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Líderes del G-77 y China frente al cambio climático

Delegaciones de los países miembros del Grupo de los 77 y China felicitan a Cuba por los éxitos logrados en su actual presidencia pro témpore de ese mecanismo

Autores:

Alina Perera Robbio
René Tamayo León

DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos.― No repitamos los errores del pasado, cuando la explotación sistemática de los países en desarrollo los ha llevado a quedar solo como productores de materias primas y a ser las principales víctimas del cambio climático, en especial los países más vulnerables, por lo que carecen de los recursos suficientes para mitigar y adaptarse a estos procesos.

Así se expresó el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, en la Cumbre de los Líderes del Grupo de los 77 y China (G-77), que sesionó en el contexto de la 28va. Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 28).

Más de 130 jefes de Estado y Gobierno asistieron al encuentro anual de la COP, que esta vez reunió a más de 40 000 personas de unas 200 naciones, la mayoría de ellas del Tercer Mundo.

La reunión convocada por Cuba para que los líderes del G-77 y China dialogaron entre sí sobre la crisis climática mundial, puede considerarse como una idea brillante, pues es este el más numeroso grupo negociador en el tema del cambio climático, se dijo en el encuentro.

La perseverancia, activismo, energía, sabiduría, sentido común de los líderes del G-77 y China y sus negociadores, lograron que, por primera vez en los 28 años de historia de estas Conferencias de las Partes, se obtuviera, en el primer día de sesión de esta, la entrada en funcionamiento del Fondo climático de daños y pérdidas para países vulnerables, dirigido a resarcir perjuicios provocados por tormentas y sequías causadas por fenómenos generados por la propia humanidad, mayormente por los estilos de vida y hábitos de consumo en los llamados países desarrollados.

La prontitud en la toma de esta decisión tuvo como trasfondo la diligencia del presidente de la COP 28, Sultan Ahmed Al-Jaber, político y empresario de los Emiratos Árabes Unidos, uno de los países que integra el G-77 y China, organización que agrupa a 134 naciones en vías de desarrollo o emergentes.

Como todos los oradores que le precedieron y sucedieron, Al-Jaber felicitó a Cuba por la iniciativa de convocar a esta cumbre inédita del G-77 y China. Igualmente hizo Guterres; el presidente brasileño Lula da Silva; la primera ministra de Barbados, Mia Amor Mottley; el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, el viceprimer ministro ejecutivo de China, Ding Xuexiang...

Como ellos, cerca de otra docena de dignatarios de Asia, África, América Latina y Oceanía se dirigieron al Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez —quien encabezó la reunión, realizada en uno de los salones más grandes del Centro de Exposiciones de Dubái—, para agradecer a la Mayor de las Antillas por la gestión que ha hecho durante este año, a cargo de la presidencia pro témpore de este consenso de naciones del Tercer mundo.

Según reconocieron estadistas, ministros y otros dirigentes presentes en Dubái, este ha sido un período de intensa labor de Cuba para generar consensos, defender las posiciones comunes de las naciones que integran el grupo, y abordar asuntos urgentes y estratégicos para el futuro de estas naciones, como fue, también, la cumbre celebrada en La Habana en septiembre para abordar el papel de la ciencia, la tecnología y la innovación en el desarrollo.

En el encuentro del grupo, en el marco de la COP 28, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pronunció un discurso radical y certero, donde urgió a los países ricos a aportar el financiamiento necesario para apoyar a las naciones en desarrollo en las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, por lo que exigió que las naciones del llamado Primer Mundo aporten 40 000 millones de dólares hasta 2025 para estos fines.

Refiriéndose a la aprobación del Fondo climático de daños y pérdidas para países vulnerables, señaló que «el movimiento ha comenzando bien, pero no hay dinero suficiente para ello».

Y remarcó la necesidad de dedicar fondos por más de dos billones de dólares hasta el año 2030 para enfrentar las consecuencias del cambio climático; una necesidad, sin embargo, sobre la que se mostró escéptico si continúan vigentes los acuerdos de Bretton Woods. «La estructura del sistema financiero internacional debe ser reeestructurado», defendió sin ambages Guterres.

Acompañado de todo el calor y admiración que ha generado entre los participantes en la COP 28 su presencia, Lula da Silva, el presidente brasileño, pidió a Díaz-Canel la posibilidad de extenderse un poco más de los tres minutos que debía usar cada dignatario en sus intervenciones.

Lo hizo para pedir que se les ponga fin a las guerras que hoy conmueven al mundo, especialmente al genocidio que está cometiendo Israel en Palestina, específicamente en la Franja de Gaza. Fue una denuncia y un llamado compartido por la mayoría de los jefes de delegaciones que asistieron a la cumbre de Dubái de los líderes del G-77 y China que participaron en la COP 28.

«No estamos aquí para salvar el planeta para después destruirlo con las guerras». «Pidamos a quienes están en guerra, que dejen de matarse; vamos a construir vida en vez de destruirla», refirió Lula da Silva, que ponderó la capacidad y el poder del G-77 y China para influir en el curso de estos acontecimientos.

El Presidente brasileño también llamó a generar y mantener la unidad entre estos países ante la urgencia de tomar acciones para enfrentar el cambio climático.

«Somos nosotros (los países en desarrollo) los que estamos siendo más castigados por el cambio climático», afirmó Lula censurando la posición de los países ricos que, a pesar de ser los principales contaminadores del mundo, se rehúsan a aportar los financiamientos que se requieren en esta dirección, a partir del principio de «responsabilidades comunes, pero diferenciadas».

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