La refinería de Haifa fue alcanzada por un ataque iraní. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 06/04/2026 | 08:55 pm
La guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán registró este lunes nuevos ataques contra vitales instalaciones económicas que ensombrecen los intentos internacionales de acordar un cese del fuego.
Israel atacó una planta petroquímica clave en el enorme yacimiento de gas natural de South Pars, fundamental para la producción de electricidad y tiene como objetivo eliminar una importante fuente de ingresos para Irán, según Israel.
Esta nueva agresión complementa de hecho las amenazas de Trump de atacar centrales eléctricas y puentes si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz a todo el tráfico marítimo antes del lunes por la noche, hora de Washington.
Por su parte, misiles iraníes expulsaron de la proximidad de sus costas un navío de EE. UU. con más de 5 000 efectivos a bordo, ante un posible intento de invasión, según informó el mando de los Guardianes de la Revolución, que identificó «al portahelicópteros y buque de asalto anfibio LHA7 del ejército terrorista estadounidense», que fue «atacado por misiles iraníes ultrarrápidos, lo que le obligó a retirarse a las profundidades del sur del océano Índico».
En un comunicado sobre la nonagésima octava oleada de ataques, agregó que en la primera parte de esta operación también atacaron con un misil de crucero de precisión el buque portacontenedores SDN7 perteneciente al régimen sionista, que se incendió tras ser destruido.
En cuanto a la acción provocadora de Israel, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, calificó la planta como la mayor instalación petroquímica de Irán, que es compartida con Catar, y está considerada la más grande del mundo.
Mientras varias naciones intentan detener la guerra y lograr una reapertura total del Estrecho de Ormuz, bajo control de Irán, el Gobierno de extrema-derecha Israelí trata de levantar su mellado prestigio ante los duros golpes sin precedentes de Irán.
El mando de los Guardianes de la Revolución iraní informó que el norte y el sur de Tel Aviv, centros estratégicos en Haifa, empresas químicas y fábricas en Beersheba, y la posición de las fuerzas del ejército israelí en Betah Tekfa fueron alcanzados con precisión por misiles balísticos iraníes, dada la incapacidad de las sofisticadas defensas aéreas del régimen para interceptar los misiles.
AP reportó que misiles iraníes impactaron en la ciudad norteña de Haifa, donde se reportaron cuatro muertos.
Los ataques de la alianza Israel-EE. UU. contra la infraestructura energética de Irán y la respuesta persa a las instalaciones militares y económicas de Estados Unidos en la región afecta el mercado de los hidrocarburos.
El petróleo crudo Brent, el estándar internacional, subió a 109 dólares en las primeras horas de la sesión del lunes, aproximadamente un 50 por ciento más que cuando comenzó la guerra, para luego fluctuar, y la fuerte presión inflacionaria sobre los consumidores en EE. UU. preocupa a Trump, quien lanzó una insolente andanada de amenazas contra Irán diciendo que, si no se llega a un acuerdo para reabrir el estrecho, Estados Unidos atacaría las centrales eléctricas y otras infraestructuras, que harán retroceder al país a la Edad de Piedra.
Tal destrucción causaría un sufrimiento generalizado entre la población civil y, en la mayoría de los casos, se consideraría un crimen de guerra según el Derecho Internacional.
Según los expertos, citados por el diario The New York Times, ningún otro presidente estadounidense reciente ha hablado tan abiertamente sobre la posibilidad de cometer crímenes de guerra.
