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Paquistán acoge a negociadores de paz entre Irán y Estados Unidos

Solo un milagro pudiera lograr un acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos en la negociación que comienza este sábado en Islamabad. Hasta ese punto llega el escepticismo, frente al abismo que separa a los dos contendientes, tras una prueba de fuerza de casi 40 días que mantiene al mundo en suspenso

Autor:

Leonel Nodal

No hay que ser tan incrédulos. Todo es posible. Más aún si el proceso se desarrolla en la «Ciudad del Islam» (Islamabad), capital de Pakistán, único país islámico integrante del selecto club de poseedores del arma nuclear.

Todo el planeta está a la expectativa, tanto como ante la final de un mundial de fútbol, con la diferencia de que en esta partida les va el curso de sus vidas en los próximos días, meses o años.

En todas partes la gente quiere saber lo mismo: ¿Cuáles son las perspectivas de un acuerdo que ponga fin a la guerra de Estados Unidos contra Irán, permita su reconstrucción y el restablecimiento del flujo normal de petróleo, gas, fertilizantes, alimentos?

Todo eso y mucho más está en juego. A decir verdad: la paz mundial, la seguridad de la humanidad, porque tanto Israel como Estados Unidos bombardearon en cuatro ocasiones el perímetro de la central nuclear iraní de Busher, una de sus mayores fuentes de electricidad, y poco faltó para la ocurrencia de un grave incidente.

¿Terminará la guerra? Por el momento rige un frágil o endeble acuerdo de cese del fuego, que Israel se empeña en quebrar violentamente desde que se anunció, con masivos bombardeos a más de 100 poblados y ciudades de Líbano, incluyendo Beirut, la capital.

Baste decir que los ataques israelíes han dejado hasta el momento 1 953 muertos y más de 6 300 heridos en Líbano, según informó el Ministerio de Salud.

Conversaciones y negociaciones

Las conversaciones se desarrollan este sábado después de que funcionarios estadounidenses e iraníes se reunieran por separado con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif.

Según un reportero de la televisión iraní, la propuesta y las líneas rojas de Irán se han transmitido al ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar.

Estas incluyen el estrecho de Ormuz, el pago de reparaciones de guerra, la liberación de los activos bloqueados y un alto el fuego en toda la región.

Irán considera que el alto el fuego en el Líbano aún no se ha implementado plenamente y que Estados Unidos está obligado a presionar a Israel para que cumpla este compromiso.

La delegación iraní ha participado en esta ronda de conversaciones con la mediación de Pakistán, expresando desconfianza hacia la otra parte y teniendo en cuenta la experiencia de incumplimientos previos por parte de Estados Unidos.

La delegación iraní, encabezada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, está compuesta por 70 miembros de comités de asuntos de seguridad, políticos, militares, económicos y jurídicos.

Además de Qalibaf, han viajado a la capital paquistaní el ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi; el secretario del Consejo de Defensa, Ali Akbar Ahmadian; el jefe del Banco Central, Abdolnaser Hemmati; y varios parlamentarios.

La contraparte estadounidense la integran 300 personas, encabezadas por J.D. Vance, vicepresidente del gobierno de Estados Unidos; el enviado especial de la Casa Blanca para Asia Occidental, Steve Witkoff, y el yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner.

Según apuntó la agencia AP, «se trata de una tarea política de gran trascendencia para Vance, quien se ha mostrado reacio a defender la guerra de Estados Unidos contra Irán y cuenta con escasa experiencia diplomática previa».

Los enviados Witkoff y Kushner, que se unen a Vance en la mesa de negociaciones, también son relativamente nuevos en la diplomacia internacional.

La Casa Blanca declaró que envió «un equipo completo de expertos estadounidenses en las áreas temáticas pertinentes» para unirse a los negociadores en Islamabad, y añadió que otros expertos estaban apoyando al equipo desde Washington.

El control de Teherán sobre el estrecho de Ormuz, donde se han producido atascos en los barcos que transportan gran parte del petróleo comercializado en el mundo, ha demostrado ser una ventaja estratégica, pero el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que esta era la única carta de la nación de la nación persa.

En todo caso, se trata de un arma estratégica de enorme influencia.

Por su parte, Vance fue lanzado al ruedo a una prueba que puede apuntalar su aspiración a suceder a Trump o quedar descartado por los republicanos.

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