Está una vez más presente la extraterritorialidad de las medidas que Estados Unidos implementa contra Cuba y su pueblo, porque se trata de que el cerco sea total y deje aislada a la nación caribeña del resto del mundo. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 27/07/2026 | 09:46 am
Así define el Diccionario de la Real Academia Española el término desbocado: «Dicho de un cañón o de una pieza de artillería: Que tiene la boca más ancha que lo restante del ánima». Y es sayo que puede ponerse el Marco Rubio que funge como secretario de Estado en EE. UU. y sigue agregando agresiones a Cuba y su pueblo con la impunidad de quienes se creen el mayor imperio, amo o señor de este planeta porque hay sumisos que se lo admiten.
En la semana transcurrida, el «diplomático» susurrador de la administración Trump, en uso de las facultades omnímodas que le otorgó la Orden Ejecutiva 14404, incrementó su arremetida contra el pueblo cubano, agregando otras nueve entidades y dos funcionarios a la lista ya larga de los sancionados. Reforzaba una vez más el castigo colectivo que Estados Unidos inició desde el mismo Triunfo de la Revolución, como venganza porque había derrocado la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista, el perro guardián de su control económico y político en la Mayor de las Antillas.
Esa lista incluyó el pasado 23 de julio al Centro de Investigaciones del Petróleo S.A. (Ceinpet), la Empresa de Energía S.A. (Enersa) y Einarbo S.A., para estrangular aún más el sector energético, pivote central de cualquier economía.
El Rubio está desenfrenado y apuntó también a la cooperación médica de Cuba en el exterior, una humanitaria y noble labor de solidaridad por la salud mundial, con énfasis en los más vulnerables, que mantiene a 55 000 colaboradores en 60 países, y de nuevo en ese ámbito registró entre los sancionados a la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, S.A., (CSMC); la Unidad Central de Cooperación Médica (UCCM); la directora de esa entidad, Gretza Sánchez Padrón; y el ministro de Salud Pública de Cuba, José Angel Portal Miranda.
Con prácticamente 60 años de cooperación en ese campo, a lo largo de esas décadas más de 400 000 trabajadores de la salud, buena parte de ellos médicos y personal especializado, han aportado sus conocimientos en 164 países, fundamentalmente de los más vulnerables; pero el castigo a Cuba lo extienden a millones de personas en el mundo, a quienes les niegan el derecho humano a la salud.
Justo cuando en Washington daban a conocer este desvarío de la sensatez, el ministro de Salud Pública, Dr. José Angel Portal Miranda, denunciaba mediante videoconferencia ante la 16ta. Reunión Ministerial de Salud de los Brics, el impacto letal del bloqueo de EE. UU. en el pueblo cubano y en otros pueblos de América Latina, África y Asia, aunque también dejaba claro que Cuba mantendría la cooperación sanitaria Sur-Sur, a pesar de las limitaciones y sanciones.
Respecto a ese pérfido ataque a la salud, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla denunció que «lo hace el Gobierno del país más rico del mundo, empeñado en negar dicho derecho humano elemental a decenas de millones de sus propios ciudadanos». Hay medicamentos y tratamientos únicos de factura cubana a los que no pueden acceder y se los niega su propia administración, como son los casos del Heberprot P, la vacuna CIMAvax-EGF, el Policosanol (PPG), el Ca-Mengo.BC, y el Neuroepo.
Pero no se detiene la agresión en las instituciones de salud y energéticas, en el nuevo capítulo del descontrol del Secretario de Estado se incluyen, además, a la Terminal de Contenedores de Mariel S.A., Coral Marítima S.A., Ceiba Investments Limited y Orbit S.A. para unir más factores de la economía cubana al genocidio que están implementando con la creación premeditada y criminal de una crisis humanitaria.
Detalladas las medidas contra todas esas instituciones y personas, el Departamento de Estado señaló que todos los bienes e intereses de las personas y entidades señaladas que se encuentren en Estados Unidos o bajo el control de ciudadanos estadounidenses quedan bloqueados y deberán ser reportados a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, y al mismo tiempo quedan prohibidas las transacciones de personas estadounidenses con esas entidades y personas naturales, salvo autorización específica de la OFAC.
Advierten también que personas o instituciones extranjeras que mantengan relaciones comerciales con esas empresas y las ya sancionadas anteriormente, que operen en los sectores energético, financiero, de minería, metales, de defensa o seguridad, también pueden ser sancionadas.
Está una vez más presente la extraterritorialidad de las medidas que Estados Unidos implementa contra Cuba y su pueblo, porque se trata de que el cerco sea total y deje aislada a la nación caribeña del resto del mundo. Aspiran al ahogo total y a la renuncia total a la soberanía y la independencia.
Mientras, nos agobian las carencias tanto o más que los fuertes calores de un verano en prolongados apagones —o ya apenas cortos «alumbrones»—, pero no nos falta la atención de nuestros médicos, ni nos dejamos de dar los vecinos las manos solidarias. Es duro, pero es simple, somos Cuba.
