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De caballeros andantes y sueños teatrales

Próximo a celebrar sus cuatro años de creado, el proyecto Teatro del Caballero Andante combina el teatro convencional con el de playback, logrando que el público interactúe cada vez más y se sienta parte de la propuesta artística

 

 

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

 

 Con el ánimo de crear un teatro con voz propia y que a la vez escuchara y pudiera conectarse con las realidades de todos los públicos, el actor y director Roberto Dávila Machín crea el proyecto Teatro del Caballero Andante. 

«Me interesa dirigir, construir ideas, transformar a la gente. El arte en general es transformador, porque logra que el ser humano pueda ser, en primer lugar, más sensible, y en segundo lugar, porque le ofrece la oportunidad de ver la vida desde otras perspectivas.

«Entiendo que como actor estamos al servicio del director, pero en el rol de este último uno decide el camino, el tema a tratar y la manera, estudia los públicos y logra su propósito artístico.  

«Siempre ha sido difícil hacer teatro, por eso hay que amarlo mucho. Es muy difícil lograr que alguien subvencione toda la producción de un espectáculo, y es cuando los amigos y tú mismo, con tu creatividad, utilizas todos los recursos que tienes a tu alcance. Algo que pudiera parecer simple como lo es el maquillaje, es muy importante porque el teatro no lleva cualquiera, y no se comercializan productos para este tipo de trabajo. Siempre hay que innovar». 

—¿Por qué fundó el proyecto Teatro del Caballero Andante?

—En 2022 yo ya era profesor de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona y en esa época nació el interés por crear este proyecto, pensando en los caballeros andantes que existen aún, que luchan contra gigantescos molinos de viento a diario y sueñan muy alto.

«Comenzamos con puestas en escenas de pequeño formato, por ejemplo, monólogos, declamaciones, narraciones orales, y hacia finales de 2023, cuando vuelvo como actor que siempre he sido de Espacio Teatral Aldaba, su directora Irene Borges me ofrece el espacio y el horario para ensayar y entrenar. Iniciamos esa etapa con talleres de teatro playback y se incorporaron egresados de esos talleres al grupo, junto a Jarol González Nocedo, cuya formación sí proviene del sector. 

«Todas las mujeres del presidente fue nuestra primera gran obra. Con un elenco de ocho actores en escena y una duración de cincuenta minutos. La estrenamos en Estudio Teatral Aldaba el 15 de marzo del año pasado, en pleno apagón nacional. Esa circunstancia nos hizo pensar en no hacerla, pero el público estaba ahí y el autor había viajado desde Costa Rica para disfrutar del estreno, por lo que los actores asumieron el reto.

«Luego, nos mantuvimos trabajando el teatro playback, que no es más que un teatro de la improvisación, en el que los actores no tienen un guion, sino que lo que hacen es representar las emociones, los sentimientos y las historias del público en el momento en que las narran.

«Después, el otro gran estreno fue el pasado 15 de agosto, con Tras el espejo, una obra de pequeño formato con tres actores. Leí hace años un libro que se llama 26 obras en un acto de Emilio Carballido y de él tomé tres textos de aparente desconexión entre ellos, porque no son relacionados. Sin embargo, yo tracé un hilo dramatúrgico para poderlos conectar, una especie de arreglo dramatúrgico, y montamos la obra. Se la presenté a los actores, porque si no les interesa lo que les propongo, entonces no lo hacemos, y funcionó.

«Confieso que, inicialmente, yo no pensé en cosas que tuvieran mucho que ver con lo que encontré al final. Trabajábamos temas asociados al género, al amor, a la infidelidad, porque tenía que ver con Emilio Carballido y la época en que están escritos sus textos. Pero después me di cuenta de que en realidad lo que hay escondido dentro del texto es la manipulación entre los seres humanos. Es un tema que duele mucho pero que está presente en la cotidianidad porque los seres humanos nos manipulamos constantemente». 

—¿Cuán motivado está para hacer teatro playback?

—Con Teatro del Caballero Andante comenzamos con teatro convencional, sinceramente. Como pedagogo busqué una metodología que yo pudiera implementar dentro de mis propios procesos y hallé las analogías entre el método Stanislavski y el teatro playback

«De ahí entonces surgió en 2024 el taller de Sabor a Playback y luego los entrenamientos, que permitieron que los actores que tenían problemas para la improvisación, llegaran a sus personas a través de ella y empezaran a dinamitarse ciertas áreas en sus procesos como actores, y que empezaran a mejorar y a crecer desde el punto de vista actoral. Entonces ya no quedó como solo un proceso de entrenamiento.

«En diciembre de 2024 hicimos la primera presentación Espacio Teatral Aldaba en la sala grande, y a partir de ese día, Irene Borges, siempre generosa, nos sugirió que hiciéramos una peña y la idea fue bien acogida por todos. Por esa razón, los primeros sábados de cada mes, ahora a las 5 de la tarde, nos encontramos con el público habitual y con el que llega por primera vez en esa sede, en 114 entre 39 y 41 en Marianao, en La Habana.

«También hemos hecho funciones en La Madriguera, en el Castillo de Atarés, en Habana Espacios Creativos y en otros lugares pero Aldaba es nuestra sede principal y nuestro público sabe que ahí nos puede encontrar». 

Le pido a Dávila Machín que relate un poco sobre lo que acontece en sus peñas y sonríe. 

«El teatro playback en su manera ortodoxa, digámoslo así, es un tipo de forma teatral, no poseen texto previo, no hay un dramaturgo por medio, que les da a los actores un personaje o una historia, sino que lo que hacen los actores es representar en escena los sentimientos, emociones, historias, que el público narra en ese momento, sin previo acuerdo con el público.

«Es muy interesante porque tenemos dos momentos en el espectáculo, donde los actores solo representan formas cortas, a partir de lo abstracto o subjetivo, como las emociones, y la segunda parte, que es donde se representan entonces ya las historias, donde ya hay un poco más de desarrollo y demás. A veces lo hacemos de una manera pura, y otras lo mezclamos con el teatro convencional. Además, cada función es irrepetible porque depende de quienes estén presentes y de lo que decidan ofrecer».

La próxima cabalgata, tal y como les agrada referirse a sus nuevos encuentros, será el 19 de septiembre en el Castillo de Atarés con el Proyecto Filgrim Tales, al que le agradecen la confianza y las oportunidades cada vez. Después, el próximo 3 de octubre a las cinco de la tarde en el Espacio Teatral Aldaba, ocasión propicia para celebrar los cuatro años del grupo, que se cumplirán cuatro días después.

—¿Algún otro proyecto en el que trabajen ahora?

— Estamos inmersos en el proceso de una historia real de tres piratas que navegaron por el Caribe, sobre todo que recalaban en la Isla de Pinos. Calico Jack, y las mujeres Anne Bonny y Mary Read, nos conducirán por una historia plagada de amor y de sueños, y de luchas por la libertad.

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