El Canciller cubano intervino en la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General que conmemoró el aniversario 40 de la adopción de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo. Autor: Tomada de CubaMinrex Publicado: 24/09/2026 | 10:06 am
Naciones Unidas, septiembre 23.— Pese a que el debate de la política estadounidense hacia la Isla ocupa el punto 38 en las sesiones de la Asamblea General, ese asunto vuelve a estar presente, como en otros años, en las intervenciones de jefes de Estado y de Gobierno, y de los ministros que preceden a ese debate que han ocupado el podio durante dos días de trabajos al más alto nivel.
Tales posturas confirman que el asedio que hoy se recrudece sobre el pueblo cubano constituye una de las mayores violaciones al Derecho Internacional y, por tanto, es también una importante preocupación para muchos líderes políticos en el mundo.
Luego de que, la víspera, el presidente Donald Trump reconociera públicamente la brutalidad de ese asedio contra Cuba y blasonara de su crudeza cuando afirmó que el Estado cubano recibe presiones nunca antes sufridas, las voces que exigen el levantamiento de esa política se sienten más coherentes y necesarias que siempre.
En tal sentido se han pronunciado los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Surinam, Jennifer Simons; de Angola, João Lourenço, y de Viet Nam, Tao Lam; así como Deogratius John Ndejembi, vicepresidente de Tanzania, quienes han enfatizado en los daños humanos que causa a la población cubana el recrudecimiento del bloqueo con el cerco energético, y han demandado también la exclusión de Cuba de la mentirosa lista estadounidense de países supuestamente promotores del terrorismo.
La agresividad e ilegalidad de las medidas punitivas y de persecución también estuvieron entre los temas abordados por el Canciller cubano y su homólogo ruso, Serguei Lavrov, quien llegó este propio miércoles a la sede del Palacio de Cristal, en una jornada en la que ambos se reunieron.
Rodríguez Parrilla también ha sostenido encuentros con los cancilleres Dwight Fitzgerald Bramble, de San Vicente y las Granadinas; Mario Lubetkin, de Uruguay, y Mohieldin Salem Ahmed Ibrahim, de Sudán, con quienes intercambió sobre el estado de las relaciones bilaterales y las oportunidades de fortalecerlas en diversos sectores, así como acerca de la situación internacional actual y los peligros que enfrenta la humanidad por la transgresión del Derecho Internacional y del multilateralismo.
En ese contexto también se trató la difícil situación provocada en Cuba por el reforzamiento extremo del bloqueo, el cerco energético, las sanciones secundarias y las amenazas de agresión militar.
Similares preocupaciones fueron expuestas durante las entrevistas que sostuvo el Ministro cubano con sus homólogos de Zambia, Mulambo Haimbe; de Ghana, Samuel Okudzeto Ablakwa, y de la República Árabe Saharaui Democrática, Mohamed Yeslem Beissat, encuentros donde se destacó el castigo colectivo que representa el bloqueo.
En las jornadas precedentes, y como parte de la activa agenda bilateral que cumplimenta en la sede de la ONU, el titular cubano se reunió con Mirjana Spoljaric, presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), ante quien reiteró el compromiso cubano con la promoción y la defensa del Derecho Internacional Humanitario.
Asimismo, sostuvo un encuentro de cortesía con Su Eminencia el Arzobispo Elpidóforos de América, Muy Honorable Exarca de la Arquidiócesis Ortodoxa Griega de América, con quien el Canciller cubano también intercambió acerca del duro impacto del recrudecimiento del bloqueo en el pueblo de la Mayor de las Antillas, y se reunió con Andrés Allamand, secretario general iberoamericano.
Al intervenir este miércoles en la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General que conmemoró el aniversario 40 de la adopción de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, Rodríguez Parrilla llamó al establecimiento de un nuevo y más justo orden económico internacional, «si verdaderamente queremos hacer realidad el derecho al desarrollo».
El Ministro cubano del Exterior alertó que luego de siglos de explotación, saqueo y colonialismo, se preserva y protege una arquitectura financiera internacional con instituciones poco transparentes y nada democráticas, que reproducen el privilegio de unos a costa de las necesidades de la mayoría.
