Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

En socorro de atribulados bolsillos

Autor:

Nelson García Santos

Vamos a confiar, aunque tampoco podemos aplicar la frase: a la tercera va la vencida. Sencillamente muchas veces,lo sabe hasta el Bobo de Hatillo, las regulaciones de los precios se han ido del aire en un abrir y cerrar de ojos. O quizá, más rápido aún.

La treta más empleada por una buena parte de comerciantes: desaparecer los productos topados de los mostradores. O tener determinados comestibles cerca del mercado en una casa de alguien a donde envía al que llega buscando lo que desapareció. O, simplemente, se retira de las ventas.

Así han respondido muchísimos, motivados por su avaricia fullera y algunos han tenido la osadía y la desfachatez, ante el reclamo de los compradores, de decirles, a ese precio que dices solo  venden en el Gobierno.

El tope de precios, basado en el aseguramiento de un margen de ganancias razonable, ha adolecido de otras medidas complementarias más drásticas para blindarlo, como la aplicación sistemática a los infractores de la confiscación, suprimirles la patenta y, sencillamente, a ese enjambre que anda por la libre vendiendo por ahí sacarlos de circulación.

El que hace la ley —recordar aquello de que puede ser mala o buena, pero hay que cumplirla— jamás debe incurrir en el fatal traspiés de dejarla al arbitrio de cada cual.

Las regulaciones oficiales pueden ser infringidas, ocurre en todo el mundo, mas el enfrentamiento deber ser con vigor y, nunca dejar que  las violaciones sucedan a cara limpia, en plena vía pública. El atrevimiento, en última instancia, debe hacerse hasta con cierto respeto. Si no sería validar el hago lo que me da la gana, inadmisible aquí y hasta en el más allá.

Ahora, acá en Villa Clara anuncian una batida contra los precios excesivos, un clamor popular que comenzará este 11 de marzo. Al fin algo práctico. Nunca es tarde si la dicha es buena. ¿Estamos?

Sé de su desespero lector por saber cómo será la defensa de los bolsillos atribulados, ciertamente, más por el descontrol en los precios que por falta de productos. ¡Y que nadie lo dude!

En esencia se fijan montos máximos a 20 productos agrícolas de altas demanda, cuyo margen de comercialización no podrá ser superior al 40 por ciento de ganancia. El acuerdo del Consejo de Gobierno de Villa Clara, luego de una amplia consulta con productores individuales y formas productivas, sanciona el incumplimiento con la venta forzosa y hasta la aplicación del retiro de la licencia para comercializar.

Esta reorganización comercial en las ventas, incluido el reforzamiento del control, ojalá que se convierta en un bastión, prohíbe la oferta mayorista en la red de mercados y placitas, y la ventas fuera de provincia solo se realizarán con un autorizo emitido por el Delegado provincial de la Agricultura.

Si trascendente resulta este empeño para aliviar el bolsillo, más aún lo es  plantarles cara a los acostumbrados a contravenir sin que les pase nada, nadita, que excita a los propensos a hacer lo mismo y a la inmensa mayoría de los cumplidores le llega un mensaje desalentador que expresan en la tribuna de la calle con esa frase de que nada se resuelve, aunque tampoco deviene así exactamente, ¡por suerte!

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