Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Agradecimiento sincero a México

Autores:

Marina Menéndez Quintero
Marina Menéndez Quintero

Siempre me emociona un titular a modo de convocatoria que es toda una profesión de fe del diario La Jornada, acerca del amor de México por el prójimo.

Esa vocación humanista y de «respeto al derecho ajeno» que proclamara el Benemérito Benito Juárez, ha presidido desde hace muchos años la política exterior mexicana y se aprecia en el cintillo que a modo de invitación con sólidos argumentos exhorta, respaldada por decenas de firmas de prestigiosas personalidades, a una expresión material de apoyo a esta Isla bajo el sugerente título: «El destino de Cuba no nos es ajeno».

Un reportaje que muestra las heroicidades de nuestra gente para enfrentar las calamidades provocadas por la política cada vez más agresiva de Estados Unidos, ha acompañado durante las semanas recientes aquella exhortación, bajo una frase que describe la realidad: «Cuba, un pueblo en resistencia».

El ejemplo que traigo a colación no es solo, ni mínimamente, un agradecimiento al pundonor y el respeto a la verdad del colega mexicano que dirige hace tantos años la admirada periodista Carmen Lira: se trata de reconocer un sentimiento de la hermana nación que rige su modo de hacer con los suyos y con los vecinos, y que ha sido defendido con creces por los gobiernos de Morena y la Cuarta Transformación, que ahora encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.

Por demás, la fraternidad caracteriza también a amplias capas de la población mexicana que se han sumado a la campaña de recolección de ayuda para Cuba, y complementan con su esfuerzo los cientos de toneladas de productos alimenticios enviados por el ejecutivo, en ese ir y volver de barcos que están dando vida a lo que la presidenta Claudia ha denominado «puente solidario».

Hace aproximadamente una semana, esa iniciativa que, como anunció ella, no se detiene, puso rumbo a la Isla a otra embarcación cargada de alimentos esenciales. Ese altruismo calorizado por el Gobierno mexicano conlleva una actitud no solo camaraderil y de buena vecindad.

Además es valiente, porque se concreta desafiando las cortapisas de Washington y el carácter cada vez más extraterritorial de sus leoninas medidas de asedio contra los cubanos.

Por si fuera poco, el desafío al Imperio no lo está acometiendo cualquier nación, sino una que tiene extensas fronteras comunes con el poderoso del Norte y padece sus ilegales exigencias, que el ejecutivo de Morena maneja con el tino necesario para la convivencia pero sin ceder espacios que laceren la soberanía nacional.

Sí, porque México ya sabe de ilegalidades y asedios pues sufrió la rapiña de las garras imperiales, que le robaron más del 50 por ciento de su territorio para 1848.

Enfrentar ese reto y ser consecuente con su política exterior no es tampoco un hecho de ahora. Cuando en 1962, en circunstancias parecidas a las actuales, las presiones de Washington y su influjo sobre el hemisferio consiguieron la expulsión de Cuba de la OEA e impusieron el aislamiento comercial y diplomático de la Isla, México fue el único país que se resistió y no traicionó ni sus principios ni nuestra amistad.

Todo ello añade motivos a la más firme voluntad cubana de reciprocidad, y al más sincero de nuestros agradecimientos.

 

 

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