Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Palabras y silencios ante la tumba de Martí

Autor:

Reinaldo Cedeño Pineda

Cuando entré a la cripta, cuando tuve frente a mí el túmulo pentagonal que guarda los restos de José Martí, cuando contemplé la bandera cubana y los escudos de América, el silencio me traspasó, como una aguja.

Necrópolis de Santa Ifigenia. Santiago de Cuba. Mausoleo a José Martí. 19 de mayo de 1895, la fecha más luctuosa de la historia de Cuba.

Amo el silencio que tanto escasea. El silencio pudoroso. El silencio del pensamiento. El silencio como única manera de tocar lo inexorable.

En cambio, tenía que hablar, resultaba imperioso. Desde ese mismo sitio, las cámaras esperaban las palabras sobre la interpretación martiana de la Patria. ¿Qué podía agregar? ¡Qué difícil escoger, definir, aprehender en unos pocos minutos! ¡Qué honor indecible!

Martí es nuestro contacto más preciso, más precioso con la futuridad. No lo concebimos detenido, lejano; siempre lo suponemos, lo imaginamos a nuestro lado. «Fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas», escribió el Maestro de la Patria. Nunca de pedestal, advertía.

El utilitarismo, el abuso del nombre de la Patria, el exhibicionismo barato, no es patriotismo. Patria no es mera política, es amor. Patria no es geografía, es pertenencia. La Patria es intangible, como el aire.

Patria no es tal o cual período, tal o cual nombre. La Patria es un latido, el hilo que nos resguarda, sin importar si acá o allá. La Patria con todos de Martí.

Me hice tomar una foto en uno de los monolitos que custodian la senda principal del Mausoleo, inaugurado el 30 de junio de 1951. Son aquellas palabras que escribiera el Apóstol en Palenque: «Cuando un pueblo se divide, se mata».

No es la primera vez que vengo a este sitio. Unos metros más allá descansa mi madre. Y en cada ocasión, siento mi pequeñez, pienso en lo poco que he podido hacer.

Ante las cámaras, pronuncié las palabras que me inspiró este sitio sagrado. Y en silencio, en recogimiento profundo, pedí por mi patria, pedí por mi gente, pedí por la paz.

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