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Armas nucleares británicas en Atlántico Sur, denuncia Argentina en la ONU

El canciller argentino, Héctor Timerman, entregó a Ban Ki-moon información que sustenta las alegaciones de Argentina y aceptó un ofrecimiento del alto funcionario para mediar entre Buenos Aires y Londres

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Prensa Latina

NUEVA YORK, febrero 11.— Las denuncias de Argentina contra Reino Unido por enclavar armas nucleares en el Atlántico Sur avivan hoy un nuevo foco de inquietud en Naciones Unidas y la necesidad de negociaciones sobre las Islas Malvinas. Las acusaciones contra Londres en esa materia fueron hechas por el canciller argentino, Héctor Timerman, quien viajó a la sede de la ONU en Nueva York para exponerlas ante los titulares de las máximas instancias de la organización mundial.

El ministro entregó al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, información que sustenta las alegaciones de Argentina y aceptó un ofrecimiento del alto funcionario para mediar entre Buenos Aires y Londres e iniciar conversaciones sobre las Malvinas. Igualmente, se entrevistó con el mismo propósito con el embajador de Togo ante Naciones Unidas y presidente del Consejo de Seguridad, Kodjo Menan, y el titular de la Asamblea General, Nassir Abdulaziz Al-Nasser (Catar).

Además sostuvo una reunión con el presidente del Comité de Descolonización, Pedro Núñez Mosquera (Cuba), y los embajadores de Colombia y Guatemala, respectivamente, los países latinoamericanos que este año ocupan un asiento en el Consejo de Seguridad. A todos expuso los argumentos de Argentina frente al crecimiento militar desatado por Reino Unido en el Atlántico Sur y reiteró el reclamo de soberanía de su país sobre las Islas Malvinas, ocupadas desde 1833.

Con la proyección de diapositivas que respaldaron su exposición, Timerman explicó en conferencia de prensa detalles de la militarización de esa región, como la llegada a las Malvinas del submarino nuclear Vanguard, el destructor HMS Dauntless y aviones Typhoon, todos de última generación. Dijo que las bases militares británicas en las islas Ascensión, Santa Helena, Tristán de Cuña, Malvinas y Georgias y Sándwich del Sur y el territorio antártico dominan el Atlántico Sur y el tráfico marítimo y aéreo entre Sudamérica y África y el acceso al Pacífico y el Índico. Se trata de un control ejercido por una potencia militar que se encuentra a 14 mil kilómetros de Las Malvinas, subrayó.

Reveló que el gobierno argentino todavía espera una respuesta de Londres sobre si introdujo o no armas nucleares en la región, como le han preguntado varios países preocupados por esa posibilidad. Recordó que en 2003 se produjo un accidente en Las Malvinas durante el traslado de material nuclear entre dos barcos británicos, lo cual pudo derivar en una propagación de radiactividad.

Al respecto, el embajador de Reino Unido en la ONU, Mark Lyall Grant, se limitó a señalar que «nada ha cambiado en relación a nuestro puesto de defensa en las islas Malvinas». No obstante, admitió que hay submarinos de bandera británica por todo el mundo y que Londres aumentó su poderío militar en ese archipiélago desde 1982, cuando Argentina y su país fueron a  una guerra que costó la vida a 649 argentinos y a 255 ingleses.

Por su parte, y como otra muestra de la militarización británica de la región austral, Timerman indicó que el actual presupuesto de Defensa de Reino Unido fue recortado en todos sus acápites, menos en lo relacionado con Las Malvinas.

Argentina es signataria del Tratado de Tlatelolco que convirtió a América Latina en una región libre de armas nucleares, mientras que Reino Unido lo suscribió, pero con reservas para no cumplir con todos los preceptos de ese pacto, explicó el ministro. En ese sentido, destacó el apoyo unánime de Latinoamérica al pedido argentino de conservar la paz en el Atlántico Sur y de recuperar la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Ese respaldo está plasmado en los acuerdos adoptados por el Mercado Común del Sur, la Unión de Naciones Suramericanas, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y las Cumbres Iberoamericanas.

Timerman criticó la reiterada negativa de Londres a reanudar las negociaciones dispuestas por la ONU y las ilegales medidas unilaterales dictadas por el gobierno británico para la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables del área de la controversia.

Reino Unido es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, órgano encargado de velar por la paz y seguridad internacionales.

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