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ONU reclama alto al fuego en Gaza

La resolución del Consejo de Seguridad, máximo órgano de Naciones Unidas, es un paso de avance hacia el final del genocidio israelí en Gaza,
pero... falta por recorrer un largo camino para garantizar paz y vida al pueblo palestino

Autor:

Leonel Nodal

Por fin, este lunes el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) adoptó una resolución por 14 votos a favor y una abstención —la de Estados Unidos— lo que facilitó su aprobación, pero marca una clara ausencia de compromiso con una solución justa y definitiva del conflicto israelo-palestino.

Washington se vio obligado a ceder ante la presión de la opinión pública mundial y sobre todo, la del electorado estadounidense, al que Joseph Biden intenta arrancarle sus votos, para seguir otros cuatro años en la Casa Blanca.

La resolución exige un alto el fuego inmediato durante el mes de Ramadán y la liberación de todos los rehenes. Sin embargo, la ausencia de una cláusula de obligatoriedad deja abierto el camino para que Israel la rechace y prosiga sus crímenes en la Franja de Gaza y en los territorios ocupados.

De hecho, el ministro de Asuntos Exteriores del Estado sionista, Israel Katz, afirmó poco después de la votación que su Gobierno «no cesará el fuego», a pesar de la resolución del Consejo de Seguridad.

Katz añadió que Israel «destruirá a Hamás y seguirá luchando hasta que el último de los rehenes regrese a casa», en una declaración en su cuenta en X.

La insolencia del representante del Estado sionista refleja el absoluto desprecio del Gobierno del primer ministro, Benjamín Netanyahu, a todas las reglas del Derecho Internacional. En la práctica, la impunidad consentida por Washington, cómplice de los 171 días de masacres en Gaza, que han dejado hasta esta jornada 32 333 palestinos muertos y 74 694 heridos, de ellos dos terceras partes niños y mujeres, a los que se suman miles de desaparecidos.

La agresión israelí también provocó el desplazamiento forzoso de casi dos millones de personas de toda la Franja de Gaza, y la gran mayoría de los desplazados se ha visto obligada a trasladarse a la densamente poblada ciudad sureña de Rafah, cerca de la frontera con Egipto, amenazada ahora de una operación militar terrestre israelí con el pretexto de eliminar el último reducto de Hamás.

La resolución, que fue presentada por miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, encabezados por Argelia, «exige un alto el fuego inmediato durante el mes de Ramadán respetado por todas las partes que conduzca a un alto el fuego sostenible y duradero».

También «exige la liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes, destacando la urgente necesidad de aumentar la ayuda y exigiendo la eliminación de todos los obstáculos a su entrega».

Antes de la votación, el embajador ruso, Vassily Nebenzia, calificó de «inaceptable»  que la palabra «permanente» respecto al alto al fuego fuera remplazada por un lenguaje más débil.

El embajador de China ante la ONU, Zhang Jun, culpó a Estados Unidos de obstruir intentos anteriores de aprobar una resolución de alto el fuego. «Para las vidas que ya han perecido, la resolución del Consejo de hoy llega demasiado tarde», afirmó.

Según el reporte de la cadena CNN, al hablar después de la votación, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, dijo que EE. UU. «no estaba de acuerdo con todo lo relacionado con la resolución». En especial, se quejó de que fuera ignorada su «solicitud de agregar una condena a Hamás».

La propia televisora norteamericana comentó que este lunes «quedaron al descubierto las tensiones entre Estados Unidos e Israel, cuando Washington
se mantuvo al margen y permitió que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara una resolución que pide un alto el fuego inmediato en Gaza».

Es probable que la abstención estadounidense tense aún más las relaciones de Washington con Israel en medio de agudos desacuerdos sobre la ofensiva militar planeada por Israel en Rafah, añadió.

Todo indica que en realidad la Administración demócrata encabezada por Biden procura despegarse de la mala imagen de Netanyahu, quien favorece la continuidad de su guerra en Rafah con el fin de proclamar una aparente victoria militar, que borre la  humillación que le propinó Hamás con el sorpresivo ataque del 7 de octubre, que burló todo el aparato de vigilancia sionista.

La decisión de Estados Unidos de abstenerse en la votación llevó a Netanyahu, a cancelar un viaje previsto a EE. UU. de dos de sus principales asesores, el ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer, y al asesor de Seguridad Nacional, Tzachi Hanegbi.

Al respecto, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, dijo a los periodistas que la abstención no representaba un «cambio de política» para el presidente Biden. «No hay razón para que esto se vea como una especie de escalada», afirmó.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que no aplicar la resolución sería «imperdonable».

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