Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Telescopio, calidoscopio y familia

Autor:

Milagros Escobar González

De niña tuve un telescopio de juguete con el cual  podía ver de cerca a los gorriones que se posaban en los árboles del patio en mi casa pueblerina y a las bandadas de aves que pasaban al atardecer. Después, mi padre me construyó un calidoscopio en el cual, a cada giro que le daba, se formaban nuevas y atrayentes figuras, cuya composición variaba según el movimiento.

Hoy, que me preguntan qué ha significado Opciones para mí, puedo afirmar: un  telescopio y un calidoscopio. El telescopio me ha propiciado mirar más allá: emprender nuevos modos en el decir y hacer profesionales. Ha sido cambiar las metáforas e imágenes sobre los jóvenes en el Diario de la Juventud Cubana con temas como la Educación Sexual, el tiempo libre, la recreación juvenil, aquel naciente Campismo Popular y el quehacer de los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio de Interior, por un lenguaje más directo, propio de los ámbitos económico, comercial y financiero, aprender y aprehender términos como partner, marketing, mercado cambiario, bolsas de valores, tipos de interés…

Ha representado conocer a empresarios, mujeres y hombres de negocio (cubanos y extranjeros), trabajar a ritmo de máquinas en las ferias comerciales, así como revisar y editar suplementos temáticos especiales todo lo cual ha ampliado mi visión del mundo y, por ende, me obliga a conocer nuevos términos y su significado; otro modo de tratar al interlocutor, y más rapidez al trabajar ante las exigencias de los clientes. Ya no solo nos debemos a los lectores, sino también a quienes compran un espacio publicitario.

El calidoscopio tiene parte importantísima: se trata de las nuevas y variadas  «imágenes» que han surgido en el país: ahí están las mipymes, los proyectos de desarrollo local, los trabajadores por cuenta propia, los jóvenes empresarios…Y son múltiples los colores y dimensiones que toman y debemos divulgar por el bien de la nación y los nuevos actores, lo cual se traduce en beneficio también para nuestra publicación.

Y más allá del quehacer profesional, Opciones ha sido la prolongación de mi familia, que se ha multiplicado. Biológicamente solo tengo un hijo: Josdany, quien me ha regalado dos descendientes: Eddy Alejandro y Haydelín; y dos hemanas.

Sin embargo, los integrantes del equipo han sido y son mis seres queridos más cercanos, a quienes veo con más frecuencia y conocen mis alegrías y tristezas. También tengo a Mauro, Liudmila, Isi, Mileí, Melany, Anel, Frank, Milén, Yurima, Léster, Susset, Mónica, Lisset, Verónica, Tomy y Jorgito (los «talibanes»), Mayrelis, Milén, Nachiely, Yunior, Gaby y Graciela, Dayana y Dayán, Lisandra y Félix, David… Son los «niños» de Opciones, quienes han crecido entre las computadoras y los burós, durmiendo a veces en la Redacción cuando la jornada se prolonga más allá de lo habitual.

Incontables son los ejemplos en los cuales hemos tenido presencia solidaria de unos y otros. Agradecimiento infinito guardo para cada uno de los «opcioneros» que me apoyaron en momentos difíciles como la gravedad y deceso de mis padres: desde el ajuste en el horario laboral y la compañía en un hospital, hasta el traslado hacia un centro médico y las llamadas telefónicas para interesarse por mi salud.

Por eso, y mucho más, Opciones ha sido y es también, sin dudarlo, mi familia.

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