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Qué pasó con la caminata espacial y qué noticias nos compensan

Este mes de marzo que culmina debió traer la primera caminata espacial femenina, pero en su lugar la NASA lo canceló por falta de trajes a la medida de las cosmonautas. Sin embargo, el mes de la mujer no se despidió sin buenas noticias para la ciencia femenina

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Juventud Rebelde

«Este viernes llegó al fin la primera caminata espacial realizada solo por mujeres cosmonautas». Esa debía haber sido la primera línea de esta columna justo hoy, 29 de marzo. Fresca, novedosa, e interesante.

La NASA también pensó que tenía todo listo para la noticia. La Prensa aseguraba que estaría dando el boom con las fotos, antes de que se acabara marzo, el mes del Día de la Mujer.

Pero nadie se fijó en un pequeño detalle: uno de los trajes para cosmonautas con que contaba la Estación Espacial Internacional era demasiado grande para una de las protagonistas de la misión. Así que el anuncio cambió un poco: «Solo podemos tener listo un torso de tamaño mediano para el viernes 29 de marzo».

Mmmm… ¿decepcionante? Lo hubiera sido. Y lo fue para muchos. Empezaron a llover artículos sobre el patriarcado, el machismo hasta en el espacio.

Nos hubiéramos dejado llevar por ese ánimo, si no fuera porque la ciencia es más que binarismos sexuales, y porque una mujer ganó por vez primera el llamado «premio Nobel de las Matemáticas», y una adolescente se robó desde el principio de año los corazones de todos, al ser nominada al Nobel de la Paz por su divulgación de corte científico. Pero vamos por partes.

 ¿SE LE PUEDE «COGER DE ANCHO»?

 

Ya lo sabemos. El acceso a estudios superiores, y al reconocimiento por igual desempeño que sus compañeros masculinos se ha logrado así, poco a poco, usando trajes y zapatos que al principio parecían quedar grandes.

Y la caminata especial de cosmonautas mujeres era una especie de bonito símbolo de los alcances, ¿por qué no?

Las protagonistas serían las estadounidenses Anne McClain y Christina Koch. De paso serían asistidas por mujeres desde la Tierra, y la misión, que hubiera durado siete horas,  se realizaría desde la Estación Espacial Internacional, para cambiar baterías en fecha límite.

Encima, la caminata era una peculiar conmemoración a los 54 años de la primera jamás realizada, protagonizada el 18 de marzo de 1965.

Aunque realmente un 25 de julio de 1984 fue la primera vez que una mujer, Svetlana Savitskaya, realizó una caminata espacial. De las 214 llevadas a cabo desde que se comenzó la construcción de la Estación Espacial Internacional en 1998 y, según estadísticas entregadas por la NASA, menos del once porciento de las más de 500 personas que han salido del planeta tras el primer viaje de Yuri Gagarin han sido mujeres.

Por eso no es extraño que tras la cancelación de la idea inicial, la NASA haya sido duramente criticada por no tener trajes adecuados para este hecho histórico. Decepciona que hayamos tenido que esperar hasta le prueba del 22 de marzo para notarlo.

La cosa no es tan simple como machismo en el espacio. Lo cierto es que como explicó Pablo de León, director del UND Laboratorio de Vuelo Espacial Humano del Departamento de Estudios Espaciales de la Universidad de Dakota del Norte e investigador de la NASA a la periodista Analía Llorente:

 «Lo que ocurre es que en la NASA estos trajes espaciales fueron diseñados para el programa del trasbordador espacial (1981-2011). Nunca la NASA diseñó un traje específico para la Estación Espacial Internacional» (…) «No hay trajes para mujeres y para hombres. Los trajes son unisex. Y los cuatro trajes que tiene la NASA tienden a ser grandes para poder utilizarse por el máximo universo de astronautas que estén disponibles. Los astronautas que van a la estación cambian todo el tiempo y los cuatro trajes son siempre los mismos».

Si todavía nos da por ponernos más exigentes y preguntar por qué no encargar otro traje, pues, resulta que uno de ellos cuesta, digamos que, pues, mmmm, al menos 22 millones de dólares.

EL NOBEL MATEMÁTICO FEMENINO

Karen reconoció que las mujeres siguen enfrentándose a mayores dificultades que sus compañeros varones en el mundo científico. Foto: Tomada de Hipertextual

Pero calma, chicas, que tenemos nuestro regalo de marzo asegurado antes de que acabe. Se lo debemos a una vida de esfuerzos de la matemática estadounidense Karen Uhlenbeck , quien recibió el Premio Abel 2019 «por su trabajo fundamental sobre análisis geométrico y teoría gauge, que ha transformado drásticamente el paisaje matemático», dijo el presidente del comité del lauro, Hans Munthe-Kaas.

«Sus teorías han revolucionado nuestro modo de entender las superficies mínimas, como la formada por las burbujas de jabón, y los problemas de minimización generales en dimensiones más altas», añadió en un comunicado.

La matemática, de 76 años, es profesora de investigación invitada en la Universidad de Princeton y profesora asociada del Institute for Advanced Study (IAS), en Estados Unidos.

Uhlenbeck  es la primera mujer que recibe el premio, surgido en 2003 por el deseo del gobierno noruego de compensar la ausencia de un Nobel en esta disciplina. Su nombre se debe al matemático noruego Niels Henrik Abel (1802-1829) y la «recompensa monetaria» es de seis millones de coronas (620 000 euros. Junto a la medalla Fields, atribuida cada cuatro años y también nombrada a menudo como «Nobel de las Matemáticas», es el máximo reconocimiento para los matemáticos.  

La medalla Fields se otorgó en 2014 a la entonces joven matemática iraní de 37 años, que fue la primera mujer en ganarla, y que falleció tres años más tarde, víctima de un cáncer de mama.

CLIMAGIRL AL RESCATE

Greta sufrió una depresión tras leer sobre el cambio climático, pero ahora ve su síndrome de Asperger y su depresión pasajera como el inicio de algo bueno. Foto: Tomada de El País

Hemos escuchado bastante del movimiento de estudiantes que cada viernes protagoniza marchas y protestas para cambiar políticas que favorecen el cambio climático. Ya son millones los que se expresan, y la idea del viernes verde se extiende a numerosos países.

Sin embargo, hay quien no se ha enterado de que tras la idea inicial estuvo una adolescente sueca con síndrome de Asperger, un cartel, una bicicleta, y mucho mucho valor.

En agosto de 2018, tras las olas de calor en su país y haber leído mucho acerca de las tendencias de cambio climático a largo plazo Greta comprendió que algo estaba fallando: la inacción.

Tomó su bici, garabateó un cartel, y estuvo tres horas plantada frente al Parlamento, en Estocolmo. Decidida a repetir la acción cada viernes, poco a poco vio como otros adolescentes seguían su iniciativa. Y por ese camino, redes sociales y prensa de por medio, ahora el viernes por el clima es un proyecto gigantesco entre las nuevas generaciones.

Ahora Greta está nominada al Nobel de la Paz por su labor en la divulgación científica y su activismo por más acciones políticas concretas, que ha llegado al Foro Mundial de Davos, y a la Cumbre del clima de Naciones Unidas.

Tal vez no sea un final de marzo tan decepcionante después de todo. La caminata espacial será entre un hombre y una mujer, y con toda esta ciencia XY sucediendo… tal vez este símbolo de cosmonautas equitativos y compañeros sea incluso mejor que el primero.

 

 

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