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El microcosmos de los fabricantes de semiconductores

Sobre la vastedad del globo terrestre, los puntos que se pueden señalar en un mapa referentes a lugares en los que se fabrican microprocesadores son pocos

 

Autor:

Yurisander Guevara

La fabricación de semiconductores es tan vital para la vida moderna que no son pocas las potencias que hoy invierten en una industria dominada por Asia con mano férrea, pero que ha comenzado a quedarse pequeña ante la creciente demanda.

Hace unas semanas informábamos cómo Huawei había sorprendido al mundo con su Mate 60 Pro, un teléfono inteligente que incluía un potente microprocesador hecho en China.

Lo sorprendente y comentado en el mundillo tecnológico era el logro de Huawei, que se alió con SMIC, el mayor productor de semiconductores del Gigante Asiático, para así burlar las sanciones a las que se ha visto sometida la empresa por parte de Estados Unidos desde la administración del expresidente Donald Trump.

Los cuestionamientos al fabricante chino surgieron porque no se pensaba que SMIC fuera capaz de fabricar microprocesadores como los que ahora incorporan los Mate 60 Pro, todo un éxito de ventas. Y ello se debe a que cuando se trata de semiconductores, necesarios para crear los chips, esta es una industria tan tecnológicamente avanzada que no todos pueden desarrollarla.

Un selecto mapamundi

Sobre la vastedad del globo terrestre, los puntos que se pueden señalar en un mapa referentes a lugares en los que se fabrican microprocesadores son pocos, y, cuando se ubican, se ve un claro dominio en el sudeste asiático, seguido de Estados Unidos.

En mayo de 2021 en esta sección comentamos sobre la escasez de chips que enfrentaba el mundo ante la detención de las cadenas de suministros provocadas por la pandemia de la COVID-19, crisis de la que se ha salido poco a poco, pero todavía no termina.

Y es que la «victoria» es pírrica, en tanto el boom de la inteligencia artificial generativa demanda cada vez más de chips, especialmente para las tarjetas gráficas, principales impulsoras del poder de cómputo requerido en las granjas de procesamiento de datos.

Y esta es solo una industria. Ramas como la automotriz, la informática personal o la electrónica de consumo, entre muchas otras, dependen, de manera creciente, de los circuitos integrados.

En esta carrera por la producción de semiconductores, el fabricante Taiwan Semiconductor Manufacturing Company Limited (TSMC), lidera con contundencia la industria, y otro ubicado en la misma isla es un competidor: United Microelectronics Corporation (UMC).

De acuerdo con fuentes especializadas, TSMC acapara el 54 por ciento de la cuota global de mercado. La empresa fabrica para Apple, Nvidia o Qualcomm, entre muchas otras compañías. Incluso produce para Intel.

Es evidente que su portafolio de clientes es sólido como una roca, y en gran medida se debe a los nodos de fabricación más avanzados con los que produce buena parte de los chips más sofisticados que podemos encontrar en el interior de nuestros ordenadores y teléfonos móviles. También es evidente entonces el interés político de Estados Unidos por el territorio de Taiwán.

Además de TSMC y la mencionada UMC, otros fabricantes destacados son Samsung (Corea del Sur), GlobalFoundries e Intel (Estados Unidos) y SMIC (China). Hay muchas otras compañías, pero su cuota de mercado es ínfima, menos del uno por ciento.

Es válido apuntar que el gigante sudcoreano de tecnología ha levantado en su penetración del mercado y ocupa el segundo puesto, con 17 por ciento, y no se puede olvidar que Samsung cuenta con nodos de fabricación muy avanzados en cuanto a chips de alta integración.

La frase «chips de alta integración» se refiere a una manera de fabricar un chip con muchos transistores. Estos son como interruptores que controlan la electricidad. Con más transistores, el chip puede hacer más cosas. Ese tipo de tecnología empezó en los años 70 y se usa para hacer microprocesadores el cerebro de las computadoras.

Antes de los chips de alta integración, las computadoras usaban otras cosas para procesar la información, como tubos de vacío o circuitos con pocos transistores. Esos circuitos podían hacer solo unas pocas compuertas lógicas, que son operaciones básicas con la electricidad. Con la nueva tecnología se pueden ejecutar miles o millones de compuertas lógicas en un solo chip. Ello permite que las computadoras sean más rápidas y potentes.

La tecnología de chips de alta integración ha mejorado mucho con el tiempo. Ahora es posible fabricar chips con transistores muy pequeños, de solo unos nanómetros (nm). En 2006, se vendían microprocesadores con transistores de 65 nm. En 2010, se vendían con transistores de 32 nm. Este año se espera que comiencen a comercializarse de tres nm.

Ampliar la oferta

Solo hay una forma de dejar atrás el déficit de circuitos integrados: equilibrar la demanda y la oferta. Y la manera de conseguirlo pasa necesariamente por fabricar más semiconductores. A los grandes productores les interesa responder a la demanda, incluso aunque requiera afrontar grandes inversiones, porque a medio plazo les permitirá incrementar su volumen de negocio.

Los riesgos en este sector estratégico son perfectamente asumibles, por lo que muchos fabricantes ya han tomado cartas en el asunto. Intel, por ejemplo, invertirá aproximadamente 20 000 millones de dólares para poner a punto dos nuevas fábricas en su campus de la localidad de Ocotillo, en Arizona, Estados Unidos. Y en 2024 TSMC iniciará la producción de chips en la fábrica de 12 000 millones de dólares que ya está poniendo a punto en esa misma región estadounidense, al tiempo que construye otras dos en su territorio.

Además, GlobalFoundries anunció que va a construir una nueva fábrica en el estado de Nueva York que le permitirá duplicar su capacidad de producción de circuitos integrados. Y Samsung ha confirmado que invertirá 17 000 millones de dólares en la construcción de una nueva planta de circuitos integrados que estará ubicada en Taylor (Texas), y que se sumará a la fábrica que ya tiene en marcha en Austin, en el mismo estado norteamericano. La compañía sudcoreana prevé iniciar la producción en esta nueva planta durante la segunda mitad de 2024.

El otro fabricante de semiconductores asiático que también planea abrir nuevas plantas a corto o medio plazo es la compañía china SMIC. Sus nuevas fábricas estarán alojadas en las proximidades de Beijing y Shanghái, dos regiones en las que ya tiene algunos de sus centros de ensamblaje de chips.

Este movimiento sin duda forma parte de una estrategia que persigue reforzar su posición y recortar la distancia que la separa de las dos compañías, que casi tiene a su alcance en términos de cuota de mercado: UMC y GlobalFoundries.

Fotografía de las capas superiores de interconexión de un microprocesador Intel, tomada con un microscopio óptico con un aumento de 200×.Foto: Wikimedia Commons.

 

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