Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Pregunte sin pena

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

G. H.: Estoy casada hace cinco años, pero mi relación es muy conflictiva. No logro coincidir con mi esposo en nada y hemos tenido muchos problemas, salvo golpes y traiciones. Siento que no me quiere, pero no logro dejarlo aunque me ha herido de todas las formas posibles. No sé si lo quiero, si tengo costumbre o es que soy masoquista. No sé cómo quedar bien con él y lograr que me valore aunque sea un poco. Él tuvo una infancia difícil, no lo quisieron, y por eso siempre termino perdonando todas sus majaderías. No quiero tener un futuro con miedo de todo lo que hago o digo, pero no me atrevo a dejarlo pues cuando lo pienso termino queriéndolo más.

Continúas queriendo coincidir, quedar bien y ser valorada aunque quizá él prefiera algo de este miedo, del perdón constante y el fin de las discordias queriéndolo más. Este querer a prueba de maltratos pudiera valer especialmente para quien no fue querido. En verdad, es mucho lo que le das a ese hombre al entregarte más allá de todo límite para que se sienta amado. Si terminas queriéndole más debemos inferir qué intensa satisfacción logras también en esa conflictiva relación, a la cual te aferras.

Una mujer puede consentir a un hombre «dándole ilimitadamente» para ser toda ante sus ojos y «representando» un objeto que él posee hasta el maltrato. Pero si ello lleva a un sufrimiento insoportable, no tiene que ser el destino. Podrías asistir a una consulta psicológica para analizar ese miedo y el «no me atrevo», además de esa capacidad suya de terminar queriendo más. Probablemente pueda generar cambios que aligeren un poco las tensiones que sufre; pero es preciso hablar, analizar, cuestionarse y encontrarse.

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