Gran Telescopio de Canarias descubre estrella clave para entender formación de la Vía Láctea

El mayor dispositivo óptico-infrarrojo del mundo ha hecho su primer gran descubrimiento: se trata de una estrella con miles de millones de años de antigüedad, que se ha convertido en una pieza clave para entender la formación y primeras etapas de la Vía Láctea

Autor:

Juventud Rebelde

A medio año de su inauguración, el Gran Telescopio de Canarias (GTC), el mayor dispositivo óptico-infrarrojo del mundo, instalado en el Roque de los Muchachos de la isla de la Palma, ha hecho su primer gran descubrimiento: se trata de una estrella con miles de millones de años de antigüedad, bautizada como Ulas 1350, y que se ha convertido en una pieza clave para entender la formación y las primeras etapas de la historia de la Vía Láctea.

El descubrimiento podría jugar a favor de que el archipiélago canario acoja el próximo gran telescopio, el E-ELT (European Extremely Large Telescope o Telescopio europeo extremadamente grande) que el Observatorio Europeo Austrak (ESO, en sus siglas en inglés) planea construir y cuyo destino final se conocerá en unos meses. Chile y Hawai son las otras dos opciones.

Según el director del Planetario de Pamplona, Javier Armentia, que participa como orador en la expedición Ruta Quetzal BBVA, «mientras la apuesta del hemisferio Sur es Chile, Canarias se perfila como la del Norte, pero no lo tiene fácil, ya que puede haber dinero de por medio procedente de Estados Unidos y es posible que el proyecto del E-ELT se ejecute en Hawai».

La opción Canaria

Seguridad, viabilidad y ser más barato son los grandes atractivos de la baza española, mientras que Chile, el país que cuenta con el conjunto de telescopios más grande del mundo, tiene en contra un alto número de episodios sísmicos de importante calado y su construcción bajo estas circunstancias aumentaría notablemente los costos. Otra ventaja para la opción española es que La Palma dispone ya de unas infraestructuras que habría que plantear desde cero en Chile, en pleno desierto, donde sería necesario construir incluso las carreteras.

La comunidad científica cree que el E-ELT podría revolucionar la percepción del universo, tal y como lo hizo Galileo hace 400 años. Además, con esta instalación, el organismo intergubernamental europeo -al que se adhirió España en 2006- aspira a consolidar y fortalecer su actual posición de dominio en el campo de la astronomía.

El proyecto -pensado para que dure entre 30 y 40 años- cuenta con un presupuesto de 950 millones de euros, comenzará a construirse en 2010 y estará en funcionamiento para 2018. «Incorporará el concepto de óptica adaptativa avanzada para corregir las turbulencias atmosféricas gracias a un innovador diseño de cinco espejos y reunirá quince veces más luz que los telescopios ópticos que operan actualmente», explica Armentia.

El Consejo de la ESO decidirá sobre la ubicación del E-ELT priorizando los criterios puramente científicos para la investigación astrofísica. Por tanto, el emplazamiento será el que reúna las condiciones óptimas para que se haga la mejor ciencia posible.

Pero este no es el único proyecto de ESO. Como subrayó José María Maza, profesor del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile, «el Observatorio Europeo, junto con Japón y Norteamérica y en cooperación con la República de Chile, está construyendo en el Norte del país el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, conocido como Alma, un telescopio de vanguardia para estudiar la luz de los objetos más fríos del Universo. Por sus grandes dimensiones -su conjunto principal tendrá cincuenta antenas de 12 metros de diámetro- y porque requiere de lugares altos y secos, son muy pocos los emplazamientos donde se pueden instalar este tipo de proyectos».

Estas son las razones que han hecho del Llano de Chajnantor, a 5.000 metros de altura, el observatorio astronómico más alto de la Tierra. Según Maza, antes de finalizar su construcción, prevista para 2012, Alma comenzará a estudiar los componentes básicos de las estrellas, los sistemas planetarios, galaxias y la vida misma. Así, el telescopio permitirá a los astrónomos abordar algunos enigmas sobre nuestros orígenes cósmicos con una visión hasta diez veces más aguda que la del Telescopio Espacial Hubble, y responder a su particular quién, qué, cómo, cuándo y por qué. «Tal vez, dentro de 500 años, si las condiciones de la Luna lo permiten, vivan en ella más de 800 millones de personas», aventura Maza. Un futuro que la astronomía podrá convertir en realidad.

Fuente: Expansión 28/12/2009

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