¿Naturales o postizas?

Aunque en ocasiones no hacemos caso a la salud de las uñas, ellas pueden reflejar el estado de nuestro organismo. Nuevas modas pueden poner en peligro la belleza de esta parte del cuerpo

Autor:

Mayte María Jiménez

Desde hace algún tiempo se ha vuelto cada vez más frecuente entre las mujeres cubanas el uso de las uñas postizas, no solo de las tradicionales de plástico, sino ahora también de las llamadas «de acrílico».

Cientos de muchachas y señoras llevan en sus manos esta nueva «moda», que hace lucir las más inimaginables figuras y dibujos. Sin embargo, más allá de los gustos estéticos, la tendencia se ha convertido en centro de polémica, sobre todo por las implicaciones que ha tenido en la salud de algunas personas, las cuales han abusado de este «lucir», sin tener en cuenta las indicaciones sanitarias pertinentes.

Para las más jóvenes, las uñas tienen como ventajas, el hecho de que su uso protege a las uñas naturales de los efectos de los químicos de los esmaltes comunes, aunque tienen que someterse a los efectos de los productos para fijarlas.

Las entrevistadas coinciden en que este modelo de uñas es más resistente; por tanto, resulta muy beneficioso para quienes tienen uñas naturales quebradizas, o que se abren fácilmente, razón que les impide tenerlas largas.

Algo más que colores

La estética de las uñas de la mujer se ha convertido en un punto de mira primario de la belleza, especialmente cuando se lucen largas y arregladas, con formas disímiles y colores que van desde los más vivos hasta tonalidades perladas y sobrias.

Generalmente las jóvenes comienzan a usarlas cuando se acercan los 15 años, momento en el que quieren mostrar toda su belleza en las tradicionales fotos. No obstante ya hay quienes la usan desde edades más tempranas, y se las arreglan con el mismo sentido de vanidad.

Al conversar con algunas adolescentes fue muy frecuente escuchar que, además de ser muy llamativas, debido a los colores que se les ponen, permiten hacer también figuras a relieve, y resultan mucho más resistentes.

Aunque Carla Reyes, de 14 años, reconoce que no se siente cómoda si las uñas son muy largas, le gusta usarlas con colores discretos, pues son atractivas y «es lo que está de moda».

En ello coincide Laura León, de 18 años, para quien las uñas de acrílico son muy sensuales y una especie de lienzos perfectos en los miles de diseños de manicure que se pueden obtener.

¿Casi artificiales?

En artículos en Internet sobre esta «moda» se señala que estas uñas son una de las mejores alternativas, sobre todo para personas que no tienen mucho tiempo libre, pues requieren de poco mantenimiento.

También se advierte que aunque estas uñas tratan de   imitar la naturalidad de las propias, son básicamente plásticas, y por tanto nunca lucirán ciento por ciento naturales.

Las uñas acrílicas o de porcelana se aplican con un molde especial que se adapta a la natural; luego con la unión de los líquidos y polvos acrílicos se forma una pasta con la cual la técnica va esculpiendo la uña artificial encima de la original.

Después del trabajo de limado y pulido, la uña debe quedar como si fuera la propia. Entonces puede exhibir toda una gran variedad de colores y combinaciones, o pueden ser esmaltadas cada vez que la persona lo desee, mediante un removedor sin acetona.

Materiales consultados para este trabajo alertan que una mala aplicación puede tener consecuencias desastrosas, que obligarían a esconder las manos en vez de presumirlas, por lo que es esencial que sean aplicadas por especialistas.

Sobre este aspecto hablamos con el doctor Rigoberto García Gómez, especialista en Dermatología y máster en Enfermedades Infecciosas del Hospital Hermanos Ameijeiras, quien explicó que existen dos tipos de uñas postizas: las moldeables y las fijas. Las primeras se adecuan a la anatomía de cada uña, similares a las llamadas «de acrílico».

Los riesgos médicos que presenta su uso están dados, en primer lugar, por la posibilidad de desarrollar infecciones por hongos o bacterias, máxime si no se mantienen las debidas condiciones higiénicas.

Según advirtió el experto, es muy frecuente que tengan lugar infecciones por hongos en personas que descuidan la  higiene, en manos en las que se retienen humedad y suciedad en las uñas, potenciadas por algunas condiciones de enfermedad como diabetes o estados de inmunodepresión.

Señaló que las infecciones micóticas por hongos pueden ocasionar trastornos severos, mientras que las bacterias también pueden colonizar la uña por microtraumas que se sufren al ponerlas, especialmente a través de la cutícula.

El especialista alertó sobre los riesgos de remover las cutículas, costumbre de muchas mujeres, quienes obvian la importancia de este tejido como un mecanismo de defensa.

Además se pueden presentar dermatitis alérgicas de contacto al ser aplicados los productos para el fijado de las uñas. Sin el conocimiento previo de una norma para determinar qué material provocará reacciones adversas, se pueden comprometer la salud y la permanencia de la uña.

Al preguntarle sobre rumores sobre las posibles propiedades cancerígenas de estos materiales, el doctor Rigoberto refirió que aún no se puede hablar con certeza sobre estos riesgos.

Destacó que hay mujeres que viven con estas puestas todo el tiempo, y es aconsejable que la uña se ventile periódicamente para permitir el proceso natural de crecimiento.

El doctor Rigoberto aconsejó que se pueden hacer pruebas de sensibilidad previa en la zona del brazo, y en caso de ver alguna reacción inusual acudir al médico, pues estas alteraciones tienden a ser muy negativas.

También se señala que la salud de las uñas naturales puede afectarse debido a los adhesivos empleados, y que una técnica indebida en la aplicación de los polvos acrílicos podría atrofiar el crecimiento de la uña natural.

Como las uñas acrílicas se pegan sobre las naturales es necesario asegurarse de remover el pegamento completamente cuando se retiran. Este puede dañar las propias, ya que suele ser tóxico.

Gustos o modas

Tal como los ojos pueden reflejar el alma, se dice que las uñas ofrecen indicios sobre la salud de nuestro organismo. En la antigüedad, en culturas como la griega, se concebía el estado de las uñas como una señal de salud de las personas.

Desde entonces en algunas regiones del orbe se observan las uñas como una ventana al mundo interno que nos permite identificar enfermedades sistémicas como la diabetes o las cardiopatías.

También se asocian al estado de las uñas padecimientos orgánicos o procesos infecciosos, entre estos la tuberculosis y la hepatitis, por la coloración que pueden tomar las mismas.

En Cuba, especialmente en la capital, algunas féminas que se dedican a este oficio comentaron que se hace un poco difícil acceder a los productos para colocarlas, y muchas dependen de los que les traen desde otros países. Por eso los precios no son muy asequibles para no pocas clientas, en dependencia también de la zona del país en la que se encuentre.

No obstante, amén de las opiniones médicas y las dificultades con los precios, hay jóvenes que no son seguidoras de esta moda. Ellas señalan que no solo por lo perjudicial que puede resultar para la salud, sino porque la asumen como algo banal.

Muchas prefieren lucir sus uñas al natural, incluso sin esmalte, pues sostienen que de esa manera se conservan justamente la originalidad y la frescura propias de la juventud.

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