Girasol refuta a Aniuska

Hoy traigo la respuesta a la queja reflejada en esta sección el pasado 27 de junio, y que enviara Aniuska Martínez Ayala, vecina del edificio sito en Manrique 209, entre Concordia y Virtudes, en el municipio capitalino de Centro Habana.

Primero recordemos: entonces Aniuska denunciaba que hacía año y medio, el vecino hotel Girasol, de la CTC, hizo una reparación, que incluía la pared que colinda con aquel inmueble. Según expresaba la denunciante, sin prestar atención a las alertas de los vecinos, los del hotel barrieron en más de una oportunidad los restos de mezcla hacia los tragantes y en consecuencia los tupieron.

Agregaba que luego de muchas gestiones con el delegado y el director del hotel, al fin fue el carro de destupición, pero al operar, rompió la tubería que está debajo del piso, y desde entonces se complicó todo, pues cuando llueve, el agua se acumula en el pasillo, entra a las casas y a la cisterna. Sin comerla ni beberla.

Al respecto, responde ahora Roberto Cuesta Piz, director del hotel Girasol, quien comienza su carta manifestándose sorprendido de que se publicara el caso sin haberse indagado las causas del problema, «sin escuchar al menos el criterio de la otra parte, así como a las instituciones que tienen que ver con el asunto». Y considera que no son justos los argumentos de la misiva.

Precisa Cuesta que atendiendo al reclamo de los vecinos, la dirección del hotel coordinó con Aguas Negras para que un equipo especializado destupiera los tragantes, labor que se realizó sin que se rompiera tubería alguna.

Alega que «hasta el día en que salió el escrito no habíamos recibido queja alguna de las personas que residen en ese lugar, mucho menos de la vecina Aniuska, a la cual hemos visitado en cinco ocasiones sin poder dialogar con ella».

El asunto, señala, fue tratado con el delegado, «al cual le transmitimos nuestra preocupación por la forma en que se aborda este problema, pues en todo este tiempo han sido múltiples las acciones que de conjunto hemos emprendido a favor de la comunidad».

Aclara el director que el delegado le informó la causa: las redes técnicas del edificio cuentan con muchos años de explotación. En unos casos el diámetro de las tuberías no responde a la demanda. En otros, las tuberías están corroídas por el tiempo. Y acota que por esos días, el delegado estaba esperando por el equipo que resolvería el problema, el cual se encontraba en la Microbrigada Social de 10 de Octubre.

Ante todo, agradezco a Cuesta su respuesta, y al propio tiempo le aclaro que esta diaria sección con tantas cartas no investiga cada caso, sino que publica. Y precisamente cuando llega la respuesta institucional y la publicamos, como hacemos ahora, se supone que completamos la información y cumplimos con ese principio de escuchar a la otra parte. Si alguien, el demandante o el demandado, no dice toda la verdad o desvirtúa parte de ella, se verá de una u otra forma emplazado por las evidencias.

Ahora lo esencial es que pueda resolverse el problema de ese vecindario, más allá de una querella de argumentos contrapuestos. ¿Cuándo será?

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