El cliente debe ser lo primero

«Navegó con mala suerte», así titulaba este redactor el pasado 29 de septiembre el reclamo de la lectora Tamara Venereo Valcárcel, quien denunciaba que en la sala de navegación del correo de la calle Zanja, en la capital, los teclados de las computadoras no mostraban las letras. Y en un servicio que se paga por tiempo, eso significa muchas más dificultades y gastos para el cliente.

Refería Tamara que al reclamarle al responsable del salón, cuya máquina sí no tenía las letras desdibujadas, pidió ver al jefe máximo y no estaba. Y al plantearle lo del teclado, aquel manifestó que los clientes eran los culpables, pues utilizaban las máquinas con las manos sucias.

«¿A quién le corresponde velar porque los equipos no se deterioren?», preguntaba Tamara, y agregaba: «Aquel día fue un desastre para mí, pues además del disgusto por los “teclados ciegos”, la respuesta de “las manos sucias” me dejó muy mal y desconcertada».

Al respecto, responde Dennis Vázquez Figueredo, director general de la Empresa de Correos Habana Este, a la cual se subordinan todas las salas de navegación por Internet de la capital: «Lo que cuenta Tamara es cierto, precisa. Los teclados de esa sala de navegación se encontraban en mal estado, debido al régimen de trabajo intenso a que están sometidos, y a que su última renovación fue hace más de dos años».

Refiere que en los últimos dos años, esa entidad «no ha logrado obtener de los proveedores un suministro estable y acorde con sus necesidades de las partes y piezas para la reparación y el mantenimiento de los medios informáticos de sus unidades». Y agrega que internamente la empresa ha adoptado medidas organizativas y otras alternativas para el mantenimiento de los equipos de cómputo, pero no han sido suficientes.

Califica de «incorrecta» la respuesta que dio a Tamara el gestor que la atendió en dicha sala, al cual se le hizo el análisis correspondiente y fue amonestado y alertado de que tal situación no podía repetirse con ningún otro cliente, «pues su deber es brindar un buen servicio, y tramitar con sus superiores las quejas de los clientes, cuya solución no esté a su alcance».

Precisa Dennis que luego de que la empresa investigó el asunto y visitó a Tamara para explicarle la situación y las gestiones de la entidad para su solución, la clienta no aceptó la respuesta y la consideró formal. Además, señaló que lo importante era resolver el problema de los teclados, para que esa sala de navegación pudiera brindar un servicio de calidad a los usuarios.

Apunta Dennis que «la Dirección de Tecnologías del grupo Empresarial Correos de Cuba realizó nuevas gestiones con varios suministradores, y se logró finalmente resolver una cantidad de teclados para la sala de navegación del correo de Zanja, sin llegarse a cubrir todas las necesidades de la Empresa de Correos Habana Este». Y como resultado, fueron sustituidos por otros nuevos todos los teclados en mal estado de la sala de navegación del correo de Zanja.

Explica también que «paralelamente, nuestro grupo empresarial está trabajando de conjunto con Etecsa en una estrategia para lograr que las salas de navegación administradas por el correo puedan migrar paulatinamente al sistema y las facilidades informáticas con que cuenta la Empresa de Telecomunicaciones en sus instalaciones, con el objetivo de alcanzar un servicio de mayor calidad en las unidades de este tipo de Correos de Cuba».

Lamenta Dennis las molestias ocasionadas a Tamara y al resto de los clientes por los problemas señalados de los teclados, y aspira a que, con las medidas adoptadas, se pueda mejorar la calidad del servicio en esa instalación de Correos de Cuba.

Aunque el Director no explica las causas de que no se haya logrado con los proveedores un suministro estable de partes y piezas para la reparación y el mantenimiento, lo cierto es que, para un servicio relativamente reciente de esa entidad, y que no es nada barato, los clientes tienen todo el derecho a exigir las mejores condiciones. Incluso, cuando no se puedan sustituir los teclados, al menos puede lograrse el paliativo de que sobre las teclas rotulen improvisadamente las letras y signos correspondientes. Eso lo he visto en más de una oficina. Pero dejar «a ciegas» al que bien paga el servicio, es una falta de respeto. En el correo de Zanja y en cualquier otro donde también esté sucediendo.

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