Etecsa no fue responsable

Llamada en espera. Así titulamos la demanda de la artemiseña Margarita Hendrickson Lorenzo (Calle 76, edif. 314, apto. 19, entre 3ra. y 5ta., Boca, Mariel) el 24 de junio último, quien escribía en nombre de un grupo de vecinos de su localidad que aguardaban por un servicio telefónico fijo asignado.

Narraba entonces Margarita que desde diciembre de 2013, a los lugareños beneficiados les explicaron que antes de concluir el mes les informarían el día que debían ir a la empresa para confeccionar el contrato, les colocarían los aparatos, activarían el servicio y listo: en línea con el mundo.

Pero la realidad distó mucho de esa maravilla. A principios de febrero una de las residentes que esperaba se presentó en el Consejo Popular Boca y le argumentaron que aún no tenían los aparatos y que faltaban las «cajitas». Luego, a otro vecino le arguyeron que hasta que no terminaran de repartir los teléfonos en las localidades de Artemisa, Guanajay y Quiebra Hacha, no había posibilidad. A finales de marzo: que no se habían conectado los teléfonos por la deuda del Gobierno local con Etecsa. Y al final del cuento, cuando Margarita nos escribió aún andaban en la nebulosa de la incertidumbre.

A propósito contesta Tania Velázquez Rodríguez, directora central de Comercial y Mercadotecnia en Etecsa. Refiere Tania que «tal como establece el procedimiento de distribución del servicio telefónico al sector residencial, dispuesto por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros (CECM), se presentó al Consejo de la Administración Municipal (CAM) Mariel, en el mes de septiembre del año 2013, una oferta de 35 capacidades para Boca de Mariel, especificándose que la entrega a Etecsa de los listados con la relación de los pobladores beneficiados no debía exceder los 60 días, según lo dispuesto en el mismo documento del CECM.

«Al concluir este tiempo y no contar con los listados, Etecsa comunicó al CAM del Mariel la extensión del plazo para concluir el proceso hasta el 31 de diciembre del año 2013, pero al no recibirse respuesta, la División Territorial Artemisa emitió un documento de cancelación el día 8 de enero de 2014».

Como se advierte de estos datos —continúa la ejecutiva— la empresa actuó de acuerdo con la política trazada por el Estado cubano para tales efectos. Si no recibe los listados correspondientes no puede convocar a nadie para formalizar contratos ni activar el servicio. Tampoco puede brindar explicaciones particulares si no conoce a los beneficiados.

«La oferta de 35 capacidades que fuera entregada a Boca de Mariel, quedó sin efecto hasta que se realice un nuevo proceso de actualización de las capacidades de la central, previsto para el tercer trimestre del presente año, y dada la dinámica de la operación del servicio, entiéndase por ello traslados en ejecución, servicios excepcionales, servicios públicos y trabajos propios con la red, las capacidades que resulten en la nueva oferta pueden diferir de las del anterior otorgamiento», concluye la funcionaria.

Agradezco mucho la respuesta. Ahora faltaría que el CAM explique públicamente por qué el atraso en entregar los listados a la entidad, incluso cuando ya eran vox pópuli los vecinos seleccionados para recibir la prestación. Y que se halle una solución que resarza los perjuicios a estos vecinos.

Casos como este refuerzan la idea que muchas veces hemos enarbolado en Acuse: mientras no se destierren los inexplicables vacíos informativos y se les brinde de manera oportuna y transparente los datos a quienes deben ser sujetos actuantes de los procesos, seguiremos haciéndonos daño, causándonos molestias innecesarias y sin alcanzar la tan deseada e imprescindible eficiencia institucional.

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