Rodeados, y no solo de aguas negras

Niurka Fernández Desdín encabeza la queja de los vecinos de Goicuría 675, entre Aranguren y Freyre de Andrade, en el municipio habanero de 10 de Octubre: hace más de cuatro meses brota agua albañal por el pasillo izquierdo del edificio. Llamaron a Saneamiento y se resolvió. Al mes y medio el problema retornó. Llamaron de nuevo, e igual situación al mes y medio. Como la cuestión no es solo de obstrucción, sino de rotura de tuberías, el 18 de abril fueron a la Dirección Municipal de la Vivienda, que pasó el caso a Saneamiento.

A los diez días, y sin respuesta, volvieron a Saneamiento. Les dijeron que debían ir a Higiene y Epidemiología del policlínico Luis Turcios Lima, para que verificaran y emitieran certificado con el cual volver a Saneamiento, para que este, a su vez, gestione con el Puesto de Mando. Y en el Puesto de Mando analizar si era prioritario o de emergencia, para autorizar el arreglo. Entonces, con orden de Saneamiento, la Empresa de Construcción de la Administración Local (ECAL) haría el trabajo (¡…!).

Nada de eso les explicaron al ir por primera vez a Vivienda. Y fueron el 28 de abril a Higiene y Epidemiología del policlínico. El 4 de mayo una representante de Saneamiento fue al edificio a verificar, para enviar el carro a extraer las aguas albañales. El referido camión nunca llegó.

El técnico de Higiene y Epidemiología del policlínico no iba. Fueron a ver al delegado del Poder Popular, quien visitó el sitio, tomó fotos y el 9 de mayo fue a Vivienda y a Higiene y Epidemiología. Al fin, fue el técnico de Higiene y Epidemiología y emitió el certificado.

El 16 de mayo, una vecina y el delegado llevaron el certificado a Saneamiento. Allí, les dijeron que la orden había sido enviada a ECAL. Fueron a ECAL, donde les informaron que… ¡no había llegado orden alguna de Vivienda con el caso de ese edificio! Aun así, la directora de ECAL envió un plomero, quien el 17 de mayo destupió a través de los registros las tuberías de desagüe hasta donde pudo, pues hay un tramo en el que algo obstruye y el equipo no puede avanzar.

El plomero les orientó ir a Saneamiento y solicitar un carro «pipa», el que debe hacer el trabajo. Al otro día fueron a Saneamiento, y les dijeron que hay un solo equipo de ese tipo en la provincia para tales trabajos. No obstante, prometieron que en una semana más o menos debería llegar. Todavía lo esperaban el 20 de junio, cuando Niurka me escribió.

El problema, conocido por el presidente del Consejo Popular Sevillano, se agrava. Hay ocho apartamentos afectados y dos casas al lado. «Los mosquitos son irresistibles, señala, además de la fetidez y que el agua avanza por día en altura y hacia adelante. Sabemos las carencias del país, pero lo que está pasando aquí es muy delicado y de emergencia. Nos parece que debe tratarse con la seriedad, sensibilidad y prontitud que requiere, y no vemos que hasta ahora haya sido así. Ha existido peloteo y pocos deseos de resolver».

Soluciones tupidas

Iliana Villavicencio Martínez (calle Pasaje E 211 entre Ampliación 1 y Ampliación 2, Reparto Ortiz, Ciego de Ávila) lleva tiempo sufriendo la tupición de un registro donde se evacuan los desechos líquidos y sólidos de varias viviendas, el cual, por cuestión de ahorro de materiales, fue hecho en los patios interiores de las casas vecinas, de bajo costo, construidas en pleno período especial.

La tupición es motivo de quejas reiteradas en el Gobierno Municipal y Acueducto y Alcantarillado, que ha enviado el carro para destupir. Pero el problema reaparece y requiere solución definitiva. Con las lluvias recientes se ha agravado. Y esta vez no ha habido la más mínima respuesta por ninguna institución de esa provincia.

Se personaron nuevamente en la Asamblea Municipal del Poder Popular, acompañados por el delegado de la zona, quien se comunicó con el director provincial de Acueducto y Alcantarillado. Este le informó que, a más tardar, en dos días, esa situación sería erradicada: «Cuestión que no ha sucedido, de esto hace ya una semana», enfatiza.

Contactaron con Higiene y Epidemiología, que prometió la visita de un funcionario para observar la situación, «visita que aún no se produce, al paso de una semana», precisa. Y los visitó la compañera que atiende el área por la campaña del mosquito, quien constató el asunto y planteó que lo reportaría a su instancia superior.

«¿Hasta cuándo hay que esperar para que esto sea revertido? ¿Para qué están las instituciones y personas que deben atender estas situaciones?», concluye Iliana.

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