Los que soñamos por la oreja

Aisles: buen rock progresivo chileno  

 

Durante años he disfrutado del quehacer musical chileno, en particular de las agrupaciones de corte propositivo de ese país. Bandas como Santiago del Nuevo Extremo, Congreso y Fulano han estado entre los grupos que desde el decenio de los 80 del pasado siglo he admirado con creces. En fecha mucho más reciente he añadido otro nombre al conjunto de ensambles surgidos en la tierra de Violeta Parra por los que me declaro total devoto. Me refiero a Aisles, cultores de rock progresivo.

Lo primero que se conoció de este sexteto santiaguino fue el fonograma The Yearning, publicado en 2005. Aquel disco se distribuyó internacionalmente a través de un sello francés y desde el primer momento recibió una cálida acogida, en lo fundamental en el circuito europeo y que es el mayor consumidor de rock progresivo. En su debut discográfico, uno puede apreciar que un rasgo distintivo de la banda es el trabajo colectivo de los músicos en cada tema, sin la presencia de un alto grado de virtuosismo o lucimiento instrumental por los integrantes, cosa que les diferencia de la línea establecida últimamente en el género por los estadounidenses de Dream theater.

El sentido de lo progresivo en Aisles recuerda, por momentos, los aires del rock sinfónico setentón, sobre todo por el modo de orquestar las piezas de su repertorio (aunque a tono con nuestros días). Las sanas influencias de Yes y Genesis se perciben a cada rato. Dirigidos por el guitarrista, letrista y productor Germán Vergara, integran también el grupo el vocalista Sebastián Vergara, Rodrigo Sepúlveda en una segunda guitarra y coros, Daniel Baird-Kerr al bajo, el tecladista Juan Pablo Gaete y Felipe Candia en batería.

Si el primer álbum del colectivo tuvo elogios por doquier, el segundo, In sudden walks, editado en 2009, fue la confirmación de la seriedad de la banda y de que los excelentes resultados alcanzados en su ópera prima no eran obra de la casualidad. Así, el CD resultó nominado como mejor disco extranjero en el prestigioso certamen Progs awards, de Italia. El interés suscitado en Europa por la creación sonora del sexteto chileno era tal que fueron invitados a inaugurar el festival Crescendo, en Francia, un muy reconocido encuentro dedicado a lo mejor del rock progresivo.

Con otras dos producciones fonográficas registradas, la más reciente de ellas vio la luz en 2016 y se trata de un doble disco titulado Hawaii. Gracias a mi gran amigo Humberto Manduley, he podido acceder al mismo, algo que le agradezco pues se ha tornado en extremo difícil poder conseguir en nuestro país lo que en materia de rock, jazz, metal y canción de autor acontece en países de América Latina.

Hawaii es una propuesta conceptual, inmersa en los códigos de la ciencia ficción. El material nos traslada hacia el año 2300, en un instante en que la Tierra vive una crisis terminal y una colonia de sobrevivientes se lanza a un viaje interestelar. En semejante contexto, las letras escritas por Germán Vergara hablan de preocupaciones existencialistas a propósito de la identidad del individuo, sobre el absurdo de la vida y también su sentido de ser.

El primero de los CD contiene cinco cortes. Desde el que sirve a manera de apertura, me llama la atención lo cautivante del diseño de la línea melódica interpretada por el vocalista, rasgo que se mantiene a lo largo del resto de la grabación. De igual modo, destácanse los pasajes ejecutados al unísono entre varios instrumentos (a veces moviendo las voces por tercera), en una atmósfera de piezas largas en su duración y que las hace difíciles de asimilar por la radio convencional.

La misma fórmula se repite en el segundo álbum, contentivo de siete temas, todos escritos en inglés. Sobre por qué utilizan el idioma de Shakespeare para expresarse, ellos argumentan que por razones estéticas, pues su fonética encaja mejor con este tipo de música y porque así, consideran facilitar una mayor comunicación con públicos de sitios como Europa, Japón y    Australia.

En conjunto, lo hecho hasta el presente por Aisles es más que admirable, tanto por la calidad musical de su trabajo, como por el hecho cierto de que en América Latina es harto difícil llevar adelante una propuesta de rock progresivo de forma permanente y profesional. Por suerte, siempre hay empecinados y grupos que nos sorprenden gratamente, como pasa con la banda encabezada por Germán Vergara.

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