La tecla del duende

Juego y mirada

Un muchacho enamorado, es decir, felizmente lunático, me ha pedido multiplicar sus deseos. Tiene dos poemas de los que no se desprende: uno que escribió Waldo Leyva y hubiese querido redactar él; y otro, que se atrevió a escribir él, tras el rapto de mirarla. Los comparto, pero solo en el secreto de la cofradía teclera...

Oda ingenua

Vamos a jugar a que te busco,/ A que no sé tu nombre,/ Ni tu calle,/ A que paso las noches desvelado/ Porque te vi y me viste,/ A que rompo un papel y otro papel

Sin poder decir/ Que llevo el pecho como un hueco sin fondo.

Por qué no jugar/ A que rozo tu piel como al descuido,/ A que tú te sonrojas y me ahogo/ Y se me van las manos por el aire/ Y me vuelvo suicida o asesino/ Si otro tiene tu risa o tu cintura.

Es un juego muy simple./ Requisito:/ Buscar en los desechos de uno mismo/ Un secreto temblor/ Que los antiguos llamaban ternura. (Waldo Leyva)

De esa fotorreportera

son tan felinos tus ojos/ que parecen acecharme/ cuando hablamos en un verso/ cuando hurgo en tu iris suave/ y tropiezo en tu mirada.

te cubres de piel felina,/ teñida al sol,/ bordada/ en el verde de la jungla/ que se derramó en tus ojos;/ perfecta,

con el olor a flores/ aun cultivado en los poros.

no me has visto/ —quizá sí—,/ pero estoy sobre tus huellas,/ tratando de armar la suerte;/ sobre una sarta de letras,/ hasta que el sol nos aborde,/ en una enramada silente.

quizá allí/ vuelva a encontrar/ esa luz en tu mirada y tropiece/ —otra vez—/ en el verde de tus ojos... (Yoes)

Encontrándonos

Las últimas citas ocurrentes recorrieron el trillo de lo extraordinario. En la casa de la prensa holguinera, estuvo invitada la directora del Orfeón Holguín, Ana Arriaza, y la periodista Beatriz Galbán, íconos culturales del territorio. Hubo brindis y poesía.

La tertulia capitalina intentó tocar las estrellas de la mano del astrónomo y comunicador Alejandro Jiménez, quien portó consigo hasta un galileoscopio para ver a los duendes de otras galaxias, y de los dibujantes Francisco Blanco Ávila y Francisco Blanco Hernández, autores del libro: Kamilo 100fuegos. Criollo como las palmas. El volumen de historietas, homenaje al héroe risueño y a Guillermo Cabrera, periodista que compiló las «kamiladas», se lee como una buena conversación.

Y este domingo tendrán lugar los encuentros tecleros de Matanzas y Santa Clara. En la Atenas de Cuba, a las 10:00 a.m., en el Museo Palacio de Junco. En los predios naranjas, a las 10:30 a.m., en el Palacio de los Matrimonios.

Tecl@do

* A la tunera Dana Alonso (dalonso134@alumno.uned.es) le encantarían nuevas amistades.

Semilla

Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas. Proverbio turco

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