Paquito González: el pionero mártir

El niño de solo 13 años murió asesinado en la manifestación de protesta que acompañó las cenizas del líder revolucionario Julio Antonio Mella

Autor:

Juventud Rebelde

EL 29 de septiembre de 1933 la neocolonia, sumida en la inercia pro yanqui, enfrentó nuevamente los embates libertarios del pueblo. Ese día las cenizas de Julio Antonio Mella, el revolucionario martiano y comunista, descansarían en suelo patrio.

El coronel Fulgencio Batista acicalaba su vestimenta de futuro mandamás y no estaba dispuesto a tolerar manifestaciones. A pesar de ello y del tenso clima político que se vivía en Cuba, el tributo al joven que más hizo en tan poco tiempo era impostergable.

La Liga de los Pioneros, organización que agrupaba a los niños futuros afiliados comunistas, se presentó en los funerales. El niño Paquito González Cueto se contaba entre sus integrantes.

Con solo trece años, Paquito comprendió la importancia de su presencia en el duelo, amén del respeto que le merecía su compromiso con la Liga. Muy consciente estaba del peligro latente en la calle. Antes de partir le dijo a su mamá: «Julio Antonio Mella ha muerto por la Revolución y mi deber es ir al entierro aunque me maten». Se cuenta que marchó con un cartel en el que se leía «¡Abajo el imperialismo!».

¿Revolución, imperialismo? Quizá Paquito no podía definir esos conceptos por su edad y nivel, pero la realidad vivida le permitió sin dudas confrontarlos. El primero representaba la lucha por un sueño, por la luz, por un futuro mejor; el segundo era su presente indefendible, injusto, egoísta.

La calle Reina, en la capital cubana, le dio paso al pueblo con las cenizas de Mella en sus brazos. La crueldad y el miedo abrieron fuego y la metralla alcanzó a Paquito. Su cuerpo adolescente fue abatido en medio de la multitud. Caía así el primer mártir de los pioneros cubanos.

Quiso la historia que Paquito subiera al pedestal de los mártires de la mano de Mella, el 29 de septiembre de 1933. Así se inició la forja de la unidad de los pioneros y los jóvenes comunistas cubanos, hermandad fortalecida el 4 de Abril, cuando aquellas tradiciones surgidas al calor de la batalla, emergieron empujadas por el entusiasmo y la justicia de la Revolución triunfante.

El ejemplo de aquel niño, su responsabilidad y sentido del deber, su comprensión de la realidad y su conocimiento sobre Mella, paradigma de juventud valiente, culta y por ende revolucionaria, constituye uno de los mayores tesoros de la Organización de Pioneros José Martí.

Paquito murió honrando a Mella. Honrar, honra.

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