La imagen estética de Toques del Río es singular y atractiva. Autor: Cortesía del entrevistado Publicado: 07/03/2026 | 11:45 pm
Desde que Toques del Río se presentó en la escena musical cubana, su discurso y estética musical han ganado aplausos, del público y de la crítica especializada. Bien pensado siempre, cada proyecto que emprenden se conecta con la «temperatura» del momento, y cada canción propone letras y armonías que son dadas, fácilmente, a aprenderse y bailarse.
«No nos podemos detener, estamos constantemente en evolución, en movimiento…», me asegura Zeney Alonso, bajista y director de la desenfadada banda, quien me comenta sobre el próximo disco que escucharemos, en el que trabajan actualmente.
«Temas que conformarán ese tercer disco ya los estamos regalando al público en nuestras presentaciones, para evaluar el nivel de aceptación. Siempre hemos tratado de hacer eso, incluso en nuestro primer fonograma».
—Tienen el listón alto después de No me formes crisis, premiado en Música Fusión Alternativa en Cubadisco…
—Para nosotros fue una sorpresa la nominación y luego el premio. Todavía nos queda presentar el DVD de ese proyecto, por ahora vamos lanzando sencillos, como ¿Para qué te haces?, que ya está disponible, en el que contamos con Alain Pérez, productor musical de nuestro disco, y Mambo Chípata. Cada mes presentaremos un tema del concierto en ese formato.
«La música hay que mirarla también en estos tiempos, no solamente escucharla, y nos viene bien porque nos encanta compartir nuestra energía, también desde el punto de vista visual. No me formes crisis también tuvo el listón alto después del primer álbum que sacamos, que nos dio a conocer y del que nos piden temas cada vez que actuamos. Superarlo fue difícil, fueron cinco años de un disco a otro, y desempolvamos temas que no quedaron incluidos en el primero para tenerlos en el segundo, con nuevos arreglos».
—Han sido fieles a una imagen que también los singulariza en el contexto musical cubano…
—Sí, y se lo agradecemos a Monik, con su proyecto La pistola de Monik, pues fue una sugerencia de ella a partir de una sesión de fotos que hicimos en Pinar del Río, donde está el mejor tabaco del mundo. Nos propuso un vestuario parecido al que usamos hoy: camisa blanca, pantalón negro, algunos con tirantes, una corbata o pajarita, un vestuario más clásico que contrasta con la música que hacemos, contemporánea y divertida.
«Es una manera también de mostrarnos elegantes, respetando al público que se nos acerca, que tiene gustos diversos… Muchos jóvenes, al principio, nos decían Los camareritos, y no me da pena decirlo. De cualquier manera, nos identificaban a partir de un sello único y ya eso vale la pena».
—También los distinguen las coreografías…
—Y se las debemos al mismo público. Tenemos dos cantantes que son energía pura, inagotable, en la escena, y aunque tienen sus propias ideas, están pendientes de lo que sucede del otro lado del escenario porque el público es muy creativo. Nosotros somos músicos, no bailarines, y nos nutrimos de lo que ellos nos brindan. En el mismo concierto se fijan e incorporan movimientos y cadencias a lo que ya traíamos.
—Por cierto, además del trabajo musical discográfico y para conciertos que les conocemos, han tenido entregas importantes para el audiovisual…
—Maravillosas experiencias todas. En la película Una noche con los Rolling Stones, de la directora Patricia Ramos; el tema de presentación del programa Ruta 10, que lo hicimos para otra propuesta que nos presentó Gloria Torres, pero que también quisieron utilizar en esta revista mañanera y en el largometraje de animación La Súper, dirigido por Ernesto Piña.
«Ese trabajo fue particularmente enriquecedor porque no se trató de componer un tema musical y ya, sino de componer y arreglar en función de una trama, de un momento de tensión en la película… Eso fue totalmente nuevo».
—Mambo cero, Mambo Chípata… ¿les traen buena suerte los temas de este género?
—Es interesante. El mambo arrasó en el mundo y en muchos países se habla de la música cubana y la gente lo conoce y lo baila. Sin embargo, a nuestra juventud le es ajeno. Por eso nos ha interesado trabajarlo, fusionarlo y ofrecerlo. Y la reacción del público es fenomenal, lo cual demuestra que hay que entregárselo, de mil maneras posibles, para no dejarlo en el olvido, y luego decir que los jóvenes no lo bailan. Ahí está la prueba, en cada presentación que hacemos… Quizá, ¿quién sabe?, hagamos un disco dedicado al mambo.
