Revelan nuevos elementos sobre el surgimiento del ferrocarril en Cuba

Fue un francés, y no un norteamericano, el verdadero precursor de este medio de transporte en la Isla

Autor:

Juventud Rebelde

  Indalecio González, director del Museo del Ferrocarril de Cuba. Foto: Franklin Reyes El ferrocarril cubano, primero de Iberoamérica y séptimo en el mundo, tuvo como más activo constructor, no a un norteamericano, ni a un inglés, como se ha sostenido por algunos hasta hoy, sino a un francés.

Así lo asegura Indalecio González Guzmán, director del Museo del Ferrocarril, uno de los cubanos que más conoce la historia del importante medio de transporte en nuestra Patria, porque está vinculado a este desde 1959, quien junto a Mariano García Rodríguez acaba de concluir una importante indagación sobre el tema.

El ferrocarril fue fundado en Inglaterra, en 1825 —rememora Indalecio para Juventud Rebelde— y 12 años después, introducido en nuestro país como pionero en toda Hispanoamérica y segundo en América.

«El primer tramo ferroviario de Cuba, de La Habana a Bejucal, se concluyó e inauguró el domingo 19 de noviembre de 1837, gracias al Conde de Villanueva, 11 años antes de que España tuviera el suyo, entre Barcelona y Mataró. Pero el más destacado ingeniero en el desarrollo y construcción posterior del ferrocarril en nuestro territorio, fue el francés Julio Sagebién».

Primera locomotora en nuestro país Argumenta Indalecio que a este hombre se debe en gran medida la construcción del ferrocarril de El Cobre, Oriente, en 1842, único en su tipo en el país; la construcción de la Línea Cienfuegos-Palmira-Ranchuelo-Villa Clara, en 1846; la prolongación del ferrocarril de Júcaro, en Cárdenas, y en 1855 el de Guantánamo.

«El primer especialista contratado para una obra de esta envergadura fue el norteamericano Benjamin Wright, pero no vino a Cuba, por enfermedad, y quien laboró en realidad fue el norteamericano Alfredo Cruger, como ingeniero principal».

Enfatiza González Guzmán que Cruger trabajó en el ferrocarril La Habana-Güines, con dos hijos de Benjamin Wright, quienes en 1851 y en 1863, participaron en otras obras ferroviarias. Y el inicio del ferrocarril de Cárdenas correspondió al ingeniero español José de J. Carrera.

«Sin embargo, por esfuerzo personal del ingeniero francés antes mencionado se trazaron y ejecutaron los primeros tramos del ferrocarril Oeste, que unieron a Ciudad de La Habana con Pinar del Río, inaugurado en 1861. Dos años después, pasó a ser el Ingeniero Director del ferrocarril de Marianao, terminado en poco más de un año. Antes realizó algunos trabajos menores en el ferrocarril de Santiago de Cuba».

DE PUNTA DE SAL A LAS MINAS DE EL COBRE

El ingeniero francés trabajó igualmente en la proyección y dirección del ferrocarril minero de Punta de Sal a las Minas de El Cobre, a solo cinco años de circular por primera vez este medio de transporte en Cuba, considerada su obra maestra.

«Era un ferrocarril industrial que comunicaba el muelle de Punta de Sal, al oeste de la Bahía de Santiago de Cuba, con los yacimientos de mineral de cobre, cercanos a la población de ese nombre. A través de este se trasladaba el mineral al puerto de embarque.

«Eso se hacía antes sorteando montañas, con carretas y carretones tirados por tracción animal. Se utilizaron muy bien los accidentes del terreno y la fuerza de gravedad. Esta obra se inauguró el primero de noviembre de 1844, a menos de dos años de su autorización».

Para levantar la obra empleó un novedoso sistema de roldanas, cables y ganchos de sujeción. Alcanzaba 14,5 kilómetros, de estos 1,5 de doble vía.

«Solo dos secciones de la vía —una intermedia y otra final— necesitaban de tracción animal, con tanta precisión y eficacia, que los historiadores Jacobo de la Pezuela y Mariano Torrente hablan de su calidad y eficiencia.

«Sus obras lo califican como un verdadero precursor y forjador del llamado Camino de Hierro en Cuba y aún hoy el ferrocarril público conserva algunos de sus trazados originales, como por ejemplo la vía principal Cienfuegos-Villa Clara, con 68 kilómetros, y la Línea Magistral Guantánamo-Caimanera, de 20 kilómetros.

EL COLONIALISTA SUBESTIMA AL CRIOLLO

Al inicio, el ferrocarril estuvo en manos de los colonialistas en el poder en Cuba, pero al no poderse pagar el empréstito obtenido en bancos londinenses para la construcción del tramo La Habana-Güines, este pasó a capital privado. En el último cuarto del siglo XIX fue asumido por una compañía inglesa que llegó a monopolizar todo el sistema ferroviario en el centro y occidente del país.

En 1902, con la primera intervención yanqui, desde el centro y al este se creó un ferrocarril con capital de Estados Unidos. Así, dos grandes monopolios se repartieron este novedoso medio de transporte en la Isla.

El promotor del primer ferrocarril de Cuba fue Claudio Martínez de Pinillo, el Conde de Villanueva, nacido en La Habana y por lo tanto un criollo. Fue Conde a partir de la muerte de su padre español, acaecida el 29 de abril de 1829. El 20 de mayo de 1814 fue nombrado Contador General de Rentas y de la Aduana de la Isla de Cuba. En 1832 pasó a ser el Presidente de la Junta de Fomento.

En 1833 murió Fernando VII y le sucedió la Reina Isabel II, quien el 12 de octubre de 1934 autorizó el ferrocarril, financiado por bancos ingleses mediante empréstito de dos millones de pesos en oro. En abril de 1835 la Junta de Fomento creó la Comisión denominada Camino de Hierro, presidida por el Conde de Villanueva.

El capitán general y gobernador de la Isla, Miguel Tacón, puso obstáculo al trazado ferroviario porque pasaba cerca de la Fortaleza del Castillo de El Príncipe y así surgió la primera contradicción entre el Conde de Villanueva y el Capitán General, que se fue incrementando con el tiempo.

Tacón se oponía al Conde y España prefirió quedarse con este, quien había renunciado, y mandó a otro capitán general el 23 de abril de 1838: al teniente general Joaquín Ezpeleta.

Luego, en octubre de 1839, tomó el poder un nuevo capitán general, Téllez Girón, y al año siguiente el Conde de Villanueva fue separado del cargo de Superintendente de Hacienda.

En 1843 asumió como capitán general Jerónimo Valdés, quien repuso a Villanueva en su cargo. Durante 26 años el Conde fue Superintendente de Hacienda. Su lema era el de un emperador romano: «Si el mundo me ha de echar algún error, me acuse de piedad, no de rigor». Y en 1851 el Conde fue Consejero de Ultramar, se fue a España y falleció en Madrid en 1853.

El andaluz Marcelino Calero, residente en Londres, fue quien se fijó en el ferrocarril de George Stephenson, y propuso al capitán general Dionisio Vives, en 1830, un ferrocarril para la Isla. El 8 de agosto de ese año se creó la Comisión Junta del Camino de Hierro.

«En realidad el primer tren que se deslizó por las paralelas de hierro salió del Taller de Ciénaga, sede del ferrocarril colonial de Cuba, en un viaje de prueba, el 13 de noviembre de 1837. Arribó a Bejucal a las 10:18 a.m. Esa prueba la publicó el Diario de la Marina el 18 de ese mes. La Estación Central de Ferrocarriles, obra del arquitecto norteamericano Lente H. Murchin, se inauguró oficialmente el 30 de noviembre de 1912.

«La Junta de Fomento, nombre de la locomotora más antigua conservada en Cuba, Monumento Nacional de nuestro país, se llama así en reconocimiento a la magna obra del Conde de Villanueva. Su debut en Matanzas ocurrió el 16 de agosto de 1843. Es un símbolo del inicio del ferrocarril no solo en nuestra Patria, sino en el mundo, y más del 70 por ciento de sus piezas actuales son las originales».

Hitos del ferrocarril cubano

En 1835 se adquirieron ocho locomotoras y los carriles necesarios en Inglaterra. Los técnicos se contrataron en Estados Unidos. Se iniciaron las obras en noviembre. La inauguración del tramo La Habana-Bejucal, de 17 millas (27,3 kilómetros), tuvo lugar el 19 de noviembre de 1837. Y el tramo Bejucal-Güines, de 19 millas (30,5 kilómetros), ese día de noviembre, pero de 1838.

En 1837 llegaron a Cuba las primeras locomotoras inglesas fabricadas por la Braithwhith y Reanis. En breve se sustituyeron por las norteamericanas Baldwin y Norris. Ese mismo año trasportaron pasajeros. Al siguiente, carga. Al otro año, correo, y en 1840, prensa. En 1853 empezaron a tenderse los cables del telégrafo.

El Ferrocarril Central quedó inaugurado oficialmente el 12 de noviembre de 1902, luego de construirse 541 kilómetros de vía de Santiago de Cuba a Santa Clara.

La decadencia del ferrocarril ocurrió por la paralización del crecimiento azucarero, la inauguración de la Carretera Central en 1931 y el auge de la industria automotriz norteamericana.

El 30 de junio de 1961 se creó la Empresa Consolidada de Ferrocarriles Nacionales, y entre 1964-1965 se importaron 80 locomotoras de la URSS, Francia e Inglaterra. La reconstrucción de la línea central, una de las obras de mayor envergadura en los años 1970-1980 se resume en 1 291 kilómetros de vía, 1 888 kilómetros de explanaciones; 229 puentes, y 909 obras de fábrica y de todas las estaciones de pasajeros y edificios técnicos, entre La Habana y Santiago de Cuba.

El 29 de enero de 1975 se realizó el acto por la conclusión del primer tramo de la línea central. El Comandante en Jefe Fidel Castro operó la locomotora soviética M-62-K No. 61602 y desde entonces esta es la fecha del Día del Trabajador Ferroviario.

El 30 de diciembre de 1977 Fidel inauguró la vía férrea rápida entre Santa Clara y Ciudad de La Habana. En 1984 quedó concluida la reconstrucción de la Línea Central y en 2002, el 19 de noviembre, quedó inaugurado el Museo del Ferrocarril de Cuba.

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