El Servicio Militar Activo es una escuela imprescindible para todo joven

Anniel Ferrer Sarmiento dentro de un año iniciará sus estudios de Medicina. Actualmente está insertado en la Unidad de Guardia de Honor al Héroe Nacional José Martí

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Juventud Rebelde

 A Anniel los días como soldado de la Unidad de Guardia de Honor a nuestro Héroe Nacional José Martí lo han hecho crecer como un ser humano. Foto: Jorge Luis Guibert SANTIAGO DE CUBA.— Un, dos... Otra vez el torso erguido en traje de gala, el gesto marcial, el pie en forma de «L», en ángulo de 90 grados con el piso, el giro preciso, la expresión solemne... tres, cuatro...

Ciento veinticuatro pasos exactos lo acercan al Héroe cuatro o cinco veces al día; luego, 30 minutos, en la posición de firme, le hacen crecer, trascender el tributo.

Cada dos jornadas, 24 horas de guardia en las que el día, cual cronómetro, se reparte —desde las seis de la mañana— entre el tiempo de preparación mental, los relevos, la retreta al final de la tarde, los relevos de campaña, el descanso...

El día anterior, de retén, para las clases de política, la preparación física y militar, el conocimiento de los reglamentos, el perfeccionamiento de los procedimientos de la ceremonia de guardia. Un tercer día, de pase, para el descanso, la familia...

Fiel a esta rutina anda, desde hace poco más de tres meses, el joven santiaguero Anniel Ferrer Sarmiento. Dentro de un año iniciará sus estudios de Medicina y es muy probable que realice su sueño de hacerse cirujano, pero adonde vaya, está hoy convencido de que llevará las enseñanzas adquiridas en estos días en que, como parte del Servicio Militar Activo, está insertado en la Unidad de Guardia de Honor a nuestro Héroe Nacional José Martí.

Proceder de una familia ligada a la vida militar, explica, le hizo desde su niñez, allá en la barriada santiaguera de Rajayoga, admirar este estilo de vida. Por eso, cuando la edad indicó su inscripción en el Comité Militar, no dudó en dejar clara su disposición, y más que eso, en expresar su gusto por la ceremonia.

Hoy, familiarizado con los rigores, asume con orgullo de joven soldado su nueva tarea: «Mi misión es custodiar los restos de nuestro Héroe Nacional...», expresa con alta motivación.

Tantas horas al día a la sombra del Mausoleo del Maestro, dice, además de reafirmar su vocación martiana y admiración por el pensamiento y significado de ese hombre grande que es José Martí para todos los cubanos, le ha permitido descubrir y apreciar los muchos detalles simbólicos y arquitectónicos presentes en el Mausoleo, obra del arquitecto habanero Jaime Benavent.

Por eso y por las tantas enseñanzas que ha asimilado aquí, está seguro de que una vez licenciado, como es ya tradición en esta unidad, ante cualquier ceremonia u acto importante, se presentará espontáneamente y repetirá cada detalle del ritual aprendido.

Más allá de su gusto por la vida militar, las experiencias de estos meses le ratifican que el Servicio Militar Activo es una escuela imprescindible para todo joven.

«Te forma en la preocupación por la disciplina, por la preparación física y política; aquí vemos el Noticiero, debatimos sobre temas... y todo eso va perfeccionando nuestra preparación, nuestra cultura».

Con cariño atesora ya en su memoria las vivencias del momento en que tuvo que marchar en ocasión de la visita del Presidente de la República de Mali, o de su participación en la guardia de honor especial del pasado 10 de octubre.

El tiempo para la novia, las fiestas, es realmente poco para un muchacho de recién estrenados 18 años, pero lo compensa la certeza de que las experiencias de esta etapa lo harán mejor en el futuro, porque Anniel crece cada día frente al altar de la Patria.

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