Promocionan canción tema del VII Congreso de la FEU

Israel Rojas y Yoel Martínez , integrantes del grupo Buena Fe, se presentarán en plazas y universidades de todo el país 

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Juventud Rebelde

Yoel (izquierda) e Israel no dejan de aprender de sus encuentros con el público joven. Foto: Osvaldo Gutiérrez Gómez Ciego de Avila.— Las multitudes se juntan para oírlos. Con abrigos y pulóveres de mangas largas con capucha, los estudiantes de la FEU se agrupan en las plazas de universidades o de ciudades donde cantará Buena Fe. No importa que el frío los obligue a soplarse las manos. Ellos quieren escuchar esas canciones que hablan del amor, de miserias y esperanzas, y de la advertencia de que, a pesar de tanta Internet y tecnología, seguiremos llorando como un neandertal.

Ahora esta agrupación —que se presenta como un dúo— ha vuelto a desafiar las neuronas con la canción que identifica al VII Congreso de la FEU, un tema en el que mencionan cómo las universidades salvan a los hombres y mujeres de la simpleza.

«La gira ha sido un termómetro de las inquietudes de la juventud», dice Joel Martínez. «Creo que seguiremos aprendiendo mucho. Ya nos presentamos en todas las provincias orientales y ahora vamos para el centro».

—¿Ese contacto les ha dado el pretexto para alguna canción o disco?

—Tanto como eso no. Escribir una letra o crear un disco siempre es un proceso bastante complejo; pero repito: lo más importante ahora es saber cómo anda el termómetro de los jóvenes con la música.

—¿Por dónde va ese termómetro?

—Los jóvenes desean canciones que los pongan a pensar. Ellos quieren verse reflejados en la música... por ahí anda la cosa.

—¿Han conversado con los estudiantes?

—Sí, y preguntan bastante. Quieren saber cómo escribimos una canción, lo que quisimos decir y nos hablan de las reflexiones que originaron en ellos. (Se ríe) Hasta nos han preguntado por qué le cantamos a Industriales.

—¿Cuándo concluya la gira con la FEU, qué planes tienen?

—Son 17 presentaciones, que deben terminar el día 15 con un concierto en la Universidad de La Habana. Después... trabajar en el próximo disco —del cual no queremos adelantar nada— y definir una gira por Europa. Todo eso será en la primera mitad del año que viene.

—Ustedes han despertado un interés grande en la música cubana de hoy; pero ¿qué tiene Guantánamo para que surgiera un grupo como Buena Fe?

Los dos se miran; Israel mueve la cabeza y le dice a Yoel: «Dispara».

—Yoel: Desde hace tiempo hay muchos trovadores y una Jornada de la Canción Política, que continúa agrupando a muchos jóvenes. Además, existe un movimiento que ha dado origen a un Festival de Tríos, incluso con carácter internacional. Pero tenemos también la herencia de poetas como Regino Botti, y pianistas brillantes como Lili Martínez, que desde hace mucho tiempo se preocuparon por unir música con poesía.

—Israel: Y están los veteranos que hacen changüí. Guantánamo es un lugar fascinante; allí confluye la modernidad con lo tradicional. Puedes encontrar ritmos que se han mantenido vírgenes y escuchar bastantes emisoras del Caribe, que te actualizan con la música. Es decir, nuestra provincia es un gran abanico musical, del cual salió Buena Fe.

—¿Qué piensan ustedes del reguetón?

—Yoel: A mí no me gusta; aunque no dejo de reconocer que tiene cosas interesantes como célula rítmica del Caribe. Antes de este boom, nosotros usamos elementos del reguetón en Gracias por el fuego y Fin de fiesta, y nadie lo detectó. Con lo que no estoy de acuerdo es con la grosería, pero la música y los ritmos no son los culpables.

—Israel: Creo que no hay que olvidarse de dónde sale el reguetón. Estaba ahí, lo que no se había vuelto popular. Si uno oye un ritmo del merengue dominicano, lo encuentras ahí, porque es una célula musical del Caribe. Con Fin de fiesta a nadie se le ocurrió pensar que tenía reguetón, y sí lo contenía.

—Sin embargo, el fenómeno ha desatado polémicas. Incluso se ha llegado a decir que una de las pruebas de lo banal que es parte de la juventud de hoy está en el hecho de que siguen al reguetón. ¿Qué piensan?

—Yoel: Ese es un fenómeno complejo y no todos los reguetones son iguales. Eminencia Clásica está haciendo cosas interesantes y por ahí te encuentras grupos de hip hop con números para sentarse a oír y que incorporan elementos de reguetón. Así que analizarlo de una forma simple y catalogar de ese modo a la juventud porque lo baile, de entrada es la mayor banalidad que se pueda cometer.

—Israel: Es cierto que en Cuba hay un sector de la juventud que si le pones un reguetón «duro», con palabras fuertes, lo va a escuchar y hasta será feliz con él. Pero, ¿qué otra opción musical tienen? Sin embargo, también hay jóvenes —y son unos cuantos— que bailan esa música y luego le dan una vuelta al canal y se conectan con Ernán López Nussa o Carlos Varela. Y me pregunto: ¿Por qué ocurre eso? ¿Qué hay detrás de ese cambio de canales?

—Yo no le hago la guerra al reguetón. Con lo que sí me enfrento es con un desbalance en las opciones musicales que se le ofrecen a la población. Me llama la atención que en nuestras emisoras, a la hora de divulgar la música popular, lo que más te pongan es reguetón, quizás buscando audiencias porque es lo que más «suena». Y ahí caemos en la trampa: terminamos excluyendo.

—Creo que el problema está en una especie de discriminación musical. Te reiteran una música y te apagan otra. Y ese desbalance no debe existir. Tiene que haber espacio para todas las músicas, del tipo que sea, no para una sola; porque somos un país plural, multisocial. Y mientras eso no se comprenda, continuará el problema.

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