Pregunte sin pena

Simular el orgasmo no significa padecer de frigidez

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Y.E: Cuando tengo relaciones sexuales, siento deseos y la vagina se lubrica, pero si pienso que voy a llegar al orgasmo no siento nada más. Tampoco cuando me hacen sexo oral. Jamás he sentido algo maravilloso, como dicen mis amigas. Todo lo que hago es fingir; y por eso no tengo novio. Creo que padezco de frigidez. Nunca lo había comentado por temor a la incomprensión. Me gustaría contárselo a mi mejor amiga, que quizá no me crea porque siempre he hablado como si tuviera sexo normalmente. Para mí es muy importante saber si tengo solución, si es un factor psicológico o algo más. Acepto sugerencias, pero no me gustaría que mi pareja sepa de los fingimientos.

La solución es posible aunque requiere algo más que comentar el problema. Es preciso cambiar tu postura respecto a la relación de pareja. Si sientes que no puedes avanzar, consulta a un psicólogo.

Por lo que cuentas deseas y disfrutas (por lo cual no parece frigidez). Solo resta dejarse llevar por la vivencia. En cambio interrumpes tu disfrute si presientes la llegada orgásmica, pasando de protagonista a observadora. Así el placer se desvanece y habría que recomenzar sin apurarse, pero tú eliges fingir.

Aunque parezca contradictorio, lo primero es dejar de esperar el orgasmo para fingirlo cuando consideras que tardas. Mientras más lo simules, más lo espantas. Él prefiere llegar sin previo aviso. Su única condición es el disfrute erótico mantenido hasta el deleite embriagador.

Por otra parte, llama la atención tu temor a ser incomprendida por un novio, una amiga, o un profesional. Si tratas de mostrarte según lo que esperan de ti, posiblemente te alejes más de tu bienestar, incluyendo el orgasmo. Entre las féminas es usual edificar una imagen provocadora de deseo y goce masculino. Para reafirmarla, a veces se simula el disfrute sin experimentarlo y se evita demandar más del compañero. En verdad, no es necesario porque es posible causar el deseo del otro y a la vez desear, complacer y pedir complacencia. Inicialmente puede ser difícil pero resulta muy gratificante cuando se logra.

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