Promueven nuevas formas de recreación para las comunidades

Algo inusual cambió la rutina del barrio capitalino de La Timba. Sus pobladores se preguntan cuándo volverá a repetirse la grata experiencia

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El payaso Cocoliso, de la Agencia ACTUAR y una integrante de la Brigada José Martí, animaron la actividad infantil. Foto: Roberto Suárez

La gente miraba extrañada los tarecos en la medida en que se amontonaban en las cuatro esquinas principales del barrio. Era como si de momento hubieran desembarcado unos extraterrestres.

Una vieja gorda le gritó de un lado a otro de la cuadra a su vecina: ¡Dime! ¿Es que van a montar a esta hora una «Trapichopi» en el medio de la calle?

Mientras la incógnita desperezaba a los vecinos, los integrantes de la Brigada José Martí de Instructores de Arte seguían en su ajetreo, y con él tomaba rostro el escenario de una fiesta que todos dicen hacía más de 20 años no se veía en ese lugar.

Tanto es así, que Lázara Peñalver se propuso darle otro toque a sus 68 años. Agarró la vestimenta que tenía más a la mano, y salió con su nieta a darse una noche como la que ha añorado durante muchos años.

«A mis nietos les encanta el proyecto. Mañana la más pequeña, María Carla, va a bailar en la comparsa. Como no hay parques cercanos es importante que los niños tengan este tipo de actividad», manifestó.

Pero no fue la única en romper con la terca monotonía de La Timba, uno de esos sitios capitalinos que carga sobre su estirpe la fama de los peores barrios. También Silvia Saceiro, una profesora de 57 años, decidió unirse a la fiesta después de terminar los quehaceres de su casa.

«Está muy buena la actividad, tranquila, y aunque empezó hace un rato hay buena participación de los vecinos. Además se les da oportunidad a estos grupos noveles para que los jóvenes los conozcan. Vivo aquí hace 20 años y es primera vez que se realiza algo similar; considero que debe extenderse...»

Roberto Gachet, un «temba» de 44 años, afirma que es importante realizar este espectáculo no en barrios ni en fechas especiales, sino siempre y en cualquier lugar, algo que apoyan los adolescentes Rubén Borges de 14 años, Andy Martí y Reinel Darias, de 15 años, quienes consideran que es una buena opción para un sábado en la noche, como pudiera serlo para cualquier día de la semana: «Hemos venido del Cerro porque esto es lo mejor que hay. Deberían hacerlo más a menudo».

SE BUSCA UN FIJADOR

Encontrar respuestas a las preguntas que se hace la UJC y otras instituciones del país fueron la causa de tanto alboroto en aquella y otras barriadas de la gran ciudad, hasta donde ha llegado la experiencia: ¿Cómo llevar el esparcimiento a las comunidades sin desvincularlo de la cultura? ¿Cómo darle carne y alma a la denominada recreación sana, culta y útil?

Con este objetivo se desarrolla, desde noviembre del pasado año, el programa Donde crece la esperanza, en los Consejos Populares con mayor índice de problemas sociales y más alejados de la red de instituciones públicas.

Se trata de llevar la distracción y el producto cultural a las comunidades más apartadas, como parte de las actividades por el aniversario 48 del Triunfo de la Revolución, el 45 de la UJC y el 46 de la OPJM.

«La idea es no ver a la recreación aislada del proyecto Identidad que promueve la defensa de la cultura, de nuestra idiosincrasia, el rescate de las raíces en las manifestaciones culturales y la enseñanza de la historia», explicó a este diario Odelquis Yero, jefa del Departamento Ideológico del Comité Provincial de la UJC en la capital.

En la noche del sábado los jóvenes y adultos de La Timba disfrutaron de la música popular y rescataron tradiciones como las ruedas de casino y las comparsas. «Al involucrar a todos se generan nuevos estados de ánimo para embellecer la comunidad y dejar una huella en lo social», nos dice la funcionaria.

El domingo en la mañana se realizaron actividades culturales para los niños con venta de libros, juegos de participación, espectáculos con artistas de circo, exhibición de animales y proyección de filmes infantiles cubanos.

Hasta ese momento el programa de recreación sana había llegado a nueve barrios de la capital. «Para ellos nuestra llegada fue un suceso. Se proyectaron videos musicales. El INDER montó simultáneas de ajedrez, el Campismo y la Asociación Hermanos Saíz llevaron algunos juegos y espectáculos de títeres para niños.

«También se venden plantas ornamentales, ropa reciclada y productos agropecuarios. Se ofrecen, además, servicios de barbería, peluquería y arreglo de equipos electrodomésticos. Todo lo que se brinda es si

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