Rescatan memoria de catalanes en Guantánamo

Partiendo de una acuciosa búsqueda de más de seis años en documentos originales archivados en Barcelona, Cataluña y la propia ciudad guantanamera

Autor:

Lisván Lescaille Durand

GUANTÁNAMO.— Un nuevo intento por rescatar la memoria histórica relacionada con la presencia catalana en esta provincia significa el libro Sitges Guantánamo Sitges, que aborda la vida de Rafael Llopart Ferret, alcalde de esta región entre 1882 y 1886.

En el afán de biografiar a su bisabuelo, uno de los alcaldes más progresistas de su tiempo, el texto del catalán Juan Carlos Llopart Malvarosa deviene pasaje gráfico y testimonial de una parte de la historia guantanamera.

Esta segunda edición exhibe otros grabados y fotos antiguas de finales del siglo XIX, tomadas en Guantánamo, y que hasta hoy permanecían en Barcelona y en la casa familiar en la ciudad catalana de Sitges, según su autor, quien estuvo allá de visita junto a su padre José Ignacio Llopart y sus hermanos Patricia e Iñigo.

A partir de recuerdos familiares y de una acuciosa búsqueda de más de seis años en documentos originales archivados en Barcelona, Cataluña y Guantánamo, el libro —que viera por primera vez la luz hace más de un año—, se acerca a uno de los escenarios cubanos que con más fuerza conoció el oprobioso sistema esclavista, al cual se opuso infatigablemente el alcalde Llopart.

«Fue un buen alcalde —abunda el autor—, básicamente antiesclavista declarado y de hecho le tocó aquí liberar a los esclavos; no cobraba por su trabajo e impulsó obras como el cementerio local de San Rafael y dos puentes, uno de los cuales, el puente Llopart —luego Puente Rojo de la localidad de Jamaica— que pagó personalmente, hace cuatro años lo destruyó un huracán».

Profuso es el sentimiento que une a Cataluña con esta parte de Cuba, refiere Llopart Malvarosa, explícito en la ciudad de Sitges, por ejemplo en los carnavales, donde muchas personas se agrupan por escuelas, y una se llama De los cubanos; y existe un tour, o especie de visitas guiadas a casas de «americanos», gente que vivió en Cuba, mayoritariamente en Guantánamo y Santiago de Cuba.

«Igualmente tenemos la calle Cuba. Existe una historia que sigue viviéndose, pero que requiere rescatarse del olvido y el paso del tiempo. Por eso es importante este libro, que contó con la ayuda imprescindible de José Sánchez Guerra, historiador de la ciudad de Guantánamo».

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