El antílope mimado del zoológico de Matanzas está de cumpleaños

El animal cumple por estos días ocho años en el zoológico del municipio de Colón en la provincia de Matanzas, y 16 años de vida

Autor:

Juventud Rebelde

Foto: Leticia Arango COLÓN, Matanzas.— Al verlo uno imagina que los pequeños recuerdan aquel maravilloso filme que narra una historia tradicional india, basada en el cuento de Rudyard Kipling.

Un niño esconde al antílope que expulsa monedas de oro al dar golpes con sus patas traseras contra el suelo, pero es amenazado por el codicioso Rajá, que le obliga a llevarle al antílope a su palacio para hacerse rico. La historia acaba dando un escarmiento al Rajá, pues luego de ser advertido de que al decir «basta» todo el oro se convertiría en barro, pronuncia esta palabra y acaba enterrado en el barro. Este animado de Lev Atamos nos acompaña con su moraleja toda la vida.

Una leyenda como esa pudiera ser la razón para que uno de esos animales viva rodeado de tanto amor en el zoológico de Colón. Este no es tan bonito como el que sale en los animados infantiles. Su piel grisáceo-azulada, cuernos pequeños, patas y cola cortas, y su mirada triste escondida tras grandes ojos, nos entregan una especie de la lejana India. Este antílope (Boselaphus tragocamelus) cumple por estos días ocho años en el zoológico del municipio de Colón y 16 de vida.

Lo observamos comiendo las ramas que un niño le obsequiaba. En su jaula contaba con otras hierbas frescas que los cuidadores diariamente le traen. Un sentido extraño de la comunicación permite que este animal acepte a los pequeños, sin asustarse. A este antílope lo vienen a ver de otros municipios, pues su fama de atraer a los niños ha caminado por toda Matanzas.

«Infructuosamente hemos tratado de conseguirle una pareja», dice Mario Domínguez, el administrador de la instalación.

Melba Torres, cuidadora, labora desde 1980 en este centro, y nos asegura que cada trabajador cuenta con su área y vela porque nadie maltrate a los animalitos ni les tiren alimentos que les hagan daño.

«El antílope es nuestro niño mimado, aunque si cualquier animal está triste, cabizbajo, enseguida se llama al veterinario y es atendido con mucho cariño», reitera Melba.

El público se educa y se le exige disciplina. En dos hectáreas viven casi mil animales, entre mamíferos, peces, reptiles y aves.

El antílope colombino procede de la India peninsular. «Ha bajado mucho de peso y ya perdió sus muelas», afirma Mario. «Es muy dócil», insiste Idalmis Pérez, trabajadora que todas las mañanas espera el animalito, pues alguna migaja de pan degusta cada día de sus manos.

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