Varias aves cubanas sufren peligro de extinción

Cuba posee 27 especies de aves endémicas, el más alto índice del Caribe, junto con el de República Dominicana. Sin embargo, varias de ellas sufren peligro de extinción en mayor o menor grado

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

¿Que nunca oyó hablar del carpintero churroso? Pues no se trata de un trabajador de la madera poco aseado. El carpintero churroso es una de nuestras aves endémicas, la única de su familia que no posee ninguna marca roja en su plumaje, y construye sus nidos básicamente en las palmas canas. Pero al paso que vamos, fácilmente la generación de cubanos que ahora está naciendo jamás lo conocerá.

Estos pájaros, que viven en zonas boscosas, han visto disminuir sus poblaciones hasta en un 30 por ciento en los últimos diez años, debido a la tala indiscriminada de árboles, los incendios y su captura por parte de los seres humanos.

Por ello, son una especie vulnerable, de acuerdo con la categorización establecida por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Pero resulta que no son los únicos, ni los que peor situación padecen. Cuba, que puede mostrar orgullosa 27 especies de aves endémicas —una cifra alta si se toma en cuenta la capacidad de desplazamiento de estos animales— también tiene razones para preocuparse. Varias de estas poblaciones presentan situaciones alarmantes o se encuentran, en algún grado, amenazadas de extinción.

AMENAZAS POR DOQUIER

Fueron nuestros aborígenes quienes dieron nombre al gavilán caguarero. Este término, que proviene de la lengua aruaca, significa «que se alimenta de caracoles». Seguramente en aquellos tiempos esta ave señoreaba por toda la Isla. Hoy, sus poblaciones están confinadas a la región montañosa entre Moa y Baracoa, en Holguín y Guantánamo.

Según explicó a JR el Doctor en Ciencias Hiram González, presidente de la Sociedad Cubana de Zoología e investigador auxiliar del Instituto de Ecología y Sistemática del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, la fumigación en las áreas cafetaleras ha dañado mucho a esa especie.

«Cuando se fumigan los cafetales para combatir las plagas, las poblaciones de moluscos terrestres también se intoxican, y al morir su base alimentaria, el ave se afecta. Aunque la deforestación y la captura por parte del hombre lo han perjudicado, a tal punto que hoy el gavilán caguarero presenta una situación crítica».

—¿Qué causas han provocado la extinción o disminución de las poblaciones de las especies afectadas?

Gavilán caguarero. —En primer lugar, la deforestación que padeció el país, sobre todo durante la colonia y la seudorrepública. Además, está la extracción de animales para usarlos como aves ornamentales, y en sentido general, las afectaciones que ha sufrido la naturaleza, como la agricultura extensiva y los incendios.

«Por otra parte, hay algunas especies que por sus características solo viven en determinadas localidades de Cuba, que son ecosistemas frágiles —la Ciénaga de Zapata, por ejemplo—. Es el caso de la ferminia y la gallinuela de Santo Tomás, que habitan solamente en ese lugar de Cuba, y por tanto del mundo, y que siempre van a estar en un estado de amenaza, porque cualquier cosa que suceda en ese ecosistema, puede afectar a sus poblaciones y se pueden extinguir».

—¿Qué otras de nuestras especies presentan algún peligro?

—El catey y el tomeguín del pinar son dos de ellas. Las personas las capturan indiscriminadamente y sus poblaciones han disminuido de modo considerable.

Gallinuela de Santo Tomás. «Otras están amenazadas por la deforestación o la contaminación, como el carpintero real, que en realidad es una subespecie endémica, pues su población no vive solo en Cuba».

—¿Y las palomas?

—Las palomas terrestres, especialmente la paloma perdiz y el camao, ambas endémicas cubanas, se encuentran amenazadas porque viven fundamentalmente en bosques tupidos, los cuales han sido dañados por la tala de sus árboles.

—Queda hablar de un ave muy popular: la cotorra...

—La cotorra es otra subespecie endémica. Aunque sus poblaciones son abundantes, son muy capturadas por las personas. Como es tan difícil atrapar al animal adulto, van a coger los pichones para criarlos en cautiverio. Pero esta ave anida en palmas o en árboles altos, a los que es difícil trepar. Por ello, cortan el árbol.

«Eso trae un doble problema: primero, muchos de esos animalitos mueren en la caída, debido al impacto con el suelo. Segundo, se les quita un sitio de nidificación a estas y otras especies de aves que vienen a construir sus nidos. Por tanto, afectan a las poblaciones silvestres en general».

PROTEGER PARA LA VIDA

En Cuba existe un sistema nacional de áreas protegidas, con el que se aplican planes para el manejo de las especies amenazadas. Según explicó el doctor Hiram González, los especialistas cubanos desarrollan proyectos de investigación que permiten elevar el conocimiento sobre las aves endémicas, lo cual posibilita a la vez sugerir medidas de conservación.

«El otro trabajo que hacemos es la educación ambiental. Efectuamos actividades en escuelas para elevar el conocimiento sobre nuestras aves. Su importancia no está dada solo por conservar un recurso natural importante para las próximas generaciones, su canto, su belleza, sino porque cada especie, cada individuo, juega un rol en ese ecosistema, sea como controlador biológico de insectos, como diseminador de semillas, como polinizador... Con tales funciones mantienen los recursos naturales. Por tanto, su conservación es vital para preservar la vida».

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