Revolución Energética: rehabilitar las redes de distribución eléctrica

Una de las acciones más importantes, que acabará con las pérdidas de energía, las tendederas y el bajo voltaje

Autor:

Juan Morales Agüero

MANATÍ, Las Tunas.—Los manatienses llaman La División a un grupo de edificaciones que en los años 70 del siglo pasado sirvieron de anfitrionas a la jefatura territorial del Ejército Juvenil del Trabajo. Con el tiempo sus recintos acogieron a varias instituciones docentes, la última de las cuales fue una escuela de oficios.

Alrededor de 15 años más tarde, la Dirección Municipal de Educación decidió entregar aquellos locales a algunos trabajadores del sector para que los convirtieran en viviendas, aunque en calidad de medios básicos. Surgió así la Comunidad de los Maestros.

La iniciativa, sin dudas, solucionó un gran problema. Pero obligó a los beneficiados a convivir con otro: ¡el bajo voltaje! Por esa razón, allí los televisores apenas se veían y eran frecuentes los refrigeradores, lavadoras, ventiladores y grabadoras «quemados».

La electricidad, por cierto, no llegaba hasta las casas por las vías convencionales, sino por medio de... ¡tendederas! Sí, colgajos con los más insólitos tipos de conductores, postes improvisados, acometidas con cables telefónicos... ¡Ah!, y los vecinos pagaban el consumo según lo que marcara un metro-contador colectivo. En todas las rendiciones de cuentas acosaban al delegado con tan molesta dificultad.

Desde el pasado 15 de mayo, el Plan Especial para la reanimación de Manatí terminó con la agonía del bajo voltaje en las 49 viviendas de la Comunidad de los Maestros. ¡Y no dejó una sola tendedera en pie!

¿Cómo y cuándo se realizó este cambio? ¿En qué consiste el programa de rehabilitación de las redes de distribución eléctrica en el país, la provincia, y a nivel local? ¿Qué impacto tuvo en la gente de la Comunidad?

ABAJO LAS TENDEDERAS

La Revolución Energética que desarrolla hoy nuestro país consiste, básicamente, en un proyecto cuyo propósito es darle un mejor uso a la energía y optimizar su distribución. Para ello se precisa, entre otras tareas, rehabilitar a fondo su anacrónico e ineficiente sistema de redes, garante del costo y la calidad del fluido eléctrico.

El calendario central de ejecución planificó la acometida nacional de la electrificación para el año venidero. Sin embargo, y en vista del deplorable estado en que se encuentra hoy una parte significativa de su infraestructura, autorizó a la provincia de Las Tunas a comenzar en este 2007. El proceso arrancó por Manatí y continuará luego por el resto de sus municipios a partir de un riguroso orden de prioridad.

«En el territorio de Las Tunas existen hoy 380 tendederas, que congregan 26 384 viviendas y 80 669 habitantes», precisa William Menéndez, director de Inversiones de la Empresa Eléctrica Provincial. «Nuestro objetivo es no dejar ninguna en pie. La electrificación en esos lugares durará tres años y tendrá un costo de casi cinco millones y medio de pesos convertibles (CUC)».

El municipio —reitera— por donde comenzó este programa que revitalizará extraordinariamente el sistema eléctrico provincial fue Manatí. Allí se labora para echar abajo 72 tendederas, a un costo de 564 538 CUC. Ahora se trabaja en las 13 existentes en el sector urbano. Luego las fuerzas se desplazarán hacia las áreas rurales. En total, más de 2 000 viviendas de la comarca resultarán beneficiadas. Electrificar cada una de ellas tiene un costo superior a los 200 CUC. Ninguno de sus dueños tendrá que pagar un centavo por semejante mejoría.

«En materia de tendederas hemos visto de todo, como la utilización de alambre de púas, por ejemplo», asegura William. «Y ni hablar del cumplimiento de normas de seguridad. ¡No existe! La cantidad de energía que se pierde desde los postes hasta las casas a través de conductores inadecuados es enorme. Tanta que para el año próximo nos hemos propuesto reducir en 0,27 por ciento las pérdidas eléctricas en la provincia por medio de un grupo de inversiones, como el sellado del metraje de las viviendas para evitar el hurto de corriente.

«También está previsto el cambio de calibre en algunos conductores. Porque, además de las tendederas, nuestras líneas de cobre de calibres número 8 o 10 hoy están sujetas al programa de restauración, para ser sustituidas por calibre de aluminio y evitar las pérdidas. Debemos decirlo: hay muchas zonas electrificadas por la empresa eléctrica que están en bajo voltaje. Y la única forma de resolver ese problema es cambiando conductores completos».

«Para acometer estas labores especializadas, —apunta el funcionario—, comenzamos a laborar por el método del frente único, es decir, entramos a un municipio con todas las fuerzas y hasta que no terminemos no pasamos al siguiente. Eso evita disgregar los esfuerzos. Porque no es lo mismo transportar recursos hacia una sola dirección y allí atender bien al personal que movernos hacia diferentes sitios todos los días».

El contingente a cargo de la tarea está compuesto por personal tanto de la Empresa Eléctrica como del Ministerio de la Industria Azucarera (MINAZ), pues, de las 380 tendederas citadas, 131 corresponden a barrios que durante décadas han sido alimentados por los centrales azucareros y cuya población asciende a casi 30 700 habitantes. De ahí que el proceso de electrificación sea una encomienda conjunta de ambos sectores.

Los azucareros aportan dos grupos de trabajo: transporte y alzadoras, entre otros servicios, y los eléctricos concurren con un par de brigadas de linieros, además de equipos tecnológicos para enfrentar la parte especializada.

«Las Tunas tiene todos sus bateyes urbanos electrificados desde el año 2001, apunta William. Ahora el objetivo es hacer otro tanto con las viviendas que dependan de tendederas, siempre que no estén aisladas».

Un grupo multisectorial, integrado por especialistas de varios organismos, delimitará cada barrio y dirá: «llegará desde aquí hasta aquí». Y entonces se electrificarán todas las viviendas que estén dentro del perímetro establecido, explica el Director de Inversiones de la Empresa Eléctrica Provincial de Las Tunas.

Hay casas —abunda— que están a 800 metros de distancia del asentamiento. Electrificarlas significaría tirar 800 metros de línea para cada una y colocarle también un transformador, valorado en estos momentos en 700 CUC. No tiene sentido poner un transformador para una vivienda.

En tales casos, no solo en el territorio tunero sino también en el resto del país, se estudiarán puntualmente otras alternativas para llevar la electricidad hasta las casas.

Volviendo a las tenderas de la provincia, la electrificación de todas requiere de 966 kilómetros de líneas, mucho más que la distancia entre Las Tunas y La Habana. Enfrentar esa tarea representa un gran esfuerzo.

«Imagínate que la ejecución más alta en inversiones en la historia de esta provincia en términos financieros era de un millón y medio de pesos en moneda convertible. Y ahora para el 2008, restando lo que se destinará este año para los trabajos en Manatí, la cifra rondará los casi cinco millones solo en tendederas, sin contar la electrificación de obras de la Batalla de Ideas, de otros programas autofinanciados y de objetivos económicos que mantienen su vigencia y sus ritmos. ¡Tremendo reto tenemos por delante!», dice William.

Semejante propósito obliga a sus patrocinadores, obviamente, a incrementar la productividad y el número de brigadas en el terreno. Para conseguirlo, ya se prepara y capacita personal de apoyo. Pero, sobre todo, prevén contar con la colaboración de las comunidades. Por cierto, al concluir los trabajos en cada sitio, se les hace entrega a los núcleos familiares del módulo completo de la Revolución Energética. ¡Tremendo impacto social! La población ha recibido con beneplácito esta iniciativa.

EUFORIA EN LA COMUNIDAD

En La Comunidad de los Maestros se le dio el primer golpe de gracia a las tendederas en toda la provincia de Las Tunas. Electrificarla costó 24 234 CUC. ¡Pero cuánto se ganó allí en calidad de vida! Se acabaron los bajos voltajes y comenzaron los rostros complacidos.

«La comunidad dispone ahora de un transformador de 50 Kva, el doble del que existía antes, precisa René Rocío, jefe de Operaciones de la Empresa Eléctrica Municipal. Se pusieron 15 postes nuevos y tres lámparas de vapor de sodio, que iluminan todo el perímetro. Cada vivienda tiene su propio metro-contador con su acometida y cablería de estreno. Los vecinos están muy contentos. Y no es para menos».

Uno de los más eufóricos por las transformaciones operadas en la Comunidad de los Maestros de Manatí es Leonardo Ávila: «El impacto ha sido tremendo, porque contribuye a que la gente cambie de mentalidad. Pero la metamorfosis no ha sido solo en lo eléctrico. Comunales, por ejemplo, nos apoyó con la jardinería. Mire qué bonita se ve...».

Y sus ojos resplandecen con el alto voltaje que genera la satisfacción.

UNA REVOLUCIÓN INTEGRAL

«Otro programa de suma importancia lo constituye la rehabilitación, por su alto grado de deterioro, de todas las redes de distribución eléctrica del país. Este programa, planificado en tres años, está hoy al 70 por ciento de ejecución, y comprende tareas de tal magnitud como el cambio, hacia tecnologías de punta, de más de un millón de metros contadores y 3 050 884 breakers en viviendas electrificadas que lo requieran, la sustitución de 1 516 039 acometidas de alimentación de vivienda, 116 134 postes y 21 293 kilómetros de líneas de transmisión y distribución por conductores de superior calibre.

«Se han reanimado, ampliado y modernizado las producciones nacionales de transformadores de distribución, postes de hormigón, cables eléctricos de cobre y se han introducido nuevas producciones como la de cables eléctricos de aluminio.

«Este programa que avanza, permitirá la eliminación de unas 14 000 zonas de bajo voltaje, la disminución del tiempo de interrupción por usuario de 170 a 10 horas por año y el de las pérdidas de distribución hasta un 9 por ciento».

(Fragmentos de la Conferencia Magistral La Revolución Energética en Cuba, impartida por Yadira García Vera, miembro del Buró Político y ministra de la Industria Básica, en la jornada inaugural de la V Conferencia Internacional de Energía Renovable, Ahorro de Energía y Educación Energética, que se celebró en la capital a finales del mes de mayo de 2007).

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