Las luces de un faro

Gracias al faro de Manatí, en Las Tunas, desde 1923 muchos barcos pudieron rectificar rumbo cuando la navegación no estaba aún suficientemente desarrollada

Autor:

Juan Morales Agüero

Las Tunas.— Los faros son estructuras que irradian luz durante la noche y son referentes para guiar a los navíos en aguas cercanas a la costa. Su importancia está probada en la historia de la navegación, pues infinidad de buques de todos los calados y épocas han podido sortear peligros marítimos gracias a su oportuna intervención.

Estos suelen construirse en puntos costeros importantes, así como en rocas aisladas o hundidas, en aguas poco profundas y en las entradas de los puertos. Tienen su origen en las fogatas que hacían en las playas los marineros antes de zarpar para tener después iluminado el sitio exacto del retorno.

El faro más célebre de la historia fue el de la ciudad egipcia de Alejandría, considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Se erigió en una isla llamada precisamente así, Faro, en época tan remota como el año 279 a. de C. Tenía forma octogonal sobre una plataforma cuadrada, con una altura de 134 metros. Un terremoto lo derribó en el siglo XIV.

Hoy los especialistas calculan que un faro de un metro de altura puede divisarse a 15 kilómetros de distancia mar adentro, y uno de cien metros a 48 kilómetros. En sus señales utilizan por lo común luces de color blanco, porque la verde y la roja tienen menos intensidad.

Un famoso faro tiene Las Tunas, el de Manatí. Entró en servicio el 5 de septiembre de 1923, y sus primeros destellos fueron vistos a las 5 y 30 de la tarde de ese día. Un libro de bitácora guardado celosamente por Isauro García Pérez, quien vive allí, registra que la primera persona que desempeñó el oficio de farero allí se llamó Manuel Gómez Flores.

También consigna que ese día se hallaba atracado en el muelle el vapor norteamericano Santa Isabel, cuyo capitán, en unión del práctico del puerto, se hizo a la mar en la embarcación La joven Pastora para comprobar el alcance de los destellos, cosa que corroboró desde la zona conocida por Punta Brava, a nueve millas y media del espigón.

Aunque en la actualidad el puerto manatiense no se encuentra en activo, gracias a la posición de este faro muchos barcos pudieron rectificar rumbo en épocas en que la navegación no estaba todavía suficientemente desarrollada. Hoy la tecnología ha desplegado medios más avanzados que proyectan rayos luminosos desde lámparas incandescentes. Así, las luces modernas son eléctricas y están equipadas con varios tipos de señales para la niebla y sistemas auxiliares de navegación por radio. Sin embargo, los faros clásicos continúan ahí, como si tal cosa.

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