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De rojo se pintó la Serie

Los Cocodrilos de Matanzas se coronaron este sábado como los nuevos campeones de la 64ta. Serie Nacional, luego de vencer a los Leñadores (11-0) en el cuarto juego de la final

Autor:

Raciel Guanche Ledesma

Yamichel Pérez estuvo hinchado en el último partido de la Serie, el juego del título, donde Matanzas se planteaba seriamente arrebatarle la corona al rey de las últimas dos campañas.

Sin dudas, Yamichel no fue el único héroe de la gran final, pero sabe que su labor queda grabada entre miles de fanáticos. Por eso, andaba hinchado este sábado sobre el box, con sus movimientos cortos. Cuando apenas faltaba un strike para que los suyos tocaran la gloria, el zurdo adoptivo de Matanzas se infló más y puso la pelota donde un bate leñador ni siquiera llegaba.

Foto: Tomada de Jit

Fue el último swing de la 64ta. Serie Nacional o, mejor dicho, el ponche más esperado por los Cocodrilos, el que los puso a saltar por los cielos en un estadio Latinoamericano neutral, cierto, pero con una fanaticada rojiblanca que deliraba sobre el banco de home club.

No hubo un solo chance de éxito para los Leñadores en la gran final. Ninguno. Los muchachos que dirige Armando Ferrer entraron en estado de gracia desde el momento exacto en que se dio la voz de «a jugar» en esta postemporada.

Foto: Tomada de Jit

Fueron los máximos favoritos al trono y lo consiguieron de forma inobjetable. No es una valoración personal sin sustento. Todo lo contrario. Ahí están los números que lo demuestran. Apenas dos derrotas acumularon los yumurinos en todos los playoffs, y fue en las semifinales ante Industriales.

Lo demás resultó en puras barridas. Desde las gradas esa era la imagen que se repetía una y otra vez: las escobas danzando en el aire, como presagio de lo que definitivamente culminó a paso de conga.

Foto: Tomada de Jit

Cuatro partidos fueron suficientes para que los de la Atenas de Cuba se titularan ante los Leñadores, un conjunto que sin los grandes nombres de otros años volvió a la escena finalista con toda la actitud de un campeón.

Pero Matanzas fue implacable. Y para una muestra queda este último encuentro, el del adiós, donde no pararon hasta poner la pizarra del Latino en marcador de nocaut (11-0). Un cuarteto demoledor y consecutivo en la alineación hizo el estrago en el final: Ariel Martínez (4-2, HR 1, CI 3), Andrys Pérez (4-4, CI 1), José Noroña (4-2, CI 2) y Eduardo Blanco (3-2). Por cierto, luego del altísimo rendimiento de Blanco —tanto ofensivo como a nivel defensivo—, fue seleccionado como el jugador más valioso de la final.

Foto: Tomada de Jit

Finaliza así una Serie tan cerrada en lo competitivo como difícil y retadora para concluirla. Ese es uno de sus mayores logros, aunque después observemos con lupa sus manchas, que no fueron pocas. Pero sí, ha sido un verdadero logro concluirla de manera exitosa en medio de tantos avatares y amenazas. Hoy sonríe un nuevo campeón, así como lo ha hecho toda la afición por estos días.

Foto: Tomada de Jit

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