Discurso de Raúl Castro en la clausura de la IV Cumbre de Petrocaribe - Cuba

Discurso de Raúl Castro en la clausura de la IV Cumbre de Petrocaribe

El Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros afirmó que el ALBA ratifica que SÍ SE PUEDE construir un mundo mejor

Autor:

Juventud Rebelde

Cienfuegueras y cienfuegueros heroicos que llevan tres horas sentados aquí:

Supongo que hayan tenido tiempo de conversar de todo lo divino y lo humano. Pedimos disculpas. No fue realmente responsabilidad de nadie, sino que un rico debate en esta IV Cumbre de Petrocaribe, que hemos tenido el honor de que se celebre en nuestro país, y muy especialmente en esta bella ciudad, era tan interesante y tan útil, que era imposible reducir el tiempo. Espero que eso lo hayan comprendido (Aplausos).

Tuvimos que ir, además, a inaugurar la hermosa villa, aquí cercana, “Simón Bolívar”, construida con el sistema de petrocasas y que, como ya se ha anunciado, se construirá una fábrica de las mismas en las cercanías de esta refinería.

Jefes de Estado y de Gobierno;

Delegaciones e invitados a la IV Cumbre de Petrocaribe;

Cienfuegueras y cienfuegueros;

Venezolanos;

Compatriotas:

Este acto tendría importancia solo por el hecho de clausurar esta IV Cumbre y por la puesta en marcha de la primera etapa de la refinería de petróleo “Camilo Cienfuegos”, constituida como Empresa Mixta PDV CUPET S.A. Sin embargo, otras razones multiplican su trascendencia.

El Comandante en Jefe ha denunciado, en múltiples ocasiones, la peligrosa contradicción que para la supervivencia de nuestra especie significa el desenfrenado consumo de petróleo por los países capitalistas desarrollados y el agotamiento acelerado de las reservas probadas, sin que existan alternativas para eliminar la dependencia de este recurso no renovable a corto y mediano plazos.

Si a la desfavorable correlación entre oferta y demanda del mercado de hidrocarburos sumamos factores como la disminución de los inventarios de crudo en los Estados Unidos, la acentuada depreciación del dólar, las guerras o amenazas bélicas, la especulación en los mercados y la insuficiente capacidad de refinación internacional, es fácil comprender por qué el precio del petróleo se ha disparado.

Es una realidad asfixiante y demoledora para las economías del Tercer Mundo, en particular para los países más pobres.

Factores como la elevación de los costos en los sectores productivos y de servicios o la profundización del intercambio desigual, por solo mencionar dos de ellos, se unen a la ausencia de iniciativas internacionales que, sobre bases de equidad y racionalidad, pudieran al menos atenuar los efectos de esta crisis y flexibilizar las draconianas condiciones que rigen las relaciones económicas y comerciales en el mundo actual.

La única excepción de un proyecto energético regional de nuevo tipo es precisamente Petrocaribe (Aplausos).

Busquemos en el mundo qué exportador suministra combustible basado en los principios de cooperación, solidaridad y complementariedad, que nada tienen en común con las leyes del libre mercado.

Qué otro esquema financiero de suministro de hidrocarburos a países pobres brinda la facilidad de pagar en el momento de cada embarque solo el 60% de su valor y desplaza el resto en 25 años con un interés del 1%.

Pudiéramos investigar además si en algún otro lugar el suministrador promueve que el aplazamiento del pago del 40% de la factura petrolera se invierta en proyectos y programas de beneficio popular.

Quizás a los gobernantes de los Estados Unidos se les ocurra sumar a los incontables delitos y pecados de que acusan al Presidente Chávez, el de la injerencia en los asuntos internos de los países que integran Petrocaribe, por esta fórmula inédita de pago que permite combatir el analfabetismo, desarrollar la salud pública, construir industrias, ampliar servicios, en resumen, elevar el bienestar de nuestros pueblos.

Por tanto, esta no es la clausura de una reunión internacional más sobre la crisis energética, de las tantas que adoptan como único acuerdo volverse a reunir más adelante en otro lugar, para debatir los mismos problemas cada vez más agravados en el tiempo.

El primer objetivo de este acto es clausurar la IV Cumbre de Jefes de Estado de Petrocaribe, que de forma progresiva va encontrando soluciones a las dificultades generadas por la crisis energética internacional, y cuyos acuerdos irán dando respuestas concretas en la medida que todos logremos mayor unidad de acción.

El segundo objetivo, como ya dije, es la puesta en marcha de la refinería “Camilo Cienfuegos”, luego de su primera etapa de rehabilitación.

Termina así un prolongado período de paralización iniciado en abril de 1995, como consecuencia de la desaparición de la Unión Soviética y el recrudecimiento del bloqueo económico de los Estados Unidos contra Cuba.

Fue necesario un enorme esfuerzo para conservar las instalaciones y preservar el más valioso capital: el magnífico colectivo de trabajadores de esta refinería.

Resulta admirable que en apenas 18 meses y con una inversión de 136 millones de dólares, se hayan ejecutado 15 proyectos que no solo han permitido rehabilitar las instalaciones, sino además automatizar su operación para alcanzar su capacidad de refinación diseñada de 65 000 barriles de crudo diarios.

Cuba no hubiera podido rescatar esta gran planta sin la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, modelo de cooperación sustentado en los mismos principios de Petrocaribe, y confirmación de que mediante la unidad, la cooperación solidaria y la complementariedad de las economías, es posible sobreponerse a las más difíciles circunstancias y salir adelante.

El ALBA ratifica que SÍ SE PUEDE construir un mundo mejor.

Esta inversión incluyó la construcción de una conductora de agua —como ya se dijo aquí—, modernización de subestaciones eléctricas, instalación y ampliación de nuevos servicios, incluido el telefónico, mejoras en la iluminación pública, el voltaje, y el mantenimiento de los viales, que asegura las necesidades, no solo a la refinería, sino también al resto de las industrias y comunidades de la zona.

Destaca igualmente la efectividad de la labor realizada para dejar concluidas las 100 primeras petrocasas que acabamos hoy de inaugurar en la comunidad próxima de “Simón Bolívar”.

Esta donación es una muestra más de la fructífera y ejemplar colaboración con la hermana República Bolivariana de Venezuela, que nos permite acceder a una de las más modernas y eficientes tecnologías de construcción de viviendas.

Por estos importantes resultados felicitamos al pueblo cienfueguero, que, como señalara el compañero Fidel, ¡nunca le ha fallado a la Revolución! (Aplausos), a sus organizaciones, dirigentes políticos y de gobierno. Ha sido un ejemplo de cómo debemos trabajar para salir adelante definitivamente.

Felicitamos igualmente a los hermanos venezolanos, con los cuales se ha llevado a feliz término esta gran obra (Aplausos).

Se abre una nueva etapa hacia el desarrollo de la industria petroquímica nacional. Técnicos cubanos y venezolanos trabajan en nuevos proyectos para ampliar la capacidad de esta refinería, lograr producciones de amoníaco, urea, cloro, PVC, pinturas, elementos estructurales para petrocasas y ampliar la producción de fertilizantes, vital esta última para el desarrollo de la agricultura.

Amigos que nos acompañan, compatriotas:

Felicitémonos todos por los frutos de este esfuerzo; por los resultados alcanzados por PDVSA y CUPET, por los pueblos venezolano y cubano. Saludo especialmente al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela (Aplausos), entrañable amigo de Fidel y de Cuba, compañero Hugo Rafael Chávez Frías (Aplausos).

Para nosotros no ha sido fácil sostener la Revolución Socialista a 90 millas de un enemigo feroz, pero aquí estamos y estaremos con casi 50 años de resistencia y victorias, con la decisión de seguir aportando de forma solidaria y modesta nuestra experiencia y conocimientos a los demás pueblos, más fieles que nunca a las ideas de Bolívar y Martí, en combate permanente contra el enemigo, como nos enseñó el Che, y con la verdad y la justicia inexpugnables de Fidel (Aplausos).

Digamos bien fuerte:

¡Vivan Petrocaribe y el ALBA! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)

¡Vivan Fidel y Chávez! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)

¡Hasta la victoria”! (Exclamaciones de: “¡Siempre!”)

¡Patria o Muerte! (Exclamaciones de: “¡Venceremos!”)

(OVACIÓN)

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