Trabajadores Sociales analizan cómo lograr mayor ahorro energético

Autor:

Mayte María Jiménez

El derroche y la desorganización siguen haciendo mella en la política de ahorro del país, y no siempre son los mecanismos empresariales quienes los descubren. Lo anterior se hizo palpable durante un intercambio de experiencias de los trabajadores sociales

Errores en las tablas de distancia de los choferes de empresas estatales, mal funcionamiento de los dependientes de combustibles, despilfarro y desvío de recursos fueron algunas de las indisiplinas que enfrentó, Ninet Cruz, trabajadora social, cuando se vinculó al control de combustible en las pistas y servicentros en Ciudad de La Habana.

Durante seis meses no fueron pocos los problemas. La tarea vinculada al control del combustible a que había llamado Fidel desde aquel 10 de octubre de 2005, como parte de la Revolución Energética, era compleja.

Durante el encuentro se intercambiaron experiencias y se expusieron importantes resultados en las tareas de la Revolución Energética. Foto: Roberto Morejón Así fue, también para Reinier Rodríguez, de Pinar del Río, y Magdenis Álvarez de Santiago de Cuba, quienes durante la tarea de Diagnóstico del potencial de ahorro de combustible y ajuste de la asignación correspondiente, en la Empresa Comercializadora de Combustible de Santiago de Cuba, demostraron que de los 3 570 litros de combustible existentes para el consumo mensual, solo se consumían 3 270, o sea, el 91,5 por ciento.

Después de un trimestre de estudio se logró un acuerdo de rebaja por concepto de asignación de gasolina de alrededor de 560 litros y unos 622 de diésel regular.

Prácticas como estas fueron conocidas durante el Taller de experiencia de los trabajadores sociales en la Revolución Energética, en el que por primera vez un grupo de 400 jóvenes de todo el país, movilizados en Cojímar, en la capital, tuvo la oportunidad de presentar sus investigaciones y polemizar sobre el trabajo desarrollado.

Al estar lejos de sus municipios de residencia durante meses, no habían podido intercambiar sus experiencias positivas y negativas en los talleres a nivel de base, que este año se desarrollaron en mayo.

Entre las ponencias, divididas en tres comisiones, fueron expuestos estudios relacionados con el Diagnóstico del potencial de ahorro de combustible y ajuste de la asignación, tarea que comenzó en el año 2006 y se ha efectuado en 596 empresas en la Isla.

Los resultados evidenciaron cómo el despilfarro, el desvío de recursos u otras alteraciones y errores pueden provocar que en el país se pierdan cientos de toneladas de gasolina y diésel, lo que podría significar un ahorro de más de 30 millones de dólares en solo un año.

Un ejemplo fue el estudio de Yurisley Álvarez sobre el transporte agrícola y automotor en la Empresa de Cultivos Varios de Caibarién, donde se logró una propuesta de rebaja del suministro de combustible de un 50 por ciento para el diésel, y de un 33 por ciento para la gasolina B-83.

Mientras, otra investigación en la Empresa de Ómnibus Escolares de Villa Clara diagnosticó un reajuste del suministro, con rebaja de asignación del 44 por ciento.

Uno de los asuntos que defendieron los jóvenes y profesores en el encuentro fue la necesidad de dar seguimiento a los análisis ante las ilegalidades, más allá de los implicados, y elevarlos a los máximos directivos.

Advirtieron que no se puede perder en este proceso el contacto «hombre a hombre», donde el trabajador social debe señalar al obrero su error, y tratar de crear conciencia, de ser su compañero, y hacerle entender que lo que hizo estuvo mal.

«Falta protagonismo en el papel concientizador del trabajador social en los diferentes sectores en que tiene que intervenir. Esa debilidad se convierte en combustible que se pierde diariamente en el país, y eso es dinero malgastado en nuestra economía», advirtió la profesora Daidina Castellanos, miembro del tribunal de una de las comisiones.

Según explicó Roger Cabrera, jefe de Atención a las Tareas de la Revolución Energética, actualmente se encuentran vinculados a la tarea de diagnóstico unos 1 241 trabajadores sociales en todo el país, y para el presente año se pretende analizar a unas 580 empresas.

Un antes y un después

Como dijera Fidel el 17 de enero de 2005, «para Cuba habría un antes y un después de la Revolución Energética». Esta idea fue reafirmada en las 28 ponencias presentadas, que valoraron también el impacto en la sustitución y distribución de artículos en los sectores residencial y estatal.

Durante la entrega de equipos los trabajadores sociales encontraron trabas de todo tipo. En algunos lugares las planillas del Censo de población estaban extraviadas y ello atrasó la sustitución y entorpeció el trabajo.

Pero hubo jóvenes que ellos mismos hicieron los trámites y movilizaron el proceso de gestión de las planillas y en pocos días dieron respuesta a familias que se encontraban en esta situación.

Yureimy Pedroso y Cathy Beltrán, trabajadoras sociales de Guantánamo, cuentan que al entregar el televisor a una pareja de ancianos de la capital se sobrecogieron ante aquellos «viejitos» que apenas podían caminar, quienes dieron gracias al Comandante en Jefe, a la Revolución y a los muchachos porque ahora podrían ver sus programas en colores.

La trabajadora social Mairena Pérez comentó su experiencia en los talleres de servicio, un frente importante de la Revolución Energética, pues permiten dar mantenimiento a los equipos entregados. En este proceso el trabajador social es el eslabón que debe evitar la ilegalidad y la mala atención a la población.

«Detectamos dificultades en el control del trabajo y la atención a los afectados. Al principio la población no confiaba mucho en nuestra labor, pero ahora nos respetan y confían en nosotros para solucionar los problemas», apuntó.

Superar los récords

Si estamos conscientes del alto precio del petróleo, que ha marcado récord de hasta más de 135 dólares el barril, en Cuba no podemos darnos el lujo de gastar miles de dólares como consecuencia del despilfarro, desvíos o mal empleo del combustible, aseguraron los jóvenes durante el encuentro.

Nayiber Febres, coordinador de la tarea Senderos de Virtud en Ciudad de La Habana —con esta se pretende crear una cultura de cuidado de los ómnibus y evitar actitudes incorrectas de choferes y la población—, expuso una investigación sobre las situaciones que se presentan durante los viajes interprovinciales, no solo en cuanto al análisis de consumo de combustible, sino en la atención a los pasajeros.

En concepto de ahorro para el país esto representa muchísimo, pues estamos hablando de unos mil ómnibus que circulan diariamente en el país, en los que se pueden evitar la pérdida de combustible ante paradas innecesarias, venta ilícita de pasajes, entre otras alteraciones. Debido a estos análisis, en ocasiones se ha podido hacer reducción del combustible en algunas salidas o rutas.

Según explicó Roger Cabrera, actualmente 7 000 trabajadores sociales están vinculados a las tareas de la Revolución Energética, relacionados con la lucha contra el derroche, las ilegalidades y la corrupción.

«Ellos han entendido lo que el despilfarro significa para el país y han aprendido a hacerle frente, aunque aún queda mucho por hacer», comentó.

Para Mariela Creizel, estos intercambios de experiencias pueden ser muy positivos si se quiere lograr una preparación más integral de los trabajadores sociales y contribuir con resultados palpables a la economía del país.

Aunque existen deficiencias y aún falta crear mayor conciencia en algunos muchachos, este vínculo directo de los trabajadores sociales a las tareas de choque de la Revolución Energética implica nuevos retos y define la importancia de la juventud dentro de los cambios necesarios a que exhortan los nuevos tiempos.

Reciclar es ahorrar

Desde finales de 2005 hasta el primer trimestre de 2008 la sustitución de artículos electrodomésticos ha permitido a la Empresa Recuperadora de Materias Primas recoger más de 60 000 toneladas chatarra de acero, 12 000 de aluminio, 1 600 de cobre y alrededor de 7 000 de plástico. Esto significa más de 15 millones de dólares en sustitución de importaciones para el país.

Lo anterior lo informó Berta Álvarez, directora de No Ferrosos de la Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas.

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