El antes y el después del huracán

La producción de materiales de construcción y la agricultura son dos piezas claves en la estrategia de recuperación del país

Autor:

Jesús Arencibia Lorenzo

A pesar de que diferentes industrias de la construcción fueron sensiblemente afectadas, la producción de cubiertas y otros medios para viviendas sigue un ritmo incesante. Foto: Oscar Alfonso Sosa/AIN Pasarán las décadas y en Cuba se hablará siempre de un antes y un después del dúo ciclónico demoledor Gustav-Ike. La ráfaga fulminante del primero y el agónico diluviar del segundo serán leyenda entre nuestras historias. Pero en ninguno de los relatos de la catástrofe faltará el colofón brioso del trabajo y el levantamiento.

«Hemos hecho en un mes lo que nos planificamos para un año», decía a la Mesa Redonda de este martes el presidente del Consejo de Defensa provincial en Holguín, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

El Ministerio de la Construcción, con todas sus dependencias, constituye un soporte esencial de la fase recuperativa en la Isla. Por estos días, obreros, técnicos, ingenieros y directivos del MICONS sostienen un laboreo impresionante.

De los materiales que ellos produzcan dependerán las paredes y el techo de la nación; pero para facilitarlo deben reparar simultáneamente las propias instalaciones del sector.

Según informó Rafael Soler Deschapells, viceministro del ramo, los huracanes afectaron un total de 70 fábricas de producción de materiales. Entre ellas resultó severamente dañada la de San Cristóbal, en Pinar del Río, que es la mayor del país dedicada esencialmente a elementos para levantar paredes.

Igualmente resultaron golpeados 140 talleres, 28 centros de atención a trabajadores, 14 empresas comercializadoras y siete empresas de proyectos del Ministerio de la Construcción.

«Las instalaciones de tres canteras fueron totalmente destruidas: una en la Isla de la Juventud y dos en Pinar del Río. Y aún se encuentran inundados los frentes de cantera de El Cacao, en Granma; Guane en Pinar; y Alacranes en La Habana, la entidad de su tipo más moderna con que contamos», amplió el directivo.

Pero con la misma celeridad de los derrumbes, se edifica el resurgimiento. Más de 500 techos de entidades del MICONS ya fueron reparados. Igualmente equipos de obreros calificados en la colocación de cubiertas se han movido de las zonas menos afectadas a las de mayor desastre, para ejecutar e instruir.

El país ha asegurado al MICONS materias primas, combustibles, transporte y la instalación de grupos electrógenos para reanimar la producción, explicó Soler Deschapells. Y agregó que una serie de yacimientos que no estaban explotándose fueron activados para acercar los materiales al pueblo.

Revitalizar la producción de tejas francesas es otro de los objetivos en estas jornadas. Asimismo los tanques de almacenamiento de agua y las baldosas para piso se están creando a un ritmo asombroso, puntualizó.

A largo plazo el MICONS no descuida la producción de elementos para cubiertas pesadas, como las viguetas de prefabricado, así como el estímulo a la elaboración local de materiales constructivos, «porque si el pueblo se implica con pequeñas soluciones a escala comunitaria, los efectos del gran golpe se revertirán más rápido», aseguró Deschapells.

Holguín a paso doble

Más de 534 caballerías de cultivos varios han sembrado los holguineros. Foto: Heriberto González Brito «La vida de los holguineros va tomando matices lo más normales posible, dentro del desastre que se ha vivido», comentó a la teleaudiencia nacional el Primer Secretario del Partido en esa provincia, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Un millón de metros cúbicos de desechos sólidos —lo que habitualmente se traslada en un año— ha sido evacuado en un mes. Y no solo se trata de este sector. En la vivienda, de 129 000 afectaciones, ya hay más de 18 700 resueltas, cifra considerable si se tiene en cuenta la complejidad de los procesos constructivos.

Más de cien instituciones de salud, de las 256 que se afectaron, han sido recuperadas y —lo que es aún más meritorio— se ha mantenido una tasa de mortalidad infantil de 2,87 por cada mil nacidos vivos en medio de la debacle.

«Ya las rutas habituales de transporte funcionan y el suministro de agua potable alcanza al 98 por ciento de los habitantes. La situación más compleja al respecto se halla en el municipio de Urbano Noris, donde se acometen planes para solucionarla», argumentó Díaz-Canel.

En cuanto al servicio eléctrico, detalló que más del 95 por ciento de la población ya lo disfruta, y se trabaja por restituirlo a los 15 000 holguineros que permanecen sin él. Gibara y Banes son los sitios más complicados al respecto.

Casi el ciento por ciento de los centros educacionales están funcionando y la matrícula en los mismos sobrepasa el 99 por ciento de lo planificado para este curso, refirió el dirigente.

En la agricultura, septiembre ha sido un mes intensísimo de siembra. Más de 534 caballerías plantadas de calabaza, maíz y otros cultivos de ciclo corto así lo atestiguan.

Combinar lo emergente y lo estratégico

La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), en toda la vorágine recuperativa sabe que lleva sobre sus espaldas buena cuota de responsabilidad en el candente tema de la producción de alimentos.

Según explicó Adolfo Alvarado Esquijaroza, miembro del Buró Nacional de la organización, los campesinos de todo el país han implementado vías creativas para salir de la difícil encrucijada.

«Se han buscado soluciones a fin de garantizar la semilla para sembrar con la magnitud necesaria. Los fertilizantes que aseguren la efectividad de las plantaciones están llegando a los que cultivan. Se está trabajando mucho y bien», explicó Alvarado.

Paralelo al trabajo con la tierra, campesinos de todo el país se han trasladado a Pinar del Río para ayudar a reconstruir las más de 6 500 casas de tabaco que fueron golpeadas. «También hay brazos solidarios de apoyo a esta tarea en la Isla de la Juventud», detalló.

Solo un 20 por ciento de lo que el país preveía cosechar en septiembre fue lo que pudo aprovecharse, pero con la rapidez de los cultivos de ciclo corto, a más tardar en diciembre ya tendremos los primeros sembrados «post huracanes», y en enero y febrero las imprescindibles viandas, aseguró.

El Directivo de la ANAP explicó que estas medidas no llevarán a la Asociación a perder su rumbo y su plan de cultivos para el año próximo, pues se combinará lo emergente y lo estratégico.

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