Desarrollan agricultura enana contra huracanes

Autor:

Nelson García Santos

El Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales confeccionó un catálogo sobre las características para el cultivo frente a estos fenómenos, que no siempre son seguidas en las unidades agrícolas. Esa institución desarrolla nuevas variedades más resistentes a los embates de los ciclones

SANTO DOMINGO, Villa Clara.— Antecedida por un mes de mayo lluvioso en muchas regiones del país, ¿cómo está la vulnerable agricultura para enfrentar la temporada ciclónica que acaba de comenzar? ¿Qué se ha hecho para tratar de disminuir el impacto destructor de los fenómenos atmosféricos?

Los huracanes del pasado año, más allá del inmenso daño que causaron, como en ninguna otra ocasión provocaron que se asumiera un nuevo enfoque para minimizar su devastador impacto.

Necesariamente hay que construir viviendas más resistentes, lo cual se hace ahora de acuerdo con los recursos existentes; y para aquellas que no cuentan con una estructura de hormigón, garantizar las cubiertas capaces de aguantar los fuertes vientos, válido igualmente para la infraestructura de almacenes.

Al derrumbar los ciclones las casas pegadas a los litorales, otra medida lógica y aconsejable resulta alejar de allí las nuevas edificaciones.

En materia de raciocinio vale apuntar también la sabia decisión de acondicionar en determinados lugares instalaciones capaces de resistir los embates de los fenómenos atmosféricos, a fin de evitar la evacuación de personas hacia lugares lejanos de su residencia y los riesgos en la transportación.

Cuando el vuelco para dejar de ser excesivamente vulnerables depende de la fortaleza con que se construya parece más fácil conseguirlo, pero ¿existe alguna fórmula para atenuar al máximo los daños en la agricultura?

En ese sentido trabaja desde hace años el villaclareño Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT), con énfasis en la búsqueda de variedades de bajo porte, a la vez que orienta a los productores la aplicación de la siembra de las viandas en canteros, que evita la pudrición por inundación.

La frutabomba Marador, o enana, demuestra en la práctica buen comportamiento ante el azote de los vientos, y esta característica se acrecentó con una mayor densidad de plantas por área. Está por comprobar si esa variante resulta eficaz, igualmente, con otras plantaciones de viandas y frutales.

En la actualidad progresa la generalización de la yuca 93-4, que posee un porte inferior en 40 centímetros en comparación con otras variedades en explotación, y además de tener menor altura logra un anclaje simétrico en la tierra lo cual posibilita que ofrezca mayor resistencia a los vientos. Próximamente se va a introducir un plátano de talla más baja, obtenido también en el INIVIT.

La creación de este tipo de variedades lleva más tiempo, a lo que se suma el necesario —casi siempre considerable— para su generalización, aunque resulta vital para contrarrestar el impacto de los ciclones.

El trimestre más temible

El azote de los fenómenos atmosféricos es peligrosísimo para la agricultura en junio, julio y agosto, debido a que puede ocasionar un daño superior a si ocurre en septiembre, octubre y noviembre.

Por lo general, en los tres primeros meses mencionados se pueden aprovechar menos las cosechas afectadas, porque hay mucho plátano tierno, la yuca está en desarrollo y el cangre no sirve ni para semilla. Además, por donde pasan los vientos y las lluvias acaban con los frutales, incluidos el aguacate y el mango.

El otro exterminador

A estas alturas y con la cantidad de ingenieros y técnicos para el sector agrícola con que cuenta el país resulta difícil entender las chapucerías en la aplicación de las normas técnicas, infringidas más por descuido que por desconocimiento.

Esa realidad determinó que el INIVIT confeccionara el pasado año un catálogo sobre las características específicas para el cultivo del plátano, la yuca, el boniato, el ñame, la frutabomba y la calabaza que entregó a empresas, cooperativas y campesinos.

El Centro de Información de la institución referida produjo sobre el tema un CD instructivo para cada municipio del país, que expone indicaciones que van desde la selección de las semillas hasta el control de plagas y enfermedades. Y un grupo de especialistas chequeó la efectividad del trabajo en distintas provincias.

Menos siembra, pero...

Para Sergio Rodríguez, director del INIVIT y jefe del Grupo Nacional de Viandas, se logró llegar a la temporada ciclónica con un mejor reordenamiento de las siembras. En otras palabras, significa que hay posibilidades de cosechar, prácticamente, durante todos los meses que restan del actual año.

—¿En cantidad suficiente?

—En realidad contamos con un nivel de sembrados de viandas inferior al pasado año. Esto debido a la sequía que se ha padecido, a la falta de semillas y problemas de calidad de esta última.

«Tenemos la ventaja de poseer una importante cantidad de vianda que entrará en producción durante y tras concluir la temporada ciclónica. Buena parte se ha sembrado en canteros y en suelos de mejor drenaje, lo que garantiza más rendimiento y evita la pudrición. Todo esto influye para aminorar el impacto destructivo de los huracanes».

—¿Cuál es la situación específica por cultivos?

—La existencia de boniato es de 23 000 hectáreas. Esto puede significar una producción de 184 000 toneladas, que podemos considerar buena.

«De malanga hay solo 15 000 hectáreas con una producción calculada en las 150 000 toneladas. Ahora entra en cosecha el guagüí y después el chopo».

—Realmente poca teniendo en cuenta que resiste más a los ciclones.

—Sí. Hubo problemas con la semilla e influyó la seca. Igual pasó con la yuca, pues tenemos unas 38 000 hectáreas que producirán a partir de noviembre o diciembre, independientemente de que se cosechen pequeñas cantidades antes de esa fecha. Este cultivo tiene la situación más difícil del país en cuanto a la simiente.

«De calabaza, otra de las menos vulnerables a los vientos, contamos con 20 000 hectáreas, un poquito menos que el pasado año. En plátano, unas 100 000 hectáreas de los diferentes tipos y ya comenzó la recogida.

«Claro, hablamos de la existencia ahora de los sembrados pero, por ejemplo, actualmente se sigue plantando boniato».

—¿Está usted convencido de que resistirá más la agricultura?

—Lo exacto es, a mi juicio, que hay un mejor trabajo para tratar de aminorar el posible daño del azote de los huracanes en la agricultura. Y que en ese sentido queda un largo trecho por andar.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.