Diez cubanos disímiles avizoran el 2010

En las líneas futuras de esta Isla se cruzan muchos presagios, algunos más tiernos y otros escabrosos, pero ninguno logra bloquear ese torrente de entereza que nos une como arterias

Autores:

Marianela Martín González
José Alejandro Rodríguez
Alina Perera Robbio

En los estertores de un 2009 difícil y retador, los cubanos, vencedores de cualquier laceración, nos asomamos por una ventana al 2010. Y lo hacemos con celo de centinelas de esta Isla inmensa, que siempre vive en el milagro: sin encandilamientos ni flojeras, pero sí con una mezcla de sentimientos y presagios, de inquietudes y esperanzas, que se resumen en la firmeza con que el jinete ensilla su caballo para continuar cabalgando.

Juventud Rebelde quiso atrapar las miradas muy personales hacia el 2010, de diez cubanos disímiles. En estas pueden cruzarse o no el palpitar, el sentir y el pensar de muchos compatriotas. Lo esencial es que estas visiones y sueños están cimentados desde el amor y el compromiso. Y eso es suficiente.

Roturando el 2010

«P’al 2010, todo el mundo le va a tener los ojos encima a la comida del pueblo, porque es la primera necesidad. Eso va a halar más que una carreta de bueyes; se lo asegura Tripilingo, con una guardarraya de años en el surco.

«Hay mucha gente metida en la agricultura, y eso no puede ser para sonsear. Habrá que destrabar muchas mancuernas, como la famosa comercialización, a ver si el boniato llega fresco a la mesa, y no se pasa dando vueltas para al final comerlo “entumío”. A eso es a lo primero que hay que ponerle el dedo arriba: a la rapidez del surco a la mesa.

«En 2010 habrá que respetar la rotación de las tierras, si queremos condumio. Saber qué cultivo debe sembrarse detrás de otro, y no “meter cañonas”.

«Con los 100 000 nuevos usufructuarios que recibieron la tierra para sacarle el jugo; y los que venimos de antes, si lográramos al menos 500 quintales por hombre al año, este país comería bueno y barato. Es una cuestión de vergüenza.

«Menos reuniones para el 2010. No me pongan presidencias en el surco. Los que dirigen el campo tienen que dejar a la gente trabajar, sin tanto picoteo, que hace perder el tiempo, con esa andadera de aquí pa’llá.

«La tierra no está hecha para desamorados y gente que le dé lo mismo que salga el Sol. Hay que seguir vinculando el hombre al área, y que la gente gane por sus resultados. No es “coge la guataca y guataquea allí”. Es trabajar bien y con calidad, porque también te beneficias. Eso es lo que da el sentido de pertenencia».

(Pedro Hernández, alias «Tripilingo». Una especie de oráculo en el agro cubano. Un cuarto de siglo al frente de una Cooperativa de Producción Agropecuaria en Quivicán, y hoy jubilado, pero no ausente)

Respeto a la inteligencia

«Cuba necesita que el 2010 venga con otra cara para quienes creen que muchas de las soluciones del país no están en los contenedores, sino en la inteligencia de sus obreros, técnicos y profesionales.

«Es hora de poner coto a tantas importaciones innecesarias en medio de tantas necesidades. El cubano es creativo, y en los años más duros del período especial lo demostró con soluciones que ahora dan risa, pero que resolvieron de momento muchas situaciones.

«En la IMECA hemos creado proyectos que duermen sin que en otras empresas, que pudieran emplearlos, alguien se preocupe por generalizarlos.

«¿Qué no pudieran darles los innovadores a este país, y no se hace por tibieza, falta de reconocimiento y otras causas? Hay muchas innovaciones que se engavetan y no se generalizan. Se quedan metidas en un archivo para que el tiempo y las polillas les pasen la cuenta.

«Por eso el 2010 podría ser la buena oportunidad para no mirar tanto hacia afuera y aplicar esa sabiduría que el cubano ha sedimentado tanto. Esa sabiduría hay que regarla y cuidarla, porque se pierde. Guerra a las polillas».

(Ingeniero Carlos Méndez, innovador destacado de Industria Mecánica Caribe. Coautor de numerosos proyectos nacionales de maquinarias)

Cocinando el carino

La retaguardia tiene mucho de vanguardia y eso bien lo sabe una mujer que en el fogón ha guisado tantas victorias de los suyos. Le pone la válvula a la olla y evoca al compañero de la vida, al combatiente de la Sierra que la apuntala desde el recuerdo.

«Me acostumbré a timonear una casa, porque mi esposo cumplió muchas misiones fuera de Cuba y yo me encargaba de que nada faltara. Así crié a mi hija de 35 años, y así estoy criando una nieta “postiza” que vive en mi casa desde que tiene ocho meses».

Qué no habrá pasado esta mujer desde el pedestal de las ollas y las herviduras, en tantos años difíciles. Y así y todo, se asoma a la ventana y ve entre las brumas de lo impredecible, un 2010 con optimismo.

«Con mucho amor y unión familiar se pueden sobrellevar mejor los problemas. Una relación de respeto y consideración entre los miembros de la familia puede ayudar a que si el año viene feo, lo hagamos lindo. En cualquier tiempo, si la unión está presente, se sale adelante».

(Teresita Ciclé, ama de casa del Wajay. Sus impecables tendederas se distinguen en todo el barrio)

Crecer sin dogmas

«Lo principal es seguirnos exprimiendo el corazón y el cerebro para llegar a lo que los cubanos necesitamos para salvarnos: inculcar el amor al trabajo partiendo, por supuesto, de la imprescindible estimulación económica, hasta llegar al anhelado “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”. Que la estimulación no siga tan desvinculada de la calidad y cantidad del trabajo aportado; que el trabajo llegue a ser considerado por la mayoría de los cubanos como la primera necesidad vital del ser humano.

«Un aspecto no menos importante, desde mi punto de vista, es huir, cada vez más “rabiosamente”, de algo que nos hace un daño atroz: las consignas. Desgraciadamente somos especialistas en convertir en dogmas la vida. A veces la convertimos en formas, esquemas, rutinas, en planes de trabajo cuyo único fin se torna en la extraña y tonta satisfacción de dar por cumplida una tarea.

«Todo lo podemos agrupar en una burbujita muy cubana, que se llama crecer con Martí. No es solo leerlo, ni hacer concursos sobre él. No es solo cantarle y declamarle; sino —y sobre todo— idear juegos y estratagemas para salir a buscarlo en la vida cotidiana, y sobre todo hacerlo despertar dentro de nosotros mismos: el Martí que todos los cubanos llevamos dentro, y que tenemos el placer, más que el deber, de alimentar y hacer crecer».

(Tin, Carlos Alberto Cremata en el carné de identidad. Su Colmenita cumple 20 años este 14 de febrero. Él tiene las llaves de una fábrica de sueños)

El hombre en el centro

«Hay que colocar al hombre al centro de las cosas. Y visualizar el anhelo de desarrollo ético en la época que se nos avecina; época preñada de desafíos que han de poner en movimiento las mayores inteligencias y capacidades.

«Para nosotros lo más importante es ser hombres libres y de buenas costumbres. Estamos comprometidos a contribuir, por todos los medios, al mejoramiento de nuestra sociedad, en la cual los jóvenes son la cantera.

«A veces se expresa que en nuestra sociedad, como en el mundo entero, se han perdido algunos valores. Yo no creo eso en el orden personal. Los valores han existido siempre. El hombre es quien hace que se resquebrajen. Y eso es lo que tenemos que atender, para rescatarlos.

«Lo primero que debe tener el ser humano es convicción espiritual. Superarse espiritualmente significa ser cada día mejor. Es un deber de todo ciudadano buscar proyecciones para mejorar nuestra sociedad, en pos del bienestar de todos y cada uno de nuestros conciudadanos.

«En el 2010 todos debemos llevar un mensaje que implique el análisis, la discusión, para llegar a conclusiones que nos beneficien a todos».

(José Ramón González Díaz, Muy Respetable Gran Maestro de la Gran Logia Masónica de Cuba)

Evolución de amor

Teclea su esperanza sobre la pianola y traslada a la conversación el espíritu de sus melodías. Sí, evolución de amor es lo que vislumbra para este 2010, por encima de cualquier aspereza:

«Estoy aquí con mucha fe. El disco La Evolución da mucho optimismo y lo pude experimentar porque hice una gira por toda Cuba. Creo que lo que va a salvar al mundo es querernos. Y el arte siempre ha ayudado a encontrar ese amor dentro de las personas. Los cubanos tenemos que estar bien unidos y, bien seguros de lo que queremos, enfocarnos en las cosas buenas.

«He aprendido en mi corta vida que el agradecimiento es uno de los mejores estados que tiene el ser humano. Y hablo de agradecer por estar vivos, por tener familia y salud, y porque a partir de ahí podemos seguir un camino de paz, de comunicación mutua y de hermandad. Nos une que somos cubanos, y una gran historia de personas valientes, que nunca se han rendido.

«La Evolución es un disco que ha estado sonando este año y que seguirá en el 2010. Tiene canciones que hablan de evolucionar, de crecer desde lo más profundo del ser humano, desde el corazón, desde la aceptación de uno mismo. Debemos buscar en nosotros ese niño que siempre está ahí, pero que a veces, por cuestiones prácticas de la vida, uno abandona. A veces esa cantidad de “archivos” y “programas” que uno se va metiendo en la cabeza nubla la vista, y nos olvidamos de amar, de estar cerca de los seres queridos.

«Este año es muy importante estar unidos. Y hay que empezar desde lo más primario. Primero uno con uno mismo, y después con la familia. Pienso que ante todo hay que ser un yo, después ser un tú y yo, y después ser un nosotros, y por ahí debe estar el camino. Empecemos por amar a quien tenemos más cerca, y sonriamos mucho. Una sonrisa cambia la vida, cambia el momento, lo cambia todo.

«Vengo este año con mucha fe, con esperanza, dándole a mi público lo que necesita. Estoy muy agradecido de mi público; por eso este año vengo entregando, y lo que más puedo dar son mi música y mi alegría».

(David Blanco, joven cantautor)

Responder más

«Tenemos que ser capaces de producir y demostrar que podemos hacer cosas para mejorar nuestra economía. Los tiempos demandan más austeridad, más inteligencia para afrontar los problemas. Demandan que la gente responda más, trabaje más; que la gente esté consciente de lo que tiene que dar y recibir. Hay cosas en nuestra sociedad que deben llegar a un equilibrio: en términos de lógica económica social tenemos la pirámide invertida. Esto se dice fácil, pero es complicado de arreglar. Si todos participamos y emprendemos las cosas como se debe, creo que el trabajo será más fácil.

«Hay grandes tareas por delante, pero se puede empezar por algunas menos difíciles, como cuidar la propiedad social, evitar accidentes o lograr que las personas no fallezcan por cosas vanas, como las indisciplinas en el transporte, el alcoholismo, la violencia y otras conductas irresponsables.

«Creo que en la unión y en nuestros esfuerzos está la felicidad que podamos tener. Creo que en nuestra honradez y sacrificio nos va casi todo».

(Doctor Jorge Pérez Ávila, subdirector clínico del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK))

Un país que sume

«Para el 2010 quisiera una Cuba un poco más recuperada económicamente. Me gustaría levantarme un día, coger “botella” para llegar al trabajo, y que los choferes no abrieran los ojos con cara de desaprobación cuando les digo que soy periodista. Me agradaría mucho que me miraran con el mismo respeto con que lo hacen cuando les cuento que soy profesora universitaria, y que se sintieran representados con lo que publican los medios de comunicación día a día.

«También si en la Cuba de 2010 dudar no es ya causa de estigma ni de etiquetas, entonces tendremos una mejor sociedad.

«Como profesora e investigadora de los procesos relacionados con las nuevas tecnologías, no puedo evitar mencionar el 2010 como el año del cable de fibra óptica desde Venezuela. También sueño, ¿por qué no?, con esa Cuba conectada. ¿Se imaginan los debates de la Asamblea Nacional en un foro de la web, donde cada ciudadano pueda opinar, aportar ideas, y todo esto en tiempo real, sin fronteras espacio-temporales?

«Las personas tienen cosas que decir; quieren ser escuchadas y escuchar a otras, participar, unirse en torno a ideas comunes. Internet ha facilitado ese sueño. Pero ello requiere un enorme esfuerzo. Quizá este sea mi mayor sueño para el 2010: un país que sume».

(Elaine Díaz Rodríguez, periodista y profesora universitaria)

Depresiones: Ni tropicales ni del alma

«Para el 2010 la comunidad científica debe buscar alternativas con las cuales enfrentar los dilemas del cambio climático y toda la agudización de los fenómenos contaminantes. Y en especial los agrometeorólogos tenemos que preparar mejor a los productores para que saquen el mejor provecho dentro de esas coordenadas.

«En sentido general, creo que el 2010 hay que enfrentarlo con optimismo, por más difícil que venga. Para ello sería muy importante mejorar la comunicación entre los ciudadanos y la de estos con las instituciones. La información debe ser más ágil. Hace falta trascender las posturas tímidas y conservadoras para enfrentar los problemas. Y los atrincheramientos. Algo vital: la depresión hay que dejarla atrás».

(Eduardo Pérez Valdés, agrometeorólogo con 35 años de experiencia)

La llave de 2010

«En el 2010 Cuba seguirá desafiándonos. Necesitamos estudiar, investigar y conocer el país actual, sus realidades, conflictos y tendencias; las personas, grupos sociales y procesos en curso. Y hacerlo para ofrecer los resultados a la sociedad, con el fin de que esta se valga honestamente y con valentía de ellos.

«Hay por delante problemas esenciales, como la sorda y gigantesca guerra cultural interna que en Cuba se libra entre socialismo y capitalismo. Es necesario poner toda la sabiduría universal alcanzada en función del predominio de la solidaridad humana, del poder popular, del gobierno de la sociedad sobre la economía, de la defensa de la soberanía, es decir, en función del socialismo.

«Hay que promover más la participación y el control populares para fortalecer el proceso revolucionario. Por otro lado, el debate es tan necesario a la sociedad como la respiración a las personas.

«En todo el país existe un nuevo contingente de juventud que une a sus capacidades y expectativas unos ideales que rechazan la sucia manera de vivir que exige el capitalismo, que quieren que sus vidas y Cuba continúen la colosal aventura abierta por la Revolución. Pero ellos no aceptan viejos rezos, ni burócratas, ni comidas para bebés. Tengo la convicción de que ellos serán capaces de entender y asumir la gigantesca tarea que les tocará realizar, que sabrán cumplir sus deberes y exigir sus derechos, que serán decisivos en las nuevas creaciones socialistas en el 2010 y en los años por venir.

«En el 2010 todo tendrá que partir de las tremendas dificultades económicas que analizaron el día 20 de diciembre la Asamblea Nacional y Raúl. Ante las duras carencias de recursos materiales, resulta más claro que nunca que el factor subjetivo es el determinante en la transición socialista —como explicaba el Che— y más claros por tanto los deberes que cumplir y las posibilidades de aportar del pensamiento social. Sería criminal no utilizar el inmenso potencial que hemos acumulado en los campos de la conciencia y del conocimiento.

«No es necesario ningún recurso material para ser solidarios y fraternos; para ser laboriosos y no vivir del esfuerzo ajeno o de espaldas a lo que el país necesita; para retribuir al trabajo y distribuir las riquezas con justicia social; para servir a los demás como queremos que nos sirvan a nosotros; para brindarles una nueva educación a los niños y jóvenes; para que los medios de comunicación sean reales y útiles al pueblo; para que la política sea un lugar de participación popular, de servicio, de creaciones y de iniciativas. El 2010 puede ser un año trascendental, que se recuerde por siempre, pero solo lo será si entre todos somos capaces de haberlo convertido en trascendental».

(Fernando Martínez Heredia, director general del Instituto de Investigaciones Culturales Juan Marinello)

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