Incrementar el ingreso a la Unión de Jóvenes Comunistas

Las asambleas municipales de la UJC que se desarrollaron recientemente en Las Tunas y Villa Clara se pronunciaron por resolver algunas de las dificultades existentes allí en el funcionamiento y la vida interna de la organización

Autores:

Juan Morales Agüero
Yoelvis Lázaro Moreno Fernández

La síntesis del informe central que Karel, el timonel de la organización juvenil en el municipio de Las Tunas, les leyó a los delegados presentes en la asamblea municipal de la UJC, activó la primera señal de alerta. En efecto, a juzgar por algunas cifras hechas públicas, el tema del crecimiento no transita actualmente por sus momentos más felices.

El municipio de Las Tunas, que cuenta hoy con 4 739 militantes en 657 comités de base, ha crecido en la última etapa apenas con el 4,2 por ciento de su universo juvenil. De todos los procesos iniciados para ingresar a la UJC, solo el 70,4 por ciento fructificó. Y de este último guarismo, el 75,4 fueron estudiantes y el 34,4 productores.

En el mismo documento leído ante el plenario, Karel reconoció que la organización que dirige no consiguió ser consecuente con la tarea de atender y darles prioridad a los jóvenes del municipio que trabajan directamente en la batalla económica, en especial a los vinculados al estratégico e importante sector de la producción de alimentos.

Una entidad de tanto peso en la economía como la Empresa de Aceros Inoxidables, conocida en Cuba por ACINOX, tiene registrados en su plantilla a un total de 269 jóvenes, de ellos 245 directamente vinculados a la producción. Y ¡solo 57 son militantes de la juventud! En el último crecimiento incorporaron a seis.

«La militancia juvenil en la fábrica tiene índices muy bajos —admitió  Yusel Borges, dirigente de la organización allí—. No hemos sido lo suficientemente activos para entusiasmar a los no militantes para que se sumen a nuestras filas. Reconocemos que nos hemos limitado a reunirnos y a cotizar. Eso ha conspirado contra el crecimiento».

Según Borges, la empresa ha pulverizado algunas marcas de producción y obtenido numerosos reconocimientos nacionales, seguramente con intenso protagonismo juvenil: Premio Nacional de Calidad, Premio de Innovación Tecnológica, Premio Nacional de Medio Ambiente… Entonces, ¿por qué tan raquítica cantidad de crecimientos a la UJC?

Teresa Amarelles, primera secretaria del Partido en la provincia, expresó: «Ustedes deben concentrarse en el crecimiento. Inviten a los no militantes a sus actividades, dénles participación en sus tareas, supérenlos por las vías de instrucción política…  El crecimiento es el resultado lógico del trabajo que hace el comité de base con sus jóvenes en todo».

Y José Ramón Machado Ventura, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, quien presidió la asamblea, reflexionó: «Para crecer no se necesitan orientaciones de arriba. No hay que pedirle permiso a nadie. La comunicación y el intercambio de experiencias con los no militantes debe ser algo cotidiano. Aclaro que no es crecer por crecer. Pero estamos convencidos de que hay jóvenes de calidad que no están en la UJC».

En la Empresa de Estructuras Metálicas Paco Cabrera (METUNAS) la situación del crecimiento no es diferente. Tiene 652 trabajadores, de los cuales 104 son jóvenes y solo 40, militantes de la UJC. La fábrica exhibe también excelentes dividendos productivos. ¿Cómo entender que tan pocos de sus trabajadores militen en la vanguardia juvenil?

«No nos explicamos cómo la organización no cuenta en sus filas con un soldador, un pailero, si los tenemos en la fábrica —acota Younder Pavón, directivo del comité de base—. Debemos trabajar con argumentos para sumarlos. A veces los no militantes tienen disposición de participar en nuestras actividades y no aprovechamos ese filón».

Entre los jóvenes que se desempeñan en labores agrícolas la situación es más favorable, aunque no óptima. Díaz Leyva, cooperativista, habló de la gran cantidad de muchachos que han adquirido tierra en usufructo para ponerla a producir. Y además lo hizo sobre los resultados de su CCS en viandas, granos, hortalizas, leche, carne de cerdo… ¡flores!

«Los logros hablan del papel de los jóvenes allí —dijo—. No esperamos que llueva para sembrar. Lo hacemos con tanques en carretones tirados por bueyes. No podemos esperar el pienso. Lo resolvemos con productos orgánicos. Son buenos resultados. Sin embargo, todavía tenemos jóvenes desvinculados. Y mientras eso ocurra, faltará por hacer».

Liudmila Álamo, primera secretaria del Comité Nacional de la UJC, habló de que buena parte de lo que se hace hoy en las más importantes fábricas tuneras tiene como soporte a los jóvenes que laboran en sus dependencias. A los que no son militantes hay que ganarlos para fortalecer la organización.

Los delegados abordaron en sus intervenciones otras importantes aristas de la realidad juvenil cubana contemporánea en sectores tan sensibles como la educación y la salud pública.

La ética se aplaca

No hay por qué actuar para complacer a nadie. No hay por qué dar recetas por amistad, ni hacerle una placa ni una resonancia magnética a alguien si realmente no la necesita. Para acabar con eso hay que apelar al compromiso de los jóvenes y de todos los trabajadores de la Salud y a su sentido de la ética médica.

Ideas como estas movieron el debate de los militantes de Sagua la Grande, Villa Clara, durante la asamblea previa a la máxima cita de la UJC, espacio en que se discutieron con diagnósticos precisos las dolencias que aquejan hoy el funcionamiento y la vida de la juventud comunista de esta ciudad.

Conseguir una formación más integral de los profesionales de la salud, no solo como especialistas y docentes, sino como revolucionarios, fue consenso entre los asistentes a la reunión, quienes insistieron en buscar alternativas para extender las motivaciones juveniles hacia otras tareas de impacto social más allá del estudio o el trabajo.

Yuneisy López, técnica en Rayos X en el Hospital Mártires del 9 de Abril, de este municipio, abogó por una mayor sistematicidad en el diálogo y la discusión con personas que asumen actitudes inadecuadas dentro del sector.

«Que los servicios médicos de Cuba tengan calidad se debe en gran medida al compromiso de su capital humano; pero eso no significa que no existan grietas ni falte rigor a la hora de exigir por lo mal hecho», acotó.

Un argumento esencial aportó al debate Dayron González Lima, al referir que cuando las cosas no funcionan bien, enseguida le echamos la culpa a la sociedad como si todos no tuviéramos el deber de defender a la Revolución desde el puesto de cada cual, bien sea una fábrica, una escuela, un surco o la misma consulta.

«Por eso los jóvenes requerimos preparación, si queremos comprender con claridad hacia dónde apuntan las cosas y qué raíces tienen los problemas».

Al respecto Osnay Miguel Colina, miembro del Buró Nacional de la UJC, sugirió acercar cada análisis de la militancia a las problemáticas concretas de su lugar de origen y evaluarlas en su contexto, sin generalizar de forma arbitraria.

Por la capacitación de los maestros más jóvenes, con el fin de elevar el aprendizaje de los alumnos sobre nuestra lengua materna y la Historia de Cuba se pronunció la profesora Irina Herrera, quien también alertó de la importancia de estimular el interés por carreras pedagógicas.

El primer secretario del Partido en Villa Clara, Julio Lima Corzo, instó a poner la formación vocacional en función de las necesidades estratégicas del país, y a colocar nuestras mejores tradiciones históricas como prioridades de cualquier nivel de enseñanza.

Los asistentes a la reunión nombraron a Boris Díaz Abrahantes como nuevo secretario de la UJC en Sagua la Grande.

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