Después de la Secundaria, ¿qué estudiaremos?

Urge un orden diferente para las plazas que se ofrecerán a quienes terminen el noveno grado este curso escolar

Autor:

Margarita Barrios

«Yo quiero ser periodista», dice Milagros Álvarez, una de las estudiantes que culmina este año noveno grado. «Tengo buenas notas y mi aspiración es hacer el pre y luego estudiar en la Universidad de La Habana. También me gustan el Derecho y la Psicología».

Los gustos de Milagros se multiplicaron en otros, durante un sondeo de este diario entre estudiantes capitalinos de secundaria: Historia del Arte, Arquitectura y Arqueología fueron algunas disciplinas también mencionadas. Agronomía, técnico de nivel medio y obrero calificado «brillaron por su ausencia».

Lenae Ferreiro, de octavo grado, fue la única que dijo querer ser maestra primaria «porque me gusta enseñar a leer y escribir a los niños», apuntó. Mientras que su buen desempeño en inglés y chino hace a Ana Karla Suárez pensar en dedicarse a los idiomas, pero no al magisterio de estos, «porque ser profesor requiere de una dedicación y una vocación que no tengo».

El vínculo temprano con la danza o el teatro inclina a Zamira González, Liz Amanda Silot, Gabriela Castellanos, Darlene Mena, María Paula Vila y Anabel Cedeño a pensar en carreras que tienen que ver con la cultura, entre estas la posibilidad de entrar a la Escuela Nacional de Arte (ENA).

Todos estuvieron de acuerdo en que la nueva evaluación y los cambios en la continuidad de estudios que se implementarán en el país los insta a estudiar más. «Hasta el curso pasado —explica Diosvel Castellanos— era fácil tener buenas notas. La nueva evaluación ha puesto a prueba a los estudiantes.

«Antes no había que esforzarse tanto para sacar el máximo. Las preguntas se hacían con frecuencia mensual y eran menos complejas las evaluaciones. Ahora hay que estudiar más, los trabajos de control parcial profundizan el contenido de tres meses, y son preguntas que abarcan ese contenido.

«Esa es la parte buena que le veo a los  cambios en la continuidad de estudios —dice—, pero son muchos los que no podrán coger las carreras que han soñado desde un principio, y ese es un tema muy complejo».

Entonces Milagros Álvarez apunta: «Con la nueva oferta para la continuidad de estudios se eliminan las ideas caducas de los padres de que los hijos deben hacerse de carreras universitarias, sin darles valor a los oficios, que son muy importantes en la sociedad.

«Hay carreras de las que bajan muy pocas plazas y hay muchos buenos estudiantes que las quieren y trabajan en base a eso. Cuando llega el momento y les dicen que hay una sola, ese sueño que ellos han creado se desvanece, matriculan otra especialidad que no tiene nada que ver con ellos, y al final son esos jóvenes que no estudian ni trabajan porque vieron frustrada su ilusión».

Decidir qué camino seguir luego de terminar la secundaria básica es a veces muy complejo para el estudiante y su familia. La mayoría aspira a vencer el duodécimo grado, sin embargo las prioridades del país reducen esta opción.

El argumento fundamental, que ya se viene discutiendo en diversos espacios estudiantiles y juveniles, incluyendo los balances de la UJC previos a su IX Congreso, es que el país requiere de técnicos de nivel medio y obreros calificados, y que no habrá empleo para todos aquellos que quieran seguir determinadas carreras, sobre todo las referidas a Humanidades.

Politécnico con nueva imagen

La necesidad de contar con técnicos de nivel medio y obreros calificados, así como la saturación de estudiantes en algunas carreras universitarias, constituyen la base para darles un orden diferente a las plazas que se ofrecerán, a los que terminen este curso escolar el noveno grado.

Si hasta ahora la mayoría recibía la oferta de hacer el bachillerato, estas cifras varían para encaminarlos hacia las especialidades técnicas, lo cual no los limita a que más adelante, y desde su puesto laboral, continúen estudios superiores.

En los dos últimos cursos escolares la educación técnica ha venido instrumentando un grupo de transformaciones importantes, con el objetivo principal de retomar el papel que esta debe desempeñar en la sociedad cubana, que no es solo el de ser una enseñanza terminal, sino garantizar la fuerza de trabajo calificada de nivel medio y de obreros calificados que necesita cada territorio del país.

Pero, ¿cómo motivar a los jóvenes para que acepten estas carreras técnicas, sobre todo a partir del deterioro de la imagen que tienen estos centros luego del embate del período especial?

Al respecto Alexander Manso Díaz, director de Enseñanza Técnica y Profesional del Ministerio de Educación, explicó que se han tomado una serie de medidas para elevar la calidad del egresado, de manera que cuando llegue al mundo laboral pueda incorporarse coherentemente y conozca la tecnología instalada en las entidades de producción y los servicios.

«Las transformaciones que se iniciaron en este curso escolar partieron por la puesta en práctica de nuevos planes y programas de estudio. Se eliminó el bachiller técnico, que instrumentamos en 2004, y fomentamos un técnico de nivel medio que tenga su mayor peso en adquirir las habilidades profesionales necesarias de cada una de las especialidades.

«Esto va acompañado de un nuevo sistema de evaluación, dirigido también a potenciar la preparación profesional de nuestros estudiantes, que consiste en la realización de una tarea integradora en cada uno de los años de estudio, que debe permitir al joven apropiarse de una manera más efectiva de las habilidades de cada especialidad.

«Como elemento novedoso se incluye la realización de un examen final estatal. Se trata de un ejercicio integrador, donde el alumno tiene que demostrar las habilidades adquiridas en los tres años y medio de estudios, y resolver un problema concreto de la especialidad que estudió».

—¿Cómo se resuelve la situación con la base material de estudios especializada?

—Con los organismos de la Administración Central del Estado hemos instaurado las aulas anexas en las entidades de la producción y los servicios, que posibilita la   vinculación de los alumnos a esos centros.

«Esto les permite interactuar con la tecnología instalada, y recibir docencia de los especialistas que laboran allí, quienes les transmiten su experiencia.

«Además, nos permite resolver un problema de espacio, porque hay politécnicos que no están en condiciones de asumir el incremento de matrícula.

«Por ello aplicamos diferentes alternativas. Tenemos aulas anexas donde los estudiantes reciben todas las asignaturas, y otras que son solo para las referidas a la especialidad, a las cuales asisten una o dos veces a la semana.

«Cada día son más los especialistas de la producción y los servicios que se vinculan a los politécnicos, para dar clases a los estudiantes y también para asesorar a los profesores. Además nuestros docentes pasan por las entidades para actualizarse».

—¿Qué incremento de matrícula tendrá la enseñanza para el próximo curso escolar?

—Hasta ahora iban al preuniversitario entre un 50 y un 60 por ciento de los egresados de noveno grado, mientras un 40 por ciento se dirigía a los tecnológicos. Ahora la cifra debe invertirse.

«Sin embargo, sigue prevaleciendo un principio inviolable: se incrementa la matrícula siempre y cuando responda a la demanda de los organismos y los jóvenes tengan garantía de ubicación laboral.

«Es decir, ampliar la matrícula a partir de la necesidad que tiene el país de egresados de nivel medio. Por ello vamos a darles atención priorizada a tres especialidades: agropecuaria y forestal, la construcción y contabilidad.

«También vamos a crecer con las plazas de obrero calificado en las especialidades agropecuarias y de construcción».

—¿La enseñanza técnica sigue considerándose terminal?

—Al eliminar el término de bachiller técnico se crearon algunas inconformidades, pero era insostenible continuar invirtiendo en formar un técnico de nivel medio durante cuatro años en determinada especialidad y luego encontrarlo en la Educación Superior haciendo una carrera que nada tenía que ver con sus estudios anteriores.

«Por ello estamos instrumentando estos nuevos planes de estudio, que potencian la formación profesional, y mantenemos el nivel medio superior profesional.

«Aunque la enseñanza técnica por principio se considera terminal, porque al graduarse el joven recibe una boleta de ubicación laboral, esto no impide que continúe estudios superiores desde su puesto de trabajo, pero en carreras afines a la especialidad cursada».

—¿Hay también cambios en los estudios de obrero calificado?

—Hemos instrumentado nuevos planes de estudio, que permiten al joven, desde su puesto de trabajo, hacerse técnico de nivel medio y luego ir a la educación superior, siempre en especialidades afines a las que estudió. Todo depende de su interés y sacrificio.

—¿No han pensando en un técnico de nivel medio para la educación?

—A partir del próximo curso escolar se restaurarán las escuelas formadoras de maestros primarios y de educadoras de   círculos infantiles. Ingresarán con noveno grado y se graduarán en cuatro años con nivel medio. Luego pueden hacer sus exámenes de ingreso para la educación superior y licenciarse en Educación.

Los que van al pre

Con respecto al bachillerato, Néstor Ruiz García, director de Enseñanza Preuniversitaria del Ministerio de Educación, explicó que en todas las provincias habrá centros de este nivel, en el campo y urbanos.

«Igualmente se mantendrá un Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas en cada provincia, que preparará a los estudiantes para matricular carreras de esa rama, así como los vocacionales pedagógicos, urbanos y en el campo, los cuales formarán de manera especial a los que han decidido dedicarse a la enseñanza».

—Luego de matricular en alguno de estos centros no puede pedirse una carrera que no esté acorde con el perfil.

—No, a estos centros solo bajarán ofertas según su especialidad.

También se mantienen con nivel de preuniversitario las escuelas militares Camilo Cienfuegos y las de instructores de arte, aunque en estas últimas disminuye el número de jóvenes que ingresarán en primer año.

«La necesidad que nos plantea hoy el país de formar jóvenes más ligados a la producción, y teniendo en cuenta la cantidad de profesionales que tenemos, la tendencia para el próximo curso es disminuir la matrícula en el preuniversitario», significó.

«Veníamos ingresando alrededor del 60 por ciento de los que terminaban noveno, y la intención es pegarse lo más posible al 40 por ciento. Todo depende de las necesidades de cada uno de los consejos de la administración en los municipios.

«Estamos también analizando con el MES las posibilidades dentro de tres años para la educación superior, porque no los vamos a llevar al preuniversitario y que luego no tengan ubicación.

«Y con una especialidad técnica o de obrero calificado empezar a trabajar».

—¿Hay también un nuevo sistema de evaluación en preuniversitario?

—Exactamente; y más riguroso. El objetivo no es suspender alumnos, sino propiciar que estudien más, se preparen bien y salgan mejor graduados de bachilleres, con mayores posibilidades de ingresar a la educación superior y pasar todos los años en la universidad con altos niveles académicos.

—¿Habrá ingreso al técnico de nivel medio para los graduados de bachillerato?

—Todos los que terminen duodécimo grado harán sus pruebas de ingreso de Matemática, Español e Historia para optar por una carrera universitaria. Los que no aprueben, o no tengan acceso aun aprobando los exámenes, tendrán la posibilidad de continuar estudios para hacerse técnicos de nivel medio.

Al respecto Alexander Manso explicó que siempre hubo educación técnica para los graduados de duodécimo grado, y los planes de estudio para esos jóvenes están elaborados.

«Ellos terminan en dos años su técnico medio, y entonces coinciden con una cantidad de egresados que comenzaron con noveno grado. Por ello hay que medir bien la demanda de los organismos en cada territorio, porque no es viable formarlos para que no tengan ubicación laboral».

Falta formación vocacional

«Tenemos la responsabilidad en este momento de nuestro proceso revolucionario de formar una conciencia de productores en nuestros pioneros. Y no es solo virarse hacia la tierra, porque hay muchas formas de producir, de aportar al desarrollo social», expreso Yamilé Ramos Cordero, presidenta de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM).

«Este proceso político que hemos estado desarrollando para la continuidad de estudios de los alumnos de noveno grado, nos permite reafirmar las debilidades que tenemos», aseguró.

«Hemos sido paternalistas, y no hemos logrado que nuestros pioneros comprendan las principales necesidades que tiene su territorio. No es responsabilidad de ellos, sino de los adultos, que no hemos sido capaces de explicarles, de persuadirlos, de ponerles ejemplos, de darles los argumentos para que ellos entiendan».

—La máxima dirección de la OPJM ha estado sosteniendo encuentros en todo el país con pioneros de noveno grado. ¿Cuál es el resultado?

—En estos encuentros por varios municipios y provincias se han reafirmado las debilidades que hemos tenido en la formación vocacional.

«Estamos convocando a los pioneros para carreras, oficios y profesiones que ellos no conocen. Y no es imprescindible un Palacio de Pioneros, con sus círculos de interés, para que se familiaricen con estos. «A veces tenemos una empresa, una unidad productiva o de comercio al lado de la escuela y los pioneros desconocen la actividad que se desarrolla allí. Porque nunca los llevamos intencionalmente, pero tampoco la dirección de la entidad se interesó por ver en el centro escolar el lugar de donde saldrá el relevo de sus trabajadores.

«Considero que el trabajo de orientación vocacional que realiza la estructura adulta de la OPJM tiene que ser transformado con urgencia.

«No hacemos nada con realizar varios procesos con los pioneros, si no están acompañados por esa estructura que los guía, los conduce y los educa».

Yamilé recordó que en el proceso orgánico del Congreso de la UJC, muchos secretarios de comité de base del sector productivo han puesto de manifiesto que ellos, por iniciativa propia, se han dirigido a las escuelas y han captado a los pioneros para esas labores en un corto período de tiempo.

«Esto ratifica que cuando explicamos, cuando logramos que conozcan el contenido de las diferentes actividades que desarrollan los organismos, es posible que respondan conscientemente, pero hay que trasladarles los argumentos».

—En esta labor es fundamental el maestro…

—Es imprescindible. Porque el ejemplo que traslada, la manera en que convoca a los pioneros hacia las principales necesidades que tiene el territorio es clave, y no siempre trasladamos los mejores ejemplos.

«Y desde la organización, consideramos un rescate importante la reapertura de la escuela formadora de maestros como continuidad de estudios para el noveno grado, pues en los encuentros con los estudiantes hemos apreciado que tiene una buena acogida.

«La familia también tiene que acompañar más este proceso, y aunque es lógico que los padres protejan a sus hijos, consideramos que hay mucho paternalismo en nuestros padres. Ellos son los primeros que deben persuadir a sus hijos, porque las cifras de cuántos irán al preuniversitario o al politécnico ya están establecidas; por ello estamos en el deber de preparar a los pioneros para que, cuando llegue el momento del otorgamiento, no se decepcionen.

«Desde ahora hay que ubicarlos en su situación real, y que comprendan que va a ser muy difícil que puedan ir al pre si sus resultados docentes y educativos no lo permiten.

«Por ello, más allá de la disyuntiva de si es lo que quiero para mi hijo o no, tiene que estar la responsabilidad de todos los adultos que estamos cerca de los pioneros de prepararlos, para que cuando llegue el otorgamiento ninguno se sorprenda».

La dirigente pioneril significó la importancia de que los estudiantes comprendan porqué ocurre este proceso, y que debe trabajarse con los alumnos desde que comienzan el primer grado.

«Hay que explicarles por qué en este curso vamos a reducir las capacidades de instructores de arte, o para técnicos de nivel medio en Informática, o para tecnólogos de la salud, pero en cada municipio. Decirles cuántos tenemos ya, y cuántos realmente necesitamos, apuntó.

—El escalafón no es solo por notas, sino que tiene un componente a partir de la ejemplaridad.

«Para la conformación del escalafón del otorgamiento, se ha precisado que siempre vale más la integralidad de los pioneros. Por eso hemos insistido en que son claves la transparencia y profundidad desde el destacamento pioneril, con un análisis del componente docente y educativo de cada uno de los alumnos.

«Desde séptimo grado han participado en la emulación pioneril, la entrega de las distinciones… nadie mejor que los mismos pioneros, en sus destacamentos, para conocerse, saber su comportamiento, la participación en cada una de las actividades. Por eso hemos insistido en que esta batalla para definir con toda la sinceridad quién es el pionero integral se gana en el destacamento».

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