Informe central al IX Congreso de la Juventud

Jóvenes cubanos ratifican su decisión de continuar defendiendo la dignidad y la libertad, convencidos de que el socialismo es la única perspectiva de desarrollo, justicia social y democracia

Autor:

Juventud Rebelde

Resumen del Informe Central al IX Congreso

Compañeras y compañeros:

El 5 de diciembre del 2004, durante la clausura del anterior Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, escuchamos con emoción a nuestro Comandante en Jefe proclamar, y cito: Cuando hacemos un recuento de lo que han sido estos años heroicos, de intenso trabajo y no pocos desafíos, tenemos que sentirnos orgullosos de nuestra juventud, de sus valores, de su estirpe, de su temple”. Fin de la cita

Para él, a quien dedicamos especialmente el desarrollo de este Congreso, nuestra reafirmación de que esta idea, lejos de convertirse en motivo de autocomplacencia, se erigió en enorme compromiso de todo lo que la UJC tendría que seguir haciendo y haciéndolo mejor, para nunca defraudar tan inmensa confianza en ella depositada.

Hoy, con el desarrollo de esta sesión plenaria, se cierra un importante ciclo en el trabajo de la organización y se abre otro, igualmente trascendental por sus retos y complejidades. Han transcurrido cinco años de esfuerzos en los cuales las dinámicas enfrentadas resultaron diversas y los resultados alcanzados muestran el sentido de compromiso revolucionario que acompaña a la inmensa mayoría de los jóvenes, pero también nos ha posibilitado identificar importantes reservas que debemos aprovechar para superar deficiencias que lastran nuestra labor como vanguardia.

Estar en esa avanzada de nuestra generación es un desafío permanente a ser ejemplos y abarcar a los amplios sectores de la juventud cubana, pues nuestro compromiso sigue siendo con todos, sean o no militantes. Por tanto, la implicación de los niños, adolescentes y jóvenes en el esfuerzo que el país precisa para superar obstáculos y alcanzar nuevas metas, es una responsabilidad que nos atañe a los militantes comunistas.

La etapa que evaluamos, marcada por un complejo escenario, donde la crisis del sistema capitalista reafirma su fracaso como alternativa para el desarrollo humano, ha estado signada por numerosas tareas dadas a las nuevas generaciones de cubanos y en especial a la UJC.

Cada misión fue asimilada y acogida concientemente, bajo el precepto de responder con agilidad a las urgencias del país, delineadas con claridad por la dirección de nuestro Partido Comunista.

A tono con ese papel que debíamos asumir, los ejes de discusión del Comité Nacional de la UJC entre uno y otro Congreso, estuvieron centrados en: evaluar la participación activa de los jóvenes en la defensa de la patria; el empleo juvenil; la recreación y la utilización del tiempo libre, la atención a las organizaciones estudiantiles; nuestro protagonismo en la seguridad del Estado y el orden interior; el papel en la batalla económica; así como las trascendentales decisiones adoptadas con respecto a la política de cuadros y el acertado debate sobre nuestra responsabilidad en la eficiencia del trabajo en el sector de la salud pública.

Durante el último periodo, a partir del reordenamiento institucional que viene siguiendo el país, los programas y proyectos que eran atendidos por nuestra organización, pasaron a ser dirigidos y administrados por los organismos y ministerios afines a las actividades que en ellos se desarrollan, decisión acertada que ha permitido a la organización concentrar sus esfuerzos y recursos humanos en la labor de intercambio y formación de niños y jóvenes.

Sin embargo, nuestro accionar habría podido ser mucho más efectivo y su alcance aún mayor, si en el funcionamiento interno de la organización se hubiera logrado una mayor disciplina de los militantes y de la estabilidad y preparación de los cuadros que dirigen a los diferentes niveles.

Un funcionamiento efectivo y real, sin reuniones formales, rutinas y burocratismos, nos permitirá superar dificultades y analizar los problemas que tiene la organización, elevando la capacidad de convocatoria, el aporte y la eficiencia, tan necesaria en los momentos actuales.

El proceso orgánico desarrollado desde la base ha demostrado la necesidad de revolucionar ese funcionamiento, en aras de que ejerza una mayor influencia en la formación político-ideológica de los jóvenes cubanos; que debe encontrar sustento y fortaleza en el trabajo con la historia, hacer de ella un verdadero escudo, lograr que nuestros niños la conozcan y la admiren, que crezcan entendiendo los fundamentos de la lucha que ha protagonizado nuestro pueblo a lo largo de los siglos, para que de manera consciente sientan el orgullo de ser revolucionarios cubanos y entiendan la responsabilidad que tenemos, como generación, en la continuidad del combate por la soberanía.

En este sentido es insuficiente el trabajo, ya que en ocasiones no se le imprime el contenido y la naturalidad necesaria a estas actividades y no siempre se tienen debidamente en cuenta a los protagonistas de hazañas y proezas revolucionarias, que en muchos casos viven entre nosotros y no aprovechamos suficientemente.

No debemos olvidar que en los duros años del período especial afloraron manifestaciones de egoísmo e indisciplina social, con un impacto negativo en valores que habíamos conquistado; no podemos desconocer la existencia de un segmento de jóvenes, que aunque no representen la mayoría de nuestra juventud, dañan con sus actitudes y conductas los nobles propósitos de la obra revolucionaria, por lo que tenemos el deber de atender y enfrentar enérgicamente manifestaciones de doble moral, falta de combatividad ante lo mal hecho, expectativas de vivir cómodamente sin trabajar acumulando riquezas que nada tienen que ver con el sacrificio personal y pretendiendo vivir de espaldas al pueblo.

Estas y otras conductas como la desobediencia de las leyes, la apatía, el consumismo y la desmovilización, provocan deformaciones causando la aparición de costumbres y hábitos, contrapuestos al desarrollo de valores consustanciales al socialismo.

En estos momentos se ha producido un incremento en la escalada subversiva de nuestros enemigos, dirigida principalmente a los jóvenes, pretendiendo restablecer a un nivel mucho más elevado el conocido ¨Carril II¨.

La subversión ideológica sigue teniendo como objetivo quebrar la unidad del pueblo, sembrar la duda, modificar los patrones de conducta de nuestra ideología, promover el individualismo y el hipercriticismo hacia la obra de la Revolución. Por eso fortalecer la unidad en torno al Partido seguirá siendo vital en el presente y en el futuro.

Resulta evidente que al frente de estas cruciales tareas debemos estar los cuadros, sobre cuya formación y desarrollo se profundizó en el V Pleno del Comité Nacional, en febrero de 2007, a partir de ese momento, por la importancia que entraña para el futuro un tema tan vital, la UJC reformuló la estrategia que se venía siguiendo en la captación, preparación, formación y promoción de la reserva de cuadros profesionales, partiendo de que un requisito indispensable para ser dirigente profesional en nuestra organización es el de tener como mínimo cinco años de experiencia laboral vinculado a un centro de la producción, la docencia o los servicios.

Desde el año 2008, momento en que se comenzó a aplicar esta decisión, han sido promovidos un total de 1 281 compañeros al trabajo profesional.

Como parte de los acuerdos adoptados en ese Pleno, los cuadros profesionales sin trayectoria laboral y los dirigentes juveniles que concluyeron su vida estudiantil, y que por sus méritos y condiciones han sido identificados como cantera de futuros cuadros de la Revolución, fueron vinculados a un centro de trabajo en labores afines al perfil del que son graduados. Hasta la fecha hemos vinculado 171 cuadros y 486 egresados universitarios, de ellos 128 lo hicieron en el 2007; 248 en el 2008 y 281 en el 2009.

El proceso de vinculación ha reafirmado el compromiso de nuestros jóvenes con su organización y con la Revolución. Ha constituido una vía eficaz para lograr la preparación integral que necesitan los cuadros, ya que nada podrá sustituir en su formación la experiencia laboral como soldado de filas junto al proletariado.

Sin embargo, este proceso no ha estado exento de deficiencias, fundamentalmente en lo referido a la selección de los compañeros, la falta de sistematicidad en la atención, sobre todo en el carácter individual de la misma, de manera tal que nos permita evaluar con objetividad los resultados que se van logrando en la formación y preparación de los miembros de nuestra reserva durante la vinculación laboral. Debemos trabajar rigurosamente por impedir que se distorsionen los principios y objetivos que se persiguen con la implementación de esta política.

Nuestros dirigentes a todos los niveles precisan de un arsenal mayor de argumentos, perfeccionar y ampliar los métodos de trabajo, desarrollar capacidades para transformar los problemas a los que se enfrentan, asumir el rol de verdaderos conductores y protagonistas del combate que la revolución libra en los momentos actuales; deben actuar con la autoridad que emana del ejemplo personal, con modestia y sin protagonismos estériles, para ganar prestigio ante las estructuras de dirección del lugar donde actúan a partir de la fidelidad demostrada a la Revolución y la coherencia permanente entre lo que se dice y lo que se hace.

Por otra parte, fenómenos como las plazas vacantes; la inestabilidad en las plantillas; la deficiente aplicación de la política de sanciones; fallas en la preparación de nuestros cuadros para su futura labor en el Partido o donde el país lo necesite; procesos de crecimiento que obvian en ocasiones la calidad y en otras no llegan a espacios donde el protagonismo juvenil es evidente, requieren acciones coherentes y rápidas.

Es indispensable perfeccionar la planificación y los sistemas de trabajo como instrumentos fundamentales. En este tema, aunque se han dado pasos importantes, tenemos todavía dificultades que repercuten en el cumplimiento de los objetivos y las tareas propuestas.

El Comité de Base tiene que ser el espacio de discusión por excelencia, de manera tal que permita transformar los problemas, tomar decisiones, esclarecer conceptos y formar una actitud militante en los jóvenes mediante el cumplimiento de tareas. Constituye una escuela, en la que el ejercicio de la crítica y la autocrítica, unido a la combatividad y la ejemplaridad de sus miembros, debe resultar una constante. El diálogo ha de ser abierto, franco, en el que se expongan argumentos y se propongan soluciones.

Los jóvenes comunistas deben ser ejemplos en su actuación diaria, por lo que nos corresponde garantizar la educación partidista de todos los que ingresan.

La acumulación de problemas y desviaciones, por falta de señalamientos y análisis profundos, provoca que en muchas ocasiones la solución definitiva a los errores cometidos, sea la adopción de una medida que implica su salida definitiva de la Organización. Atendiendo a esta problemática, es necesaria la aplicación más eficiente de las sanciones internas como instrumento para la educación de nuestra militancia, y lograr una mejor correspondencia entre las indisciplinas cometidas y los análisis que se realicen en el seno de cada organización de base.

No se trata solamente de perfeccionar estos importantes aspectos y funcionar hacia lo interno, es urgente que ocupemos cada espacio en que se precise la presencia de un revolucionario. La movilización y la participación de los jóvenes en las distintas convocatorias, la actitud que asumen, la asistencia a las actividades políticas, culturales y productivas, el comportamiento social y la disposición de prepararse para las tareas de la defensa, no pueden ser sólo consignas.

Tenemos que forjar en cada cubano de nuestra generación y de las futuras, una elevada conciencia de productores, con profundo respeto a las tradiciones de lucha y hazañas laborales de la clase obrera; el esfuerzo constante por el perfeccionamiento y desarrollo de los medios de producción y por el aumento de la productividad, la práctica sistemática del ahorro y la observancia estricta en el cumplimiento de la jornada y la disciplina laborales.

La prioridad es en primer término dignificar y reconocer el trabajo como fuente insustituible de riquezas y único camino para salir adelante; jugar un papel realmente protagónico en la incorporación de los jóvenes a la producción de alimentos, la sustitución de importaciones y el incremento de nuestros productos exportables, convencidos de que hemos de vivir de lo que seamos capaces de producir con nuestros propios esfuerzos.

A lo largo de estos años, hemos acudido a múltiples llamados y lo seguiremos haciendo; nuestra juventud respondió ante las cuantiosas pérdidas ocasionadas por el paso de los huracanes en el 2008. Movilizaciones efectivas y apegadas al principio de la racionalidad, abarcaron a miles de brazos jóvenes en la cosecha del café, campaña tabacalera, la zafra azucarera, producción de alimentos y la reforestación; así como, en las tareas de la construcción y de apoyo al restablecimiento del proceso docente educativo.

La etapa que balanceamos sirvió además para reafirmar el proceso político para la incorporación de nuestras jóvenes al Servicio Militar Voluntario Femenino, resultado de las reflexiones realizadas por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en los debates de la Comisión de defensa del VIII Congreso.

En los últimos 5 años más de 2600 mujeres se han incorporado a esta honrosa misión en unidades de las FAR y el MININT.

Compañeras y compañeros, el 23 de julio del 2007 nuestro querido Fidel confirmaba su certeza de que estaríamos dispuestos permanentemente a no bajar la guardia, cuando en su respuesta al mensaje de la juventud comunista, expresó y cito: Si los jóvenes fallan, todo fallará. Es mi más profunda convicción que la juventud cubana luchará por impedirlo. Creo en ustedes. Fin de la cita.

De nuestra juventud han emergido miles de valerosos combatientes que al igual que nuestros Cinco Héroes, reflejan la entereza de una generación que no entregarán jamás sus banderas.

Como ha señalado el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, compañero Raúl, y cito: «Hay quien dice que en los círculos de poder norteamericanos se esperará a la desaparición de la generación histórica de la Revolución, una apuesta tenebrosa en torno al llamado factor biológico o lo que es lo mismo, la muerte de Fidel y de todos nosotros.

«Quienes así piensan están condenados al fracaso porque las generaciones de patriotas revolucionarios que nos sucederán, en primer lugar nuestra magnífica juventud, nunca se desarmarán ideológicamente (…)». Fin de la cita.

Los tiempos actuales exigen más fidelidad, consagración al trabajo y al estudio, firmeza y conciencia revolucionaria; sólo así estaremos preparados para encarar resueltamente las agresiones del Imperialismo y asumir la enorme responsabilidad de continuar desarrollando el proceso revolucionario.

Como vanguardia de la juventud cubana, defenderemos la dignidad y la libertad, convencidos de que el socialismo es la única perspectiva de desarrollo, justicia social y democracia en una patria independiente y soberana.

Asumimos el compromiso de hacer, de dignificar a los que trabajan para el bien social, a los que producen y aportan, desde el lugar que les corresponde, sin claudicar frente a las amenazas imperiales y de los mercenarios que le hacen el juego.

Es nuestra responsabilidad emplear en la labor de la Organización todas las vías y métodos para que cada joven revolucionario haga suyo el principio de ¡Aquí no se rinde nadie! la convicción de que mientras haya un hombre, un arma, una idea justa, ninguna causa estará perdida y habrá resistencia y victoria con la convicción de que cada uno de nosotros, en condiciones de aislamiento o incomunicación en la guerra, será su propio Comandante en Jefe y continuará combatiendo hasta las últimas consecuencias. Mientras un cubano permanezca luchando la Revolución no podrá ser derrotada.

A esa batalla estamos convocados. Demostremos una vez más, como se ha probado invariablemente en la Historia de Cuba, que Sí se puede. Los jóvenes cubanos no fallaremos

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