Hacia la cirugía sin huellas - Cuba

Hacia la cirugía sin huellas

Una sorprendente transición ocurre entre la cirugía tradicional, la de un mínimo de marcas, y la sin huellas. El mundo va más rápido de lo que cualquiera se imagina, y Cuba marcha con él, sostienen especialistas

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

¿A qué mujer no le agradaría mostrarse bella siempre, exhibir un provocativo escote o dejar su vientre al descubierto entre ropas ajustadas? ¿A quién no le gustaría estar exento de cicatrices luego de someterse a algún procedimiento quirúrgico?

Así resume Yinet González su satisfacción al mostrar la casi ausencia de huellas que dejó la extirpación de su apéndice.

«Por suerte ya este tipo de cirugía es algo normal, porque sería lamentable que jóvenes como yo escondieran partes de su cuerpo para no dejar ver las marcas que quedan de las operaciones. Imagino que si cirugías más complejas que la apendisectomía también pueden hacerse de este modo, todos opinen igual», comentó.

Aunque la estética debiera ser uno de los últimos aspectos a tener en cuenta si de cirugías se trata, pues la salud y el bienestar del paciente son la verdadera prioridad, no es menos cierto que es la bandera más enarbolada para acudir a la cirugía endoscópica o de mínimo acceso, ampliamente utilizada en el mundo, incluso para arribar a diagnósticos más certeros. Proceder complejo, altamente dependiente de recursos tecnológicos y de una elevada preparación del personal de salud, pero garante de un buen resultado, según apuntan numerosos expertos.

El vertiginoso desarrollo tecnológico y de la Medicina avanza cada vez en busca de métodos más eficaces. El camino ha sido de la cirugía tradicional a la de mínimo acceso, y ya se avanza hacia la denominada sin huellas que, aunque aún en ciernes, resulta ser la cúspide de algunas investigaciones y experimentos, cuya realización ocurre a través de los orificios naturales del ser humano, con una nula agresividad visible al paciente.

Nuestro país no se queda atrás. Así lo reconocieron especialistas cubanos y extranjeros participantes en el reciente III Congreso Internacional de Cirugía Endoscópica CIRENDOSC 2010, en la capital, quienes coincidieron en elogiar los resultados obtenidos hasta el momento en esta materia, aun cuando saben que queda mucho camino por recorrer.

Coincidencia nada mínima

Desde que, en 1994, especialistas del Hospital Universitario General Calixto García decidieron hacer converger sus esfuerzos para utilizar cada vez con mayor eficiencia la cirugía endoscópica, los agigantados pasos que se han dado en esta materia permiten mostrar hoy, a la altura de los casi 20 años transcurridos, logros indiscutibles, aunque todavía perfeccionables.

Así lo aseguraba el doctor Julián Ruiz, gastroenterólogo y director del Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso, para quien las alrededor de 30 000 a 40 000 operaciones de mínimo acceso que se realizan anualmente en nuestro país —en diferentes especialidades como Urología, Ginecología, Gastroenterología, Otorrinolaringología, Neurología y, más recientemente, Cardiología— son una prueba irrefutable de ello.

«Desde sus inicios esta forma de proceder revolucionó el paradigma de la filosofía de trabajo en cuanto a intervenciones quirúrgicas se refiere en el mundo entero, y ya es un privilegio que Cuba sea el país de mayor cobertura de operaciones de este tipo en América Latina y en el resto de los países del Tercer Mundo en general.

«No caben dudas de que la implementación de la cirugía de mínimo acceso necesita de un respaldo tecnológico muy fuerte, garantizado, en la medida de lo posible, en distintas instituciones de nuestro país.

«Es cierto que la especialidad de Gastroenterología fue una de las iniciadoras en el empleo de esta nueva manera de proceder, pero el resto no se queda atrás. Nuestro centro, de referencia nacional, además de garantizar la superación del personal médico, trata de estandarizar una serie de técnicas dentro del campo de cada especialidad, para luego extenderlas a otras provincias y que, en la medida de lo posible, también se apliquen en ellas».

—¿Cuáles son las ventajas que ofrece la cirugía endoscópica más allá del aspecto estético?

—Sus ventajas no se limitan a la cantidad de incisiones que sea necesario hacerle a un paciente para intervenirlo, también hay que valorar todo lo que puede significarle a él y al país. Hay un mayor respeto de las estructuras y tejidos del ser humano, y utilizando instrumentos delicadísimos, se garantiza una menor agresividad al paciente. Su recuperación e incorporación social es más rápida y su eficiencia disminuye notablemente los gastos. No porque sea menos costosa que el método tradicional, al contrario, sino porque la estadía en los centros hospitalarios se reduce y con ella los gastos derivados que implica, algo que a veces no tenemos en cuenta», explicó Ruiz.

Las técnicas más socorridas dentro de la cirugía endoscópica se han registrado en mayor medida en la especialidad de Gastroenterología, por lo que fueron médicos graduados de la misma los primeros en integrar el grupo de los impulsores de este método en el país.

El doctor Osvaldo Díaz-Canel, vinculado desde el inicio a esta labor, pondera el nivel de utilización de este procedimiento en Cuba cuando explica que, además de emplearse desde hace algunos años como método quirúrgico, hoy son muchas las novedades que pudieran mencionarse incluso desde el diagnóstico.

«En los últimos años se ha introducido la cromoendoscopía, un proceder para detectar tumores tempranos y evitar males mayores, pues es sabido que los pacientes habitualmente acuden al médico cuando ya el tumor ha hecho metástasis, es irresecable o muy grande y la solución debe ser radical. Además, se ha desarrollado notablemente la cirugía endoscópica de las vías biliares y pancreáticas, conocida como CPRE, que también garantiza diagnósticos más atinados», explicó Díaz-Canel.

«En nuestro país se introdujo recientemente el equipo que permite efectuar el estudio endoscópico del intestino delgado, a través de la llamada enteroscopía, el cual brinda la posibilidad, además de explorar este órgano en su totalidad, de realizar algún tipo de intervención quirúrgica en él», añadió el especialista.

«Reciente también es la adquisición y uso del equipo de la ecoendoscopía con aplicaciones diagnósticas y terapéuticas de una alta sensibilidad. Permite realizar un estudio endoscópico y ultrasonográfico al mismo tiempo del tubo digestivo, de su motilidad y funciones, y así conocer con mayor certeza cuánto está comprometido con el tumor existente en el paciente y arribar a un tratamiento más eficaz.

«Además, pudiera mencionarse el estudio piloto de la cápsula endoscópica en 60 casos cubanos. Esa cápsula que ingerimos y nos permite ver todo el interior del organismo a gran escala, de la que casi ni se habla y que demuestra que no estamos tan atrasados como se cree», explicó.

—¿Cuál es, a su entender, la intervención quirúrgica más compleja?

—Existen un conjunto de cirugías para las que ya está establecido realizarlas solo por mínimo acceso, como las de las suprarrenales, vesícula, extracciones de útero, entre otras, como modo de evitar la extrema agresividad al paciente.

«Paulatinamente intentamos realizar cada vez un mayor número de intervenciones con estas técnicas. Hoy pudiera decirse, por ejemplo, que la extracción de la vesícula es la más sencilla pero a la vez puede ser la más compleja. Hay que ser atinado para saber qué técnica puede aplicarse en cada patología, de acuerdo con las características individuales de cada paciente», afirmó Díaz-Canel.

El doctor Miguel Ángel Carrasco, especialista en Cardiología, coincide en que muchas operaciones ya no se conciben a partir del método tradicional. En el marco de su especialidad alaba la posibilidad real y habitual en nuestro país de efectuar procederes como la safenoctomía y la colocación de electrodos en el epicardio mediante la cirugía endoscópica, y otros más complejos como las cirugías de la válvula mitral, de la válvula tricúspide y el cierre de defectos congénitos cardiacos.

«Una de las cirugías más complejas es la revascularización miocárdica por mínimo acceso, en pacientes que padezcan de cardiopatías isquémicas. Recientemente se realizó la primera en el país a partir de la existencia de los requisitos ideales para efectuarla. Además de la patología mencionada, el paciente debe mostrar un buen funcionamiento de los pulmones, teniendo en cuenta que uno de ellos colapsaría durante la operación. La evolución de este caso fue satisfactoria y evidenció la complejidad técnica que demanda una cirugía de tal magnitud, algo que debemos perfeccionar más», reveló Carrasco.

Un paso mínimo de siete leguas

La cirugía de mínimo acceso ha dependido siempre de la tecnología, la que cada día da pasos de siete leguas. Cuba exhibe sus logros en materia de salud a sabiendas de que el factor económico los ha lacerado en gran medida, y se impone entonces como alternativa la superación de los profesionales del sector.

El doctor y también especialista en Gastroenterología Rolando Martínez, otro de los fundadores, reconoce que la dependencia de dispositivos de televisión en miniatura, instrumentos con diámetros de incisión menores al de un bolígrafo, equipos que demandan transportación, almacenaje, accesorios, climatización, entre otras cuestiones, afecta notablemente el resultado del trabajo médico.

«Especialistas de países líderes en el empleo de las técnicas endoscópicas como Japón, Alemania y Estados Unidos elogian la labor de los médicos cubanos. Nuestra curva de aprendizaje es y debe ser muy corta. Se han hecho grandes esfuerzos como introducir la endoscopía diagnóstica en la Atención Primaria de Salud, lo cual garantiza una atención minuciosa desde los primeros niveles, y evidencia el interés y la voluntad por desarrollar aún más este sector dentro de la Medicina.

«Sabemos cuánto incide el factor económico, pero nuestra suerte radica en nuestros profesionales, cada día sometidos a la necesidad imperiosa de elevar su calidad científica, conscientes de que este proceder es tan solo una transición entre la cirugía tradicional, y la sin huellas, de la cual ya hemos hecho experimentos en animales. El mundo va más rápido de lo que se piensa y Cuba marcha con él», precisó Martínez.

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