Décimas en el aniversario 50 de los CDR. 28 de septiembre de 2010

Autor:

Yoerky Sánchez Cuéllar

1-

De la ONU retornaba

el Comandante aquel día

y una fuerte algarabía

en las calles se observaba.

Mientras el pueblo escuchaba

al héroe firme y gallardo

cada palabra era un dardo

de luz, verdad y humanismo.

Por eso el imperialismo

mandó a poner un petardo.

 

2-

Pero el petardito aquel

no provocó ningún susto,

y hasta podría ser justo

darle las gracias a él

porque al oírlo, Fidel

tuvo una nueva razón

para, desde ese balcón,

fundar, ante tanta ofensa,

los Comités de Defensa

de nuestra Revolución.

3-

Cinco décadas más tarde,

los cederistas venimos

al lugar donde nacimos,

donde fracasó el cobarde,

Donde en cada joven arde

La misma pasión aquella

Que fue dejando una huella

Contra el odio del verdugo

Porque rompimos el yugo

Para ponernos la estrella.

 

4-

Cincuenta años ¡qué obra

tan genuina nos alumbra

cuando la patria se encumbra

frente a cualquier maniobra!

En este acto que cobra

dimensiones altruistas

faltan cinco cederistas

que desde el suelo norteño

protegían nuestro sueño

de elementos terroristas.

 

5-

Los jefes de esa comarca

deben estar intranquilos

porque saben que los hilos

del terrorismo los marca,

Francisco Chávez Abarca

muchas historias revela

como alumno de la escuela

de Luis Posada Carriles,

quien hace planes hostiles

contra Cuba y Venezuela.

 

6-

Aunque le llamen “derrota”

a un triunfo lleno de luz,

aunque pongan en la cruz

al héroe digno y patriota.

Aunque manden una flota

con sus marines y naves,

aunque dominen las claves

de la subversión más cruel,

no han podido con Fidel,

ni podrán con Hugo Chávez.

 

7-

Cederistas, cuando el mundo

está al borde de una guerra,

pidamos paz en la Tierra

sin desmayar un segundo.

Solo el sentir más profundo

puede hacer que ese Gobierno

nos aleje de un invierno

tan frío y espeluznante

que supera lo que Dante

representara en su Infierno.

 

8-

Cinco décadas después

regresamos a esta plaza,

y Cuba entera se abraza

en sus dignos comités.

Si nuestra batalla es

una batalla sin cierre,

cuando el imperio se entierre,

más enérgicos y enteros

entre sus sepultureros

estarán los CDR.

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