La fuerza constitucional de las rendiciones de cuentas en Cuba

Los delegados tienen la responsabilidad de prepararse sistemáticamente y explicarle a sus electores, entre otros asuntos, los temas tratados en sesiones de asambleas y cómo están cumpliéndose

Autor:

Juventud Rebelde

Lograr que las rendiciones de cuentas de los delegados a los electores funcionen como lo que deberían ser, la base del fundamento del sistema político cubano y de nuestra democracia, constituye uno de los desafíos esenciales de nuestro sistema de Gobierno.

Así trascendió durante un encuentro entre el Consejo de la Administración del Poder Popular en la capital y representantes de los medios de comunicación, en el que se acentuó que esos encuentros devienen Asamblea Nacional al nivel de base.

En el intercambio de criterios se subrayó que esas asambleas son la forma en que el sistema político hace válido lo que refrenda la Constitución.

«La Asamblea de Rendición de Cuentas para algunos se circunscribe al tema de los planteamientos de los vecinos. En 1976 fue que se aprobó esta forma de gobierno», consideró Francisco Sánchez Perdomo, secretario de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Ciudad de La Habana.

Los delegados tienen la responsabilidad de prepararse sistemáticamente y explicarle a sus electores, entre otros asuntos, los temas tratados en sesiones de asambleas y cómo están cumpliéndose, el papel que como delegado desarrolla en la comisión permanente de trabajo, y las labores de control y fiscalización que implementa en el Consejo Popular del cual es miembro.

«Rendir cuentas por el delegado a sus electores significa cómo él los representa en los distintos órganos locales del Poder Popular. El delegado traslada a los electores lo que los órganos del Poder Popular acuerdan y deciden. Además, recibe las inquietudes y necesidades de los electores, solicita información y ofrece respuestas», enfatizó.

Demoras innecesarias en la gestión y la no inclusión de la solución de los planteamientos de los electores en planes económicos y presupuestos de las entidades, están entre las principales insatisfacciones en el desempeño del sistema del Poder Popular en la capital.

Durante el encuentro se reconoció que falta sistematicidad en la evaluación de la solución de los problemas por parte de los consejos de dirección de las entidades con subordinación a ese nivel.

Otra de las debilidades planteadas es la insuficiente presencia de los encargados administrativos en las reuniones de rendición de cuentas, importante eslabón de la comunicación entre el pueblo y sus instituciones y del ejercicio del poder desde la base.

Las preocupaciones que aguardan por soluciones se relacionan, fundamentalmente, con problemas de electricidad, vivienda, transporte, viales, instalaciones hidráulicas y servicios comunales.

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