Electricidad «perdida»

Una parte de la electricidad que se produce en las unidades generadoras se «pierde» inevitablemente por causas físicas. El fraude eléctrico, sin embargo, es un tipo de pérdida originada por la acción ilegal de algunos usuarios

Autor:

Juventud Rebelde

En nuestro país la energía eléctrica se genera empleando mayoritariamente tecnologías que funcionan a partir de la quema de combustibles fósiles, ya sean centrales térmicas o grupos electrógenos agrupados en baterías para la generación distribuida. En mucha menor medida también se emplean para la satisfacción de la demanda eléctrica nacional, tecnologías que permiten el aprovechamiento de las fuentes renovables de energía. Pero para que la electricidad llegue hasta los usuarios finales, es necesario «transportarla» a veces largas distancias mediante los tendidos eléctricos de las redes de transmisión y distribución del Sistema Electroenergético Nacional.

¿Qué dice la física?

Cuando estudiamos Física en la escuela secundaria aprendimos que al circular corriente eléctrica por los cables, una parte de la energía que esta transporta se convierte en energía térmica. Esto lo percibimos cuando notamos que el cable se calienta al pasar corriente por este. Dicho calentamiento se conoce como efecto Joule en honor al ingeniero escocés James Prescott Joule, que desarrolló importantes trabajos en esta rama de la ciencia. El efecto Jolue es el principio en que se basa el funcionamiento de la hornilla eléctrica, de la secadora de cabello y de otros aparatos eléctricos del hogar y la industria. La parte de la energía eléctrica transportada por la corriente eléctrica que se transforma en energía térmica pierde utilidad, no llega al usuario final para que este satisfaga sus requerimientos energéticos. Por eso se le califica como una «pérdida eléctrica».

Las leyes de la naturaleza, y en particular de la Física, no permiten que la energía se pierda. En Física se habla de transformaciones de un tipo de energía en otro, pero la energía total siempre se mantiene constante, pues esta ni se crea ni se destruye. Por eso en el caso de las pérdidas eléctricas lo que en realidad ocurre es una transformación de energía. Pero como la energía eléctrica que cambia a otras formas de energía no se puede aprovechar para transportarla nuevamente por los cables para emplearla por los usuarios, a los efectos de la Empresa Eléctrica se contabiliza como energía «perdida».

Pérdidas técnicas

Las pérdidas de energía debido al calentamiento de las líneas que conducen la electricidad son proporcionales a la intensidad de la corriente. Por eso, para disminuir las pérdidas al llevar hasta los usuarios la energía eléctrica que se produce en las unidades de generación, se eleva la tensión a la que se transmite la electricidad y se disminuye la intensidad de la corriente en esa misma cuantía. Por eso en las líneas de transmisión existen muy altas tensiones. Otra forma de reducir las pérdidas es situar las unidades de generación más cerca de los consumidores. En eso consiste el modelo de Generación Distribuida que se generalizó en nuestro país con la Revolución Energética iniciada en 2005.

Por otro lado, la misma naturaleza de la corriente alterna que se transmite, distribuye y llega a los usuarios, ocasiona otro tipo de «pérdidas eléctricas». Para atenuarlas y estabilizar la tensión eléctrica del sistema, así como mejorar la calidad de la electricidad que se sirve, se colocan diferentes dispositivos en las redes de distribución. El mejoramiento de las redes y la eliminación de las zonas de baja tensión eléctrica, es uno de los más importantes programas de la Revolución Energética. Las pérdidas descritas hasta aquí son inevitables y se conocen como «pérdidas técnicas». Se deben a causas físicas y solo podemos disminuirlas. No podemos eliminarlas.

Pérdidas no técnicas

Las pérdidas no técnicas se pueden clasificar en tres tipos. Las accidentales, que tienen su origen en el mal uso u operación de los elementos y equipos de los circuitos eléctricos. Esto es lo que sucede cuando se realizan conexiones incorrectas. Están también las llamadas «pérdidas administrativas», que es la energía eléctrica que por algún motivo no se contabiliza y por tanto no se factura. Ejemplos de pérdidas administrativas son las que tienen lugar cuando existen usuarios sin equipos medidores, se llevan a cabo ferias comerciales donde se hacen «empates directos» y otros. Finalmente tenemos las pérdidas conocidas como «fraude eléctrico». Estas se refieren a la energía eléctrica de la que por diversas vías se apropian ilegalmente algunos clientes, evitando que la electricidad utilizada pase por los equipos de medición de la Empresa Eléctrica. Algunos usuarios llegan a alterar los contadores para reducir sus facturas. El fraude eléctrico es un tipo de pérdida eléctrica que nada tiene que ver con las redes o con las propiedades de la corriente alterna que se transmite. El robo de electricidad es una actividad ilegal penalizada por la ley.

Alrededor del mundo

Las compañías de electricidad de diferentes países reportan la incidencia de robos de energía eléctrica por los clientes. Estos utilizan conexiones clandestinas y alteran el funcionamiento de los aparatos medidores, para pagar menos por el servicio. Para enfrentar dicha problemática se perfeccionan procedimientos operativos y dispositivos para la detección de los consumos ilícitos. Algunos usuarios deshonestos también perfeccionan sus prácticas ilegales para intentar burlar los controles.

El robo de electricidad por parte de los usuarios le costó a la empresa estatal de electricidad de Cambodia alrededor de 15,6 millones de dólares en ganancias dejadas de percibir solo en el año 2008. Según un reporte publicado en Internet, el suministrador nacional de electricidad de ese país asiático asegura que cerca del diez por ciento de los ingresos estimados en ese año se perdieron, debido a la actuación de «clientes deshonestos». El estado de Acapulco, en la costa del Pacífico en México, mantiene desde hace 45 años el primer lugar de ese país en el «robo de luz». Según la Comisión Federal de Electricidad, en esa demarcación se pierden anualmente más de 400 millones de pesos por ese concepto.

El robo de energía eléctrica no es un fenómeno exclusivo de países en desarrollo. Clarence Stucki, un anciano de Utah, Estados Unidos de América, estuvo 60 años «colgado» ilegalmente del cable de la electricidad. Durante ese tiempo no pagó factura eléctrica alguna. Según recoge la noticia encontrada en Internet, todo el tiempo que Stucki robó electricidad, corrió un alto riesgo de morir electrocutado, ya que su conexión ilegal era muy precaria. En el Reino Unido, el ciudadano Harish Parmar, de 50 años, se declaró culpable de fraude eléctrico después que la policía descubrió que en sus propiedades había contadores eléctricos alterados. El desvío de electricidad durante seis años tuvo un costo mayor de 91 000 libras esterlinas.

Y en 2007 las pérdidas por fraude eléctrico en Andalucía, España, superaron los 15 millones de euros, después que se detectaron más de 11 000 contadores adulterados.

En Cuba

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) reporta en su sitio en Internet que al cierre de 2009 Cuba generó 17 709,1 GWh (gigawatt-hora), lo que superó lo generado en 2008 en un 0,2 por ciento. Según la ONE, en 2009 las pérdidas eléctricas ascendieron a 2 532,9 GWh, cifra que representa alrededor del 14 por ciento respecto al total de la electricidad generada en el país. El pasado año las pérdidas eléctricas disminuyeron un 9,8 por ciento respecto al ejercicio anterior, gracias en buena medida a los trabajos de mejoramiento que se vienen realizando en las redes eléctricas de distribución, así como a la creación de nuevas subestaciones eléctricas. Todo ello redunda en una mayor calidad de la electricidad y en la disminución de la cantidad de energía eléctrica que se pierde.

Con la Revolución Energética se incrementó la potencia instalada y la disponibilidad de las unidades generadoras, al incorporarse las baterías de grupos electrógenos. Con estas acciones, la energía eléctrica comenzó a generarse más cerca de los consumidores, disminuyéndose las pérdidas por transmisión.

Al eliminarse el apagón por déficit de capacidad generadora, decreció apreciablemente la electricidad dejada de servir a los usuarios. Esto provocó que en el período 2006-2007, las pérdidas eléctricas aumentaran, llegando a un récord de 2 969,7 GWh en 2007. En 2009 se generaron 86,6 GWh más que en 2007 y las pérdidas disminuyeron en 436,8 GWh. El aumento del consumo eléctrico por los clientes del sector residencial provoca que aumenten las pérdidas técnicas por distribución, debido a que crece la cantidad de energía eléctrica que circula en dichas redes, en las que la tensión es más baja y por tanto la intensidad de la corriente es mayor.

La cifra de pérdidas eléctricas que reporta la ONE incluye el fraude eléctrico. En 2009 se contabilizaron en el país un total de 26 833 fraudes eléctricos, y al cierre de noviembre de 2010 se habían detectado 24 688 acciones ilegales en el uso de la electricidad.

En el país se trabaja por aumentar la eficiencia energética, pero los ciudadanos debemos ser conscientes en el uso racional y responsable de la electricidad. Así también se demuestra nuestra educación energética.

*El autor es especialista de CUBAENERGÍA y miembro de CUBASOLAR.

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