Veinte años en una travesía digital

Dos décadas de existencia han hecho del Palacio Central de Computación, en la capital del país, un espacio atractivo y educativo, tanto para los más pequeños como para los ancianos

Autor:

Mayte María Jiménez

Con la noticia de que a partir de la segunda quincena de marzo prestará servicio las 24 horas todos los días, arribó el Palacio Central de Computación a su aniversario 20, con los tradicionales servicios de navegación en la red cubana, una sala de lectura, digitalización de documentos e imágenes, así como una biblioteca por correo, traducción de textos y las actualizaciones de antivirus.

Durante dos décadas, esta institución —inaugurada el 7 de marzo de 1991 por el Comandante en Jefe Fidel Castro— ha sido un espacio para la familia y la comunidad, no solo de la capital, sino de todo el país, desde los más pequeños hasta los ancianos, quienes han tenido la posibilidad de interactuar con las nuevas tecnologías de la información.

Sobre estas experiencias nos comentó Yokiro Lázaro Navarro, de 18 años de edad, quien desde cuarto grado visita el Palacio para vincularse al mundo de la computación, pasar algunos cursos y complementar sus estudios y tareas docentes.

Para este joven, el centro ha sido una segunda escuela, donde ahora también se puede familiarizar y usar el sistema operativo basado en software libre, que ya está instalado en la sala de navegación del Palacio.

En ello coincide Sergio Alejandro Fernández, de 17 años de edad, vecino de la institución, quien en sus ratos libres va al Palacio para buscar informaciones, consultar el correo, e interactuar con los programas de computación.

Ellos sienten que el Palacio es un lugar especial para vivir las nuevas tecnologías, y aprender de ellas, además de ser un espacio entretenido para pasar el tiempo de ocio.

Presagios de un proyecto

Según explicó Odalys de la Nuez, instructora del Palacio Central de Computación, allí se ofrecen diferentes servicios a la población. Cuentan con cursos básicos de diseño, incluso para los más pequeños de forma que puedan apoyar lo que reciben en la escuela.

En el caso de la enseñanza Secundaria y Preuniversitaria, se realizan cursos de programación, de diseño, mientras que, en el caso de los adultos, hay preparados cursos básicos de computación para quienes comienzan a familiarizarse ahora con las computadoras.

Desde sus años como fundadora, Odalys comenta que, al igual que en sus inicios, el Palacio mantiene su misión principal de promover la informatización de la sociedad, con un trabajo directo en la comunidad.

Recordó cómo en sus orígenes se laboró mucho con las escuelas. «Es un gran sueño hecho realidad, y sigue siendo una misión social, donde los jóvenes sienten que cuentan con un nuevo espacio para descubrir las nuevas tecnologías».

Carlos Manuel Ortega, director del Palacio Central de Computación, nos contó que el centro está inmerso ahora en un proceso de migración al software libre, además de que se ultiman los detalles para funcionar las 24 horas.

Según explicó, la institución tiene unas seis aulas en funcionamiento, se imparten cursos de posgrado, semipresenciales, y a distancia, lo cual permite el acceso a disímiles conocimientos relacionados con las nuevas tecnologías.

Aquí se encuentra además el grupo fundamental donde se trazan las líneas para la implementación de Ecured, la gran enciclopedia cubana, mediante el servicio de audioconferencias, que les permite comunicarse con los grupos de desarrollo de todo el país.

Este nuevo portal es un servicio muy integral y práctico para la educación cubana, donde los niños y jóvenes pueden acceder a una información variada y completa de los más diversos contenidos.

El director del centro explicó que con los más pequeños se realizan también círculos de interés que son muy bien acogidos por las escuelas, y que vinculan a los estudiantes a la tecnología desde edades muy tempranas.

Sobre los retos señaló que lo principal es mantener siempre una oferta acorde a la demanda de los usuarios del Palacio, con más opciones de programas y entretenimientos que sean especialmente atractivos para los jóvenes.

«Nacimos con un rol social y eso lo mantendremos, en una relación estrecha con los niños y los abuelos, y ampliaremos los servicios, incluso queremos desarrollar una Biblioteca en Red, a través del correo electrónico», añadió.

«Vida digital» en la comunidad

Cuando se inauguró el Palacio Central de Computación se le llamó la Capital de los Joven Club. Así se ha desarrollado a lo largo de estos años, donde el empeño de sus trabajadores ha hecho posible que cada persona que lo visita se sienta en un ambiente cordial y juvenil.

Diariamente el centro acoge a unas doscientas personas, y ha graduado a más de 31 965 en los cursos regulares de computación, de ellos más de 840 de la tercera edad, y unos 560 niños.

Durante estas dos décadas se han ofrecido más de 30 tipos de cursos estandarizados nacionalmente, se brindan servicios a la universalización, lo que complementa sus propuestas a los usuarios.

En la institución se pone a disposición del público un caudal literario, impreso y digital. El centro posibilita la conversión de textos y otros archivos a disímiles formatos, así como su extracción en soportes externos, y el escaneado de imágenes y documentos, junto al envío de datos mediante el correo electrónico.

También facilita la adquisición de las actualizaciones de programas antivirus y la consulta de la Enciclopedia Colaborativa Cubana Ecured.

Ileana Martínez, trabajadora del Centro de Información del Palacio, comentó que este departamento, después de la sala de navegación, es uno de los más usados por el público. Aquí las personas buscan información en las bibliotecas virtuales, que les ayuda para los trabajos docentes y complementa sus investigaciones profesionales.

Desde septiembre de 2010, el Palacio comenzó a funcionar como sede para la capacitación del personal de los Joven Club, sin abandonar el resto de los servicios que brinda a la comunidad.

Otra de las facetas que lo identifica es la de ser la Casa del Videojuego. Aquí se desarrollan diversos softwares, didácticos y atractivos, para la enseñanza y el disfrute de los más jóvenes.

Para ello cuenta con un grupo de graduados de la Universidad de Ciencias Informáticas, quienes llevan adelante diversos proyectos de producción de juegos nacionales, que no siguen los parámetros de violencia que contienen muchos de estos entretenimientos en el mundo.

Esta institución, ubicada en una de las más céntricas intersecciones habaneras, ha devenido espacio de obligada visita para los más jóvenes vecinos de la comunidad y, durante dos décadas, se ha convertido en una casa para descubrir la computación, en familia y sin competencias.

Como dirían algunos adolescentes que allí se encontraban el día de nuestra visita, el Palacio, aunque aún no tiene las más avanzadas tecnologías, es el sitio ideal para estar junto a una computadora, y disfrutar de ella.

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