Jóvenes de las FAR, FEU y FEEM apoyan labores agrícolas

La presente edición ha incorporado hasta la fecha a más de 5 400 alumnos en 11 campamentos entre Pinar del Río y Ciego de Ávila

Autor:

Patricia Cáceres

El intenso sol y los imponentes surcos de hasta 250 metros no son un obstáculo para los jóvenes de la Agrupación de Las tres F (FAR, FEU y FEEM), que desde el pasado 14 de febrero apoyan las labores agrícolas en muchos campos del país.

La presente edición —que sumó por vez primera a estudiantes del MININT— ha incorporado hasta la fecha a más de 5 400 alumnos en 11 campamentos entre Pinar del Río y Ciego de Ávila. En cada uno de ellos han regido la disciplina, el tesón y el empeño por ser útiles a su pueblo.

En los campos de papa del campamento Aranguito, en Mayabeque, cadetes de la Universidad de Ciencias Médicas de las FAR, alumnos de Informática del MININT y de la Facultad de Farmacia y Alimentos de la Universidad de La Habana, se dan la mano en la cosecha de este codiciado tubérculo. En una jornada recogen hasta más de 20 sacos cada uno.

«Tenemos que levantarnos bien temprano, trabajar varias horas bajo un sol muy fuerte y con dolores en la espalda constantes; pero el sacrificio es necesario y satisfactorio porque de alguna manera sentimos que damos nuestro pequeño aporte a la economía del país que tanto lo necesita», expresó Bisel Blanco, estudiante de tercer año de la Facultad de Farmacia y Alimentos.

«Este tipo de actividad nos hace valorar mucho más el trabajo del campo, el esfuerzo que realizan día a día nuestros agricultores y lo difícil que resulta que un plato de papas llegue a nuestra mesa», reconoció Omar Ortega, estudiante de la especialidad de Informática del MININT.

Frijoles y tomates para las tarimas

En la granja militar integral Francisco Caamaño, en la misma provincia, guardiamarinas de la Academia Naval de las FAR y alumnos del Instituto Politécnico República de Guinea trabajan juntos  en la cosecha de frijol y tomate.

«Nosotros procuramos darle el ejemplo a los más jóvenes con el sobrecumplimiento de la norma, los apoyamos en los momentos más difíciles, cuando están más cansados; los estimulamos para que no se detengan», destacó Reinaldo Romero, alumno de primer año en instalación energética naval.

«hemos establecido lazos de amistad, como si perteneciésemos a una misma escuela», aseguró por su parte Eivies Y. Fernández, alumna de segundo año del politécnico.

«Participamos unidos en las labores productivas pero también lo hacemos en el campamento. En las competencias de baile, los juegos de participación, los deportes… no existen diferencias ni segmentaciones, porque al final todos tenemos un objetivo común que nos une», añadió la joven.

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